"En el fondo, sigo siendo una niña"

Dirigida por el chileno Nicolás López, quien comenzó el rodaje de esta historia con poco más de veinte años, Santos reúne figuras como Javier Gutiérrez, Leonardo Sbaraglia y Guillermo Toledo. Sin embargo, es la chica del cuento, Elsa Pataky, la que mayor interés despierta entre tan masculino reparto. Convertida en Laura Luna, la madrileña actriz se ha visto obligada a trabajar con decorados virtuales, lo que ha supuesto una dificultad añadida a la interpretación de un personaje inmerso dentro de un universo de "anti-superhéroes" que, con sus poderes, intentarán salvar al planeta. ¿Imaginan quién es la chica de los sueños del protagonista? Tres pistas: rubia, sexy y… comprometida. Y es que, a pesar de toda la pasión que despierta su menuda figura, Elsa Pataky sólo tiene ojos para Adrien Brody junto al que, pronto, protagonizará otro esperado estreno del que también tuvo tiempo ayer para explicarnos algunos detalles.

-Parece complicado tener que interpretar, como se ha visto obligada en Santos, sin más fondo que una pared verde, ¿no?

-Hombre, sí. Generalmente usas mucho de tu entorno, de lo que tienes alrededor. Al haber empleado el croma, he tirado más de la imaginación. Antes de empezar, aunque no hubiera nada detrás, el director nos explicaba los paisajes y nosotros nos hacíamos una idea. Reconozco que, en ocasiones, llegué a sentirme un poco perdida pero para eso estaba Nicolás.

-¿Es usted fantasiosa? ¿Se evade con frecuencia usando la mente?

-Sí (risas). La verdad es que suelo hacerlo. Me gusta mucho crear mundos irreales.

-De hecho, para muchos miembros del sector masculino usted misma parece sacada de otra realidad…

-Yo creo que no (risas). La gente que me conoce sabe que soy alguien normal, muy natural.

-Nada que ver con Laura Luna…

-No (risas). Ella tiene una evolución muy grande. Comienza como la típica rockera-macarra y, con el tiempo, pasa a ser alguien más elegante para terminar convertida en una heroína. En realidad, fueron tres roles diferentes.

-¿De cuál se ha sentido más cerca?

-(Piensa) De ninguno. En todo caso, soy un "mix" de todos. He pasado por etapas y, en la actualidad, me siento más madura, con más experiencia. Aún así, en el fondo sigo siendo una niña.

-Echando un vistazo a su currículum, en los últimos ocho años su nombre figura en tantos títulos cinematográficos que, seguramente, ni siquiera el público es consciente de ello… ¿Le preocupa?

-Llevo haciendo cine desde hace un montón, aunque algunos títulos hayan pasado desapercibidos. Ésta es una profesión a la larga. Cada producción te da experiencia y a mí me queda mucho por hacer.

-Y de estrenos pendientes dos por lo menos, ¿verdad?

-Tres, pero no sé si llegarán todos a España.

-Uno, Giallo, es junto a su novio, Adrien Brody…

-Pues sí. Es un proyecto interesante de Darío Argento pero no tiene nada que ver con lo que seguro se espera.

-¿Se refiere porque se trate de un argumento sentimental entre ustedes?

-En efecto. No hay nada de eso. De hecho, es de terror.

-¿Está concienciada para el revuelo informativo que despertará este metraje?

-Estoy preparada para todo lo mediático (risas). No me asusta ese aspecto.

-A propósito, en los últimos días, el castillo que le ha regalado Adrien es objeto de comentario de la mayoría de las reuniones…

- (Se pone tensa) No es un castillo, es una casa de campo, un lugar de escapatoria.

-¿Cómo soporta ser el centro de atención vaya donde vaya?

-No lo puedo controlar. No sabría qué decirte. Tampoco hago esfuerzos por convertirme en eso. Intento cumplir con mis obligaciones y nada más.

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