Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Sergio Ramos, heteropatriarca

Nunca uno se cura de espanto, más bien acaba por tirar la toalla o caer en la misantropía, o sea, en no esperar mucho bueno del común de los humanos. Enfoquemos: hace unos días, un amigo uruguayo en una red social se echó las manos a la cabeza -y los dedos al teclado, hechos látigos- porque a Sergio Ramos le habían dado un aplauso los aficionados al incorporarse con demora por paternidad a un entrenamiento. Cualquiera diría en su sano juicio que el respetable desempleado o jubilado que va a ver los entrenamientos le daba la enhorabuena por su nuevo hijo. Pero no, según el castigador, se trataba de una muestra de machismo y de patriarcado. Nada parece importar al comentarista que su mujer, Pilar Rubio, que ya ha tenido tres hijos con el futbolista, no esté en absoluto molesta con ser madre de hijos del futbolista, a tenor de su frecuencia al parir y criar con el sevillano. Lo alucinante es que los comentarios, nada mal escritos, abundaran en considerar aquellas palmas como muestra inequívoca de "patriarcado" y de "machismo". Cuidado con decirle "Enhorabuena, pedazo de padre" a un sobrino cuya mujer acabe de dar a luz. Te puede caer un pogromo de red social, una manta de leches sin mano. Por insultar a su mujer. Ya me dirán cuál es la morfología de tal pirueta intelectual, quienes la entiendan. Es cosa de los nuevos vigías morales, que no paran de sorprender. Y de acusar. Tan peregrinamente.

El patriarcado, y su extensión el heteropatriarcado, es para el progresismo sacerdotal en auge un término que refulge de pronto, sin que ninguno lo usáramos hace apenas diez años (absténganse de tirar de antecedentes los friquis de lo políticamente correcto, me refiero a la inmensa mayoría de las personas). Yo todavía me pierdo en su semántica; quizá sea el temor a resultar un facha después de los años. La lucha contra el machismo y la defensa de los derechos efectivos de la mujer parece haberse pasado, en esta facción castigadora y visionaria, de frenada. Pero varios pueblos. Por qué no dejan que Sergio Ramos o Jacinto el del quiosco de chuches organicen su paternidad de común acuerdo con, sin más intrusos, la maternidad de su mujer (una persona, Pilar Rubio, de apariencia libre como el viento, o al menos de no estar sometida por heteropatriarca alguno). Por qué no respetar y cortarse de aullar o plañir severos y severas con la forma en que las personas felicitan a alguien por un suceso gozoso. Felicidades a los miles de padres y madres que han tenido hijos esta semana y se han incorporado al trabajo entre abrazos y cariño.

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