txabi ferrero

Lo útil es lo que sirve, no lo que aparenta

Un avaro vendió todo lo que tenía de más y compró una pieza de oro, la cual enterró en la tierra a la orilla de una vieja pared y todos los días iba a mirar el sitio. Uno de sus vecinos observó sus frecuentes visitas al lugar y decidió averiguar lo que pasaba. Pronto descubrió lo del tesoro escondido y, cavando, tomó la pieza de oro y se la robó. El avaro, en su siguiente visita, encontró el hueco vacío y mesándose sus cabellos se lamentaba amargamente. Entonces, otro vecino, al enterarse del motivo de su queja, lo consoló: "Da gracias de que el asunto no es tan grave. Ve y trae una piedra y colócala en el hueco. Imagínate entonces que el oro aún está allí. Para ti será lo mismo que aquello sea o no sea oro, ya que de por sí no harías nunca ningún uso de él". Las cosas no están para cuentos. Pero aprovechando su infinita paciencia, me he tomado la licencia de traer a la memoria "El avaro y el oro". Esopo, su autor, ejemplifica con este relato que hay que valorar las cosas por lo que sirven y no por lo que aparentan. Esta posdata se ajusta, a mi juicio, a la realidad del fútbol que ha ofrecido el Almería en los últimos 180 minutos de Campeonato contra Leonesa y Huesca, cuarto por la cola y el líder en solitario de la categoría. En fútbol, sólo es útil lo que vale, lo que sirve, y es inútil lo que no es rentable con todas sus variables. La fortuna no compite en la Liga. Reconocer que interviene en los triunfos es igual que admitir la existencia de la mala suerte en las derrotas. Y ni una cosa ni otra. No se alcanza el triunfo ni se cae en el fracaso dependiendo por dónde transiten Neptuno o Plutón. Todo es por algo. Los goles no se merecen, se marcan y punto. La justicia es cosa de los jueces y los méritos pertenecen a los concursos para opositar a una plaza en la administración pública.

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