Los "Retablos" de García Ibáñez se exponen en el Castillo de Roquetas

  • La muestra la forman 24 obras a tamaño real y representan a mujeres de hoy, simulando ser las Santas de la Tradición Cristiana · La exposición estará abierta al público hasta el 15 de agosto

El Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar acoge hasta el 15 de Agosto una de las exposiciones más interesantes del momento. Se trata de la última serie del almeriense Andrés García Ibáñez, titulada "Retablos". La muestra fue presentada ayer por la concejala Eloisa Cabrera, Francisco Ortega de la Obra Cultural de CajaGranada y el propio autor de las pinturas, Andrés García Ibáñez.

Eloisa Cabrera subrayó la calidad de la exposición de Ibáñez y señaló que "estamos ante una magnifica exposición que tuve la suerte de ver cuando la estaba creando el autor. Ahora en julio y agosto vamos a poder disfrutar de ella en el Castillo de Santa Ana, antes de que la muestra se traslade a Londres, ya que ha sido adquirida por Halcyon Gallery de Bond Street".

La muestra llega de la mano del Ayuntamiento de Roquetas de Mar y CajaGranada, después de haber itinerado por varias ciudades andaluzas y Melilla, y justo antes de su marcha definitiva a Londres, donde integrará una exposición mucho mayor consagrada al artista, con casi doscientas obras (toda su producción de estos últimos cuatro años) en la Halcyon Gallery de Bond Street, Myfair, sede habitual del almeriense en el Reino Unido. Precisamente esta importante galería celebra estos días una muestra, previa a la de Andrés García Ibáñez, de la obra pictórica -inédita hasta hoy- de Bob Dylan.

La muestra "Retablos" está compuesta por 24 cuadros a tamaño real que representan a otras tantas mujeres de hoy, simulando ser las santas de la tradición cristiana.

En su línea habitual de postmodernismo neobarroco, el pintor ironiza sobre la iconografía martirial de esta tradición desde una mirada actual, basada en las representaciones, sobre todo, de nuestro siglo de oro y en especial las de Zurbarán, donde ha encontrado su más claro precedente.

En una suerte de trampantojo, las fingidas "santas" aparecen en sus respectivas hornacinas, rematadas con un retablo de sobrio y elemental diseño.

En el libro catálogo editado con motivo de la muestra, un amplio ensayo de Juan Antonio Sánchez López, profesor titular de arte contemporáneo de la universidad de Málaga y experto en iconografía del barroco español, desmenuza con intensidad los pormenores e intenciones de esta serie, entroncándola con sus fuentes y justificando la modernidad de su planteamiento.

En especial dice que el artista está "imbuido del discurso de la modernidad y comprometido con los retos artísticos de la sociedad actual, verificando una nueva mirada sobre las inquietantes y sugerentes santas zurbaranescas…el afecto posmoderno a la cita del pasado convive con una inteligente reivindicación del oficio pictórico y el magisterio de los grandes maestros, la crítica irónica a los tabúes y grupos de presión establecidos, la remodelación ingeniosa de los mitos y ritos de siempre, la validez de una actitud de vanguardia permanente que presta impulso a las inquietudes del artista y finalmente, el abordaje de la pintura de mujeres; tema tan grato al autor".

En esta línea, los atributos del martirio "continúan siendo el principal refuerzo semántico de las "santas", con la salvedad de verlo convertido en un juguete, en un fragmento o, incluso, en un mero complemento desprovisto de cualquier connotación heroica, carismática o salvífica. Al desenmascarar las reglas del juego, el símbolo se troca en mero capricho que realza el alarde exhibicionista de su portadora, al tiempo que pone en tela de juicio la solemne gravedad suscitada por su presencia en manos de las santas del pasado".

Otra novedad que presenta esta exposición es que presenta, por primera vez, obra fotográfica de su autor. Se trata de una treintena de imágenes en blanco y negro, donde las modelos aparecen descansando o relajadas, tras las sesiones de pose, en el taller del pintor. A través de estas fotos podemos seguir la evolución del taller en los seis meses que duró la realización de los 24 cuadros, de julio de 2007 a enero de 2008.

García Ibáñez vuelve a sorprender con esta serie de retablos que están realizados con esa mano maestra del autor, pero ademas lanzando un claro mensaje. La maestría, la depurada técnica del maestro de Olula del Río hace que esta serie de pinturas muy realistas con una mirada muy irónica por parte del pintor.

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