"Mi familia es el máximo regalo que me ha hecho la vida"

Ha sido noticia esta semana por participar en una pasarela organizada por The Chivas Studio donde ha demostrado que sigue siendo una de las mejores en lo suyo gracias a la presentación de diversas propuestas de un reciclado esmoquin femenino. Además, la que es una de nuestras más internacionales tops, continúa su labor como presentadora en La 2 del programa Actívate. El reto del bienestar, con el que sigue confirmando que sus posibilidades van mucho más allá de un simple posado. Esposa de Eduardo Vicente -junto al que ha construido un sólido matrimonio-, madre de cuatro hijas -María, Paula, Romitha y Clara- y autora de dos libros, Judith Mascó puede sentirse más que orgullosa de una trayectoria, profesional y personal, totalmente equilibrada.

-El pasado 12 de octubre cumplió 40 años… ¿Qué tal? ¿Ha sufrido la famosa crisis de la que hablan llegada esa edad?

-Nooo (risas). Me encuentro como nunca, llena de energía. Si llegas con los deberes hechos, no puedes pedir más. Tengo una familia que es el máximo regalo que me ha dado la vida y agradeceré todo lo que me tenga que venir. Aparte, sigo con la televisión y, además, seré imagen de un nuevo producto cosmético para el 2010 a través de anuncios y una campaña fotográfica.

-¿Con photoshop?

-(Risas) Supongo que alguno habrá… Ya no existe nada sin photoshop porque, sólo por la luz, se utiliza. Al menos, espero que sea reconocible. La polémica sobre lo que ha hecho Ralph Laurent es razonable. Se trata de un corta y pega, que no entiendo. ¿Cómo pueden pasarse así? Me parece ridículo. El ancho de la cadera no es ni la mitad de la cabeza. Como un cómic... Da una sensación de cutrez… Menos mal que el mundo entero se ha quejado. Yo también lo denuncio.

-¿Cómo está usted al natural?¿Cambia mucho?

-Dependerá de cada uno que me vea (risas). En general me dicen que estoy más joven y que si soy la hermana de Judith Mascó (risas). El maquillaje y la peluquería te hacen más irreal.

-Será que se cuida…

-No en exceso. Tengo una buena constitución y ésa es la base. Me gusta arreglarme porque soy femenina pero no por ser modelo estoy todo el día en el gimnasio.

-¿Le apetecería que, alguna de sus niñas, siguiera sus pasos?

-Hasta ahora no han mostrado demasiado interés. La mayor tiene once años y, la menor, tres. Haré lo mismo que hicieron mis padres conmigo. Si quieren algo, tendrán que demostrarlo y prepararse para ello.

-Tienen todo un referente en su madre que, además de desfilar, ha probado suerte en la literatura…

-Pues sí. Hace poco publiqué Modelo, con la editorial Planeta. Después de tanto tiempo en esto quise explicar que, esta actividad, está mal entendida. Es una labor como otras que conlleva un aprendizaje importante. Me interesaba analizar el mundo de la moda desde dentro.

-También hizo una biografía, ¿no?

-Bueno, no exactamente. Es una publicación que hice con 35 años porque me convencieron de que contaba con una serie de experiencias que mucha gente no había tenido la suerte de pasar.

-Sea como sea, Judith Mascó es una prueba de que, belleza e inteligencia están reñidos, no es totalmente cierto…

-Hay de todo, claro. Modelos muy tontas y muy guapas y otras muy listas, preparadas y con profundas raíces. Este trabajo parece superficial pero a mí me gusta, me apasiona y he entrado gran parte de mí a él. Eso sí, lo separo de mi propia privacidad y mis inquietudes íntimas. Aparte, te aseguro que, las que llegan lejos, son las inteligentes. Las bobas, se quedan en el camino.

-Ya que le ha tocado en suerte lo de presumir de esmoquin… ¿Cuánto se reconoce en usted misma de masculinidad?

-Pues no creas que no... Tengo un carácter, ¿eh? (risas) Me agrada mandar en lo mío. En casa, compartir las responsabilidades y que los dos puedan participar pero luego, en mis asuntos, soy yo la que tengo la batuta… Es lo que se conoce como llevar los pantalones, ¿no? (risas).

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