Gastronomía

El manjar del pobre

  • Con 7.000 años de historia y denostado por ser la base alimentaria de las clases pobres, este tubérculo ha tenido en 2008 el reconocimiento de la ONU por su papel en la erradicación del hambre en los países subdesarrollados

En Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948) describe cómo, con el estómago vacío, el ingenio del hambriento de postguerra era capaz de cocinar una tortilla de patatas sin huevos y sin patatas a base de mondaduras de naranja. Eran otros tiempos. Y la patata, pese a que nunca ha sido un alimento que haya tenido muy buena reputación en el refranero popular, era la base de la alimentación de muchas familias. Bastan un par de dichos para corroborar que la patata era eso que se comía si no había más remedio: "Patatas todos los días hasta al pobre hastían" o "más valen dos bocados de vaca que siete de patata".

Pese a esta fama, la ONU ha declarado 2008 Año Internacional de la Patata (Solanum tuberosum) como reconocimiento a su erradicación de la pobreza y el hambre en países en vías de desarrollo. Una distinción que le llega a un tubérculo con siete mil años de historia.

La patata fue cultivada por primera vez en la frontera de Perú y Bolivia, cerca del lago Titicaca. Al principio, fue importada como curiosidad botánica por los españoles en el siglo XVI y tardó en popularizarse como alimento.

Uno de los primeros que se dieron cuenta de su potencial alimenticio fue el farmacéutico militar francés Antoine Parmentier, que regaló a la Reina María Antonieta unas flores de patata, que la soberana, complacida, colocó en su pecho. Al verlo, Parmentier exclamó: "¡Acabo de terminar con el hambre en Francia!".

Pero fue el Rey Luis XVI quien tuvo que convencer a su propio pueblo de su consumo. Para ello, puso en marcha un ingenioso ardid psicológico que le dio excelentes resultados. Hizo sembrar una gran extensión con patatas, poniendo por el día una numerosa guardia en el campo y prohibiendo acercarse a cualquier paisano. Por la noche retiraba la guardia y los campesinos, inmediatamente, iban a coger lo que a todas luces era un producto de gran valor.

Posteriormente se adoptó su cultivo en la Irlanda del siglo XVII, que fue muy productivo gracias al clima frío favorable para su reproducción. Al principio, fue un alimento de pobres, aunque acabó ejerciendo un gran papel de en la eliminación de las hambrunas cíclicas de Europa.

El cultivo en España no se popularizó hasta finales del siglo XVIII. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando la tortilla de patatas se popularizó por la península. Y no fue hasta pasada la Guerra Civil cuando todas las clases sociales del país concluyeron que, en tiempos de crisis, la patata era un manjar. Tanto era así que hubo que engañar al estómago con mondaduras de naranja para soñar que algún día se volvería a comer patata en casa.

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