"Con los años, he aprendido a tirarme más al vacío"

Sin duda alguna no es perfecta. Pero lo parece. La naturalidad de Martina Klein constituye su mejor carta de presentación y, en la actualidad, es un hecho que la argentina destaca como una de las modelos más cotizadas de nuestro país. Afincada en España desde que su familia se trasladara a Barcelona cuando ella contaba tan sólo doce años, la ex compañera de Alex de la Nuez -y madre de su hijo común, Pablo- viaja constantemente a destinos tan paradisíacos como la Finca Cortesin, resort de lujo situado entre Marbella y Sotogrande desde donde, en una entrevista exclusiva para nuestro periódico, ha conversado acerca de las muchas ventajas que para nuestra protagonista tiene una actividad a la que, igual que la canción, ha dedicado "alma, corazón y vida"…

-Da mucha alegría comprobar lo bien que se lleva con Laura (Ponte) y Nieves (Álvarez). ¿Compañeras y sin embargo amigas?

-Y cómplices (risas). No existe ningún problema entre nosotras. Nos conocemos desde hace 15 años y es extraño que encuentres gente de tu edad que haya compartido tus mismas experiencias. No hace falta dar explicaciones sobre lo que sientes. Aparte, el mercado es muy amplio con lo que ni me han puesto chinchetas en los zapatos, ni zancadillas, ni nada de eso (risas). Nos apoyamos y somos una generación con sensibilidad.

-¿En qué momento laboral se encuentra Martina Klein?

-En uno en el que me divierto mucho. Antes primaba el trabajo y tenía más estrés. Ahora la prioridad está en casa, con lo que cambia la perspectiva. Además, coincidido con personas a las que tengo mucho cariño. Cada año que pasa es una vuelta gratis en el tiovivo.

-Entonces, ¿cuál es su opinión acerca de la creencia de que, la vida activa de las maniquíes, es corta?

-Bueno, eso lo diréis vosotros. Yo estoy entre sorprendida y satisfecha de poder vivir de esto. Es muy bonito y, cuando has ido y has vuelto, una dedicación relativamente cómoda. De hecho, no hay profesión como ésta.

-Habla con tanta pasión que dan ganas de conocer por qué le gusta tanto lo que hace…

-Primero porque cada día es distinto. No hay horario. Lo mismo te levantas a las cinco de la mañana para maquillarte que viajas de un punto a otro del mundo. Luego, te ves muy favorecida, conoces las tendencias de primera mano… Es como jugar a las muñecas pero prolongado para siempre. Mantener ese punto de niña es maravilloso.

-¿Dónde deja el exhibicionismo?

-Aprendes a convivir con eso y hasta a reírte de él. Creas un personaje que ayuda y que, a lo mejor, no coincide con el de tu faceta privada.

-¿Mucha diferencia entre uno y otro en su caso?

-No demasiada. Soy bastante payasa en la intimidad y para seguir adelante como modelo.

-La Finca Cortesin es un lugar casi paradisiaco y, en sitios así, soñamos que transcurre la realidad de personajes como usted… ¿Demasiada imaginación, quizás?

-Verás. Si no fuera por esto, por mí misma no llegaría a muchos de los rincones que visito. Mi casa es diferente y, absolutamente, tiene bastante menos glamour. Incluso una sesión de fotos, desde dentro, no es tan glamourosa como parece. Todos nos implicamos para crear ese mundo idílico.

-¿Algún proyecto próximo destacable?

-Lo mío es muy del día a día. Siendo una quinceañera no sabía a dónde iba a ir. Hoy tampoco lo sé, pero es distinto. Soy muy esteta y me llama la atención el interiorismo y las relaciones públicas. En realidad, hay muchas puertas abiertas.

-¿Como la del cine?

-En ese caso lo que me sucede es que soy muy tiquismiquis para aceptar un guión. El director que me escoja debe ser paciente y tener muy claro que, aunque no sea actriz, aprendo rápido.

-Hace una década que debutó en televisión junto a Jordi González. ¿En qué se nota diferente a la chica que era entonces?

-Aquella vez decidí aparcar mi carrera de modelo. Estudiaba interpretación y aposté por un programa que, al ser en catalán, no me hacía sentir cómoda del todo. Con los años, he aprendido a tirarme más al vacío. Soy una mujer más completa.

-... Que ha sido madre y todo… ¿Es cierto que, con la maternidad, uno deja de ser la prioridad en su escala de valores?

-Sí. Las cosas han dado un vuelco de 180 grados, mínimo. Lo más importante son ellos y tú te conviertes en una maestra, una fuente de amor para la criatura. Eres columna para el crío, techo, paredes…

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