Javier Menezo /

Extranjeros y empleo

QUIEN se acerque a los datos de empleo y paro en Almería de los últimos 15 años se encontrará con un hecho que puede parecer chocante: el paro sólo bajó en 2006 y en apenas 500 personas. El resto de los años ha subido. Hasta 2008 la razón de ese crecimiento del paro no estuvo en la perdida de empleos. Al contrario, el empleo creció de forma muy notable hasta 2008. La razón estuvo en los flujos migratorios. La mayoría de esos nuevos habitantes eran, además, población en edad de trabajar que en las primeras fases migratorias se incorporó al trabajo agrícola y en las siguientes al trabajo en la Construcción. En 6 años la población activa creció en 80.000 personas y hubo años, como 2005 en que se concedieron 37.000 autorizaciones de trabajo

Llegada la crisis, los flujos migratorios no se detuvieron, como hubiera sido de esperar, lo que unido a la destrucción de empleo y la incorporación de mujeres al mercado de trabajo ante la perdida del sueldo principal del hogar disparó nuestra tasa de paro hasta un 30%. A partir de 2011, la persistencia de la crisis ha cambiado el panorama y donde mejor se refleja es en los datos de afiliación a la Seguridad Social. Durante casi cuatro años, entre 2008 y agosto de 2011 se ha perdido empleo entre los emigrantes aunque de forma más moderada que en el conjunto de la población, gracias a la Agricultura. Ahora, detenidos los flujos migratorios, con la Construcción tan bajo mínimos que ya sólo puede mejorar y con el empleo agrícola manteniéndose, no sorprende que desde agosto se vea creación de empleo neto entre los extranjeros, que en enero supuso un aumento de 1.276 en relación con el mismo mes de 2011.

Y para este año, sabemos que el paro seguirá subiendo hasta septiembre, especialmente por el cese de actividad de campaña en verano. Pero ese incremento será inferior al de los años anteriores pues ya no será la suma de empleos perdidos y crecimiento de población por unos flujos migratorios que ya empiezan a revertir. Y, aunque parezca cínico, a esa moderación contribuirá, además, el agotamiento de las prestaciones por desempleo, cuyo cobro era, hasta ahora, un refuerzo para permanecer en Almería.

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