Un oscuro designio

La anécdota es muy conocida. Cuando Carpentier, Uslar Pietri y Miguel Ángel Asturias coinciden en el París de los años 30, buscando la inspiración de las vanguardias, llegan a la conclusión de que aquella literatura no les servía, en modo alguno, para dar cabida a la anchura y la vivacidad, a la diversa ondulación del tiempo del continente americano. Más tarde, Carpentier definiría esta realidad magmática y feraz, avecindada con el mito, como "lo real maravilloso", poniendo así el acento, no en la magia del "realismo mágico", sino en la realidad proliferante y arcana -en la maravilla natural- de aquellas tierras. Sea como fuere, en Carpentier, el tiempo cronológico y el tiempo de los mitos se dan la mano, hasta hacerse indistinguibles; y es esta temática la que ocupa el ancho estudio introductorio, obra de Eduardo Becerra, que abre y acompaña al volumen.

Un volumen en el que se incluyen los relatos que formaron su Guerra del tiempo, además de otras narraciones como Los fugitivos, Los advertidos, Historia de lunas, Oficio de tinieblas y Derecho de asilo. También una sección de cuentos rescatados donde podemos ver la huella vanguardista de un Carpentier joven. Probablemente, el relato más célebre de todos ellos sea El Camino de Santiago. No obstante, la imbricación de lo temporal y de lo arcano es patente en muchos otros. A este respecto, cabe añadir que la erudición de Carpentier, de Uslar Pietri y de Asturias no fue, en ningún caso, una feliz coincidencia. Se trataba de la deliberada asunción de una profunda corriente que atravesaba el siglo (la vigencia y la actualidad del mito), a la que deben añadirse Eliade, Jung, Raphael Patai, Malinowski, Caro Baroja, Joseph Campbell y cuantos advirtieron la presencia viva de lo mitológico, su atávica perduración, en los cauces del XX. En esa literatura debemos incluir también, obviamente, a Borges y Juan Rulfo. Y antes que ellos, al grande y olvidado Cunqueiro. Aun así, lo temporal en Carpentier adquiere una presencia tan relevante como inexcusable. Una presencia en la que el eterno retorno del que habló Eliade se muestra como "oscuro designio", y en suma, como inadvertida malla en que lo humano se recrudece y se despliega. Todavía hoy, leer a Carpentier es allegarse al asombro. Un asombro hecho de brillos matizados y una oscuridad insondable.

Alejo Carpentier. Ed. Eduardo Becerra. Akal. Madrid, 2014. 624 páginas. 18 euros

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