Ni Flores

Pablo Martínez -Salanova Peralta

Pasapalabra

El Balón de Oro tiene la misma emoción que ver el rosco final de Pasapalabra

Ni recuerdo la de años que hace que no me siento delante del televisor a ver un rosco de Pasapalabra. Es una prueba que se presta mucho a participar, que pone a prueba, valga la redundancia, tus conocimientos, para comprobar si tú serías capaz de llevarte el bote. Porque más emoción que ésa no tiene. Desde antes del comienzo de cada programa ya sabes que ninguno de los concursantes va a ser capaz de completar el rosco sin fallos. Pues porque si se da el caso de que haya un ganador, ya se han encargado los medios de anunciarlo a bombo y platillo previamente para tenernos a todos delante de la pantalla. Entonces ese día en cuestión ves el programa sin la tensión de si alguien se hará con el dinero, porque ya sabes que sí. Lo ves para saber cómo lo consigue.

Ésa es la misma emoción que tiene el Balón de Oro, galardón que otorga la revista France Football y que reconoce al mejor jugador del Mundo. Y no ya porque desde hace diez años (en los que se intercala entre 2010 y 2015 el FIFA Balón de oro, otorgado por la FIFA) este reconocimiento se lo repartan a partes iguales entre Cristiano y Messi, es que, al igual que en Pasapalabra, está más que anunciado el ganador cada año. Y en este 2017 ya se sabía que Ronaldo se haría con su quinto Balón desde que al final de la temporada pasada se hiciera (junto con otros diez más) con la Liga y la Champions. Da igual que durante los últimos meses el portugués no haya dado el nivel. El premio de ayer a Cristiano era algo seguro desde el mes de mayo.

Los amantes del fútbol de hoy en día podrán decir que han asistido a un duelo único en la historia de este deporte y que difícilmente volverá a repetirse. Ojalá Leo Messi y Cristiano Ronaldo queden empatados en número de Balones de Oro, así el sempiterno debate de quién es el mejor quedará sin un dato objetivo al que poder aferrarse. Aunque será difícil que esto quede en tablas, la verdad, a no ser que Neymar tenga ya algo que decir, que para eso se fue al PSG. Bueno, para eso y para lo de los petrodólares, claro.

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