"No me gusta ser el centro de atención"

Su voz parece quebradiza como el cristal y, al mismo tiempo, contundente y fuerte como el paisaje marino de su tierra malagueña. Diana Navarro comenzó cantando copla y, con su tercer álbum, regresa a sus orígenes. Camino verde supone un esperado reencuentro con esas mismas raíces a través de melodías clásicas como Vino amargo, Ojos verdes, Campanera o La bien pagá que, en la garganta de la artista, adquieren una nueva dimensión. Una buena oportunidad para seguir demostrando que la canción española continúa siendo uno de nuestros estilos musicales más queridos. Al fin y al cabo, al pueblo…lo que es del pueblo.

-¿Constituye ésta una revisión tradicional del repertorio que ha seleccionado?

-No soy tradicional en casi nada y, a la vez, en muchos aspectos. Escucho a los pálpitos de mi corazón y, lo mismo me pongo una bata de cola que un vestido. Voy por libre. En este caso, como vengo de la copla, de la saeta y del flamenco, es un sueño hecho realidad. Era imposible utilizar todo el material disponible pero casi lo prefiero. Así podré permitirme grabar otro álbum de lo mismo.

-Las folklóricas repiten varios patrones en los que me gustaría saber si usted se reconoce. Por ejemplo, todas suelen hacer gala de grandes dosis de divismo…

-Intento ser sencilla, si bien en el escenario me dejo el alma. Me emociona que me reconozcan por la calle pero soy muy tímida. Éste es un trabajo como otro cualquiera y, en la intimidad, prefiero pasar desapercibida. No me gusta ser el centro de atención.

-Luego están los supuestos piques entre las intérpretes de canción española…

-Siempre he aprendido de todas aunque, desde los 14 años, establecí como lema que no quería imitarlas. Al principio es lógico que hubiera similitud con una u otra pero, de rencillas, nada. Incluso, si me preguntas cuál es mi favorita, te diré que todas tenían algo. Desde luego, a Rocío Jurado y a Marifé, les tengo especial devoción pero admiro la elegancia de Isabel Pantoja, los matices de Rosita Ferrer o Antoñita Peñuela… Por no hablar de los hombres: Farina, Antonio Molina o, el más completo para mí, Juanito Valderrama… Lo hermoso no puede morir. Perdura siempre en el tiempo y, la copla, forma la banda sonora de nuestra historia.

-¿Y de pasiones cómo anda? Porque no hay tonadillera que se precie sin desgarradores amores que le acompañen…

-Las tengo, igual que todo el mundo, pero es la única parcela que me reservo. Es una cuestión en la que soy muy coplera.

-¿Qué tal es Diana Navarro como pareja? ¿Es fácil compartir una relación?

-Creo que soy bastante llevadera, lo que no significa que no tenga mis miedos, necesidad de cariño o un carácter nervioso y poco paciente (risas).

-¿Suele dedicarle coplas a la persona a la que quiere?

-Sí. A esa persona y en general. Sin embargo, en mis temas no siempre me dirijo a alguien concreto y, cuando decía lo de Mira lo que te has perdido, me refería a la vivencia. No lanzo mensajes a nadie con mis letras.

-Por cierto, ¿cómo cuida su voz? ¿La mima de alguna forma especial?

-Me resfrío habitualmente pero suelo decantarme por las medicinas alternativas y naturales. Bebo mucha agua y hago ejercicios vocales y calentamiento. Hablo poco y uso pañuelos al cuello. Como los futbolistas cuidan su cuerpo, yo debo hacerlo también con mi instrumento de trabajo.

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