"No me gustan los instrumentos en el flamenco, soy un cantaor ortodoxo"

  • El genial artista almeriense de 66 años presenta hoy a las 20:30 horas en Diputación su primer disco

A los tres años ya cantaba en su casa para sorpresa de todos. Nacido en 1942 en el barrio de Pescadería, este artista que lleva el flamenco en sus venas ve ahora cumplido uno de sus sueños, como ha sido grabar un disco. A sus 66 años, y después de una vida muy intensa de trabajo, y también de ratos de juerga, Juan Gómez considera que sin el flamenco no podría vivir. Esta noche a las 20:30 horas en Diputación se presenta el disco Flamenco cabal que ha sido producido por Marcos Escánez.

- Usted nació en Pescadería, un barrio de Almería muy dado al cante.

- Sí, efectivamente. Nací en el corazón del barrio, que era donde había un gran número de aficionados. Pienso que en Almería los mejores aficionados han estado de la Almedina para Pescadería.

- Desde muy pequeño ya cantaba.

- Yo con tres años y mi hermano con siete íbamos a ver a mi abuelo que estaba malito en el hospital, y recuerdo que llenábamos la sala de gente que venían a escucharnos cantar. Mi madre siempre me lo recordaba y decía que cantaba una copla que decía: "La palabra de mamá, dice mi niño cuando nace, en cambio los de la cuna, ya no suelen decir na, no tienen madre ninguna". Y yo cantaba esa letrita. Ya con 15 años gané un concurso de Radio Juventud que se llamaba Cantando se va a la fama.

- Usted era un aficionado que seguía a los grandes del cante del momento.

- Bueno, yo me enteraba que Chocolate cantaba en Granada, y me iba a verlo. Entonces echábamos cuatro horas para ir a Granada. Pero en aquel momento, yo disfruté del cante de Mairena, Chocolate, Fosforito en sus buenos tiempos, Terremoto, etc.

- ¿Cómo recuerda su infancia?

- Yo pertenezco a una familia humilde donde mi padre fue pescador. No hemos pasado hambre, pero en aquellos tiempos había necesidades. Mi infancia la recuerdo con cariño y sobre todo rodeado de los míos.

- ¿Recuerda su primer empleo?

- Claro. Mi primer empleo fue trabajando en el pescado con mi tío Pepe Gómez, que fue íntimo amigo de Marchena. Mi tío tenía un negocio de pescado y me puse a trabajar. Se trabajaba mucho, porque había que mover muchas cajas de pescado, pero se ganaba un buen sueldo. Después estuve trabajando diez años en una fabrica y luego me hice autónomo y me compré unos camioncitos y estuve en mi barrio de Pescadería, ligado a mi trabajo en el puerto. En mis camiones llevaba las redes, los motores de los barcos, etc. Gracias a Dios me he buscado bien la vida, alternando mi trabajo con el cante. No ha sido fácil , pero el cante ha sido por encima de todo, mi existencia. Si mi vida está troceada en cuatro partes, el cante es uno de ellos.

- Guarda un gran recuerdo de su hermano José ya fallecido, que por cierto, era un cantaor ejemplar.

- Mi hermano tuvo la mala suerte de que le dieron varios infartos y con 49 años falleció. Pero mi hermano, según los viejos aficionados, era un gran cantaor, tanto que podría ser considerado como uno de los más grandes que ha dado Almería en todos los tiempos. En vista de que mi hermano se fue al otro mundo sin poder grabar, pues Marcos Escánez ha tenido la gallardía de apostar por mi para hacer un disco en directo. El disco es importante porque hay un tema donde en la letra aludo a mi hermano.

- Usted siempre ha sido muy almeriense, pero nunca tuvo la tentación de salir fuera para triunfar.

- Lucas López me dio la oportunidad en los años 70 de irme a Sevilla y canté en los mejores tablaos, y estuve dos o tres meses cantando. Pero yo siempre he sido muy almeriense y siempre me ha tirado mi tierra, entonces ganando un buen sueldo en Sevilla, porque eran 1.000 pesetas diarias, decidí regresar a mi tierra, porque me acordaba mucho de mi Almería. Luego canté con los más grandes en los Festivales que se hacían en Almería. He tenido la suerte de cantar con Mairena y con Camarón de la Isla en el año 1992 en el San Juan Evangelista, meses antes de morir el genio.

- ¿Qué significa el flamenco para usted?

- El flamenco es un trozo muy importante de mi vida. Sin el flamenco no puedo pasar, y me puedo pasar unos días sin cantar, pero al final o cantó en mi casa para liberarme o cojo cuatro amigos y echamos un buen rato de cante.

- ¿Cómo se autodefiniría?

- Yo soy un flamenco cabal, soy ortodoxo y no me gustan los instrumentos en el flamenco. En el flamenco me gusta una guitarra y una voz nada mas. Yo respeto mucho todo lo demás.

- Este disco imagino que colma sus aspiraciones a sus 66 años.

- El disco me colma de felicidad, y ya puedo decir que me puedo morir feliz. Pero quiero seguir haciendo cosas y seguir estudiando. A pesar de mis 66 años tengo más afición que muchos jovencitos que están empezando. Cualquier cosa que llega a mis oídos de los antepasados que merecen la pena, me pongo a estudiarlo y luego los hago a mi manera. Todos los cantaores tendrían que escuchar más a los antepasados.

- Ha elegido usted los temas que se incluyen en el disco 'Flamenco Cabal'.

- Entre Marcos Escánez y yo hemos elegido los temas y hemos visto los cantes que mejor me iban en ese momento. Hemos hecho diez grupos de cantes, donde se incluyen dos temas distintos por soleas, aparte de hacer seguirillas, tarantos y una letra alusiva a mi hermano José.

- ¿Cómo podría definir el momento que atraviesa el flamenco en Almería?

- En Almería se vive un buen momento, porque hay un grupo de artistas que cantan muy bien como es el caso de las hermanas Pérez y Rocío Segura. Hay chavalillos jóvenes que cantan muy bien, aunque están un poco verdes, porque se ponen a cantar temas de Camarón sin haber escuchado a otros cantaores. En el flamenco hay que estudiar mucho.

- ¿Cual ha sido el cantaor más grande para usted?

- Eso es muy difícil. Uno de los cantaores que más placer me ha dado ha sido Antonio Mairena. Pero Camarón era un monstruo. Pero luego hay grandes cantaores como Chocolate o Terremoto. En el flamenco no hay nadie mejor, hay grandes cantaores y hay genios.

- ¿Se siente querido por los aficionados almerienses?

- Sin duda. Todos me reconocen que he sido el más ortodoxo en el mundo del flamenco en mi tierra. Realmente en mi tierra estoy muy feliz y me siento bien.

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