Peces de Ciudad

FraNCISCO g. lUQUE rAMÍREZ

Anclados al siglo XX

La delegación de la RFAF en Almería debe tener más presencia oficial en redes sociales

En su momento, cuando se inició la revolución digital, costó mucho digerir que las nuevas formas de comunicación estaban cambiando, que ya la información no solamente se leería en un periódico, se escucharía en una radio o se vería por televisión mientras se come en familia un domingo cualquiera. Ahora la información corre a la velocidad de la luz por diferentes formatos, mucho más rápidos que los anteriormente citados, aunque quizás por ello también con el riesgo de que sea menos fiable o seria que la reproducida por vías más tradicionales, esas que ya parecen haberse ganado la etiqueta de vintages. Actualmente tenemos en nuestra mano toda la información que queramos, y mucha más, en un segundo, mediante nuestro teléfono, tablet o PC. A solamente un click de distancia. Estamos inmersos, tanto para bien como para mal, en la nueva era de la información (o sobreinformación) gracias a Internet, que convierte a cualquier persona, en cualquier lugar del mundo y momento, en un corresponsal por el hecho de comentar un suceso in situ para sus seguidores o compartir una fotografía de un hecho concreto que ha vivido por casualidad. Sin duda, pese a los peligros que puede entrañar, las redes sociales se han convertido en un buen terreno para los que trabajamos en prensa a la hora de conseguir frutos informativos con rapidez. En mi caso concreto, ahora puedo seguir online un partido del Poli Almería en casa del Porcuna, gracia a que ambos clubes tienen perfil oficial en Twitter y ofrecen numerosos datos de sus contiendas que nos vienen de perlas a los que cada domingo dedicamos el día entero a confeccionar páginas de fútbol modesto en un periódico. En estos tiempos en los que cualquier club de barrio ya tiene notable presencia en la red, me sorprende que la delegación de la RFAF en Almería no siga el ejemplo de las de Málaga, Huelva, Granada o Cádiz y tenga su perfil propio de Twitter en el que informar a tiempo real, por ejemplo, del Mundialito Andaluz que organizó en el Poniente la pasada semana y cuya información, pese a presentarse por todo lo alto, fue muy escasa durante su disputa.

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