De primera

Chema Fernández

¿Acabará Hugo el año?

ESA es la pregunta que los aficionados se hacían y se siguen haciendo después del humillante y sonrojante 1-4 en el Mediterráneo frente al Athletic. La visita al vestuario, según dijo Hugo Sánchez, para ver repetido con los jugadores los goles que nos hizo el equipo de Joaquín Caparrós, no es un buen síntoma para el termómetro del banquillo del Almería. El equipo no carbura. No funciona. No tiene capacidad de reacción. Da la sensación de que sobre el campo no tiene las ideas muy claras, improvisa sobre la marcha y eso siembra el desconcierto general, vamos, que no transmite buenas sensaciones, salimos sin sabernos la lección (¡cómo es posible que a balón parado, un equipo que sabes que hace mucho daño así, te haga tres goles?) y que, en definitiva, la sombra de la lógica cada vez parece estar más encima de la cabeza de Hugo Sánchez. Una victoria en los últimos siete partidos oficiales acaba con la paciencia del más optimista y ahora... el Bernabéu. Llama la atención la indiferencia de la grada. Si el día que se cayó en Copa frente al Hércules hubo voces que pidieron la salida de Hugo, jugando, como dijo el propio técnico azteca, "el peor partido de la temporada en casa", nadie dijo nada, ni un silbido, ni una voz crítica, todo lo contrario, aplausos para el equipo cuando se fue a vestuarios, pero indiferencia hacia el entrenador. Alfonso García y su Consejo de Administración están más que preocupados, porque algo no funciona, y porque están cansados de escuchar el discurso fácil, el de la mala suerte, el de la poca fortuna. Me temo que el aguante del presidente llega a su límite.

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