Opinión

Adela Segura

El interés del PP

CUANDO el PP llegó al Gobierno de España lo tenía claro: Conseguir el control del dinero con el que se financian ayuntamientos y comunidades era un paso vital para tratar de obligarlos a hacer lo que ellos consideraran. "Los cuarto los controlo yo", que podría haber dicho el ejecutor de la idea y actual ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, como colofón a cualquiera de las intervenciones en las que ha demostrado su ferviente deseo de convertirse en el alcalde de España por la vía económica: Imponiendo lo que se puede gastar y lo que no a cada pueblo, que no es poca cosa. El Plan de Pago a Proveedores, conocido como el Plan Montoro, fue un ejemplo -aunque no el único- de esta manera de actuar. El dispositivo, que arrancó en 2012 y repitió en 2013- concedía a las entidades locales crédito para cumplir con sus deudas y se vendió como el modo en el que pequeñas y medianas empresas cobrarían lo que tenían pendiente. ¿Quién no iba a estar de acuerdo con ese planteamiento? Pero lo que no dijeron es que, mientras que el Banco Central Europeo presta a un interés del 1%, ellos lo hacían a un 6%. Sí, sí, han leído bien… El Estado actuaba como banco y, encima, pretendía llenar la caja desde el próximo mes de mayo, una vez pasados los dos años de carencia previstos en los primeros préstamos suscritos -entre otros, por 78 ayuntamientos almerienses-. Ese pago, unido a los planes de ajuste a los que estaban obligados los consistorios al acogerse al plan de Montoro, llevará a muchos al colapso. ¿Y quién terminará pagando los platos rotos? Pues, como siempre pasa con la derecha en el poder, los ciudadanos, ya que los servicios municipales se eliminarán o irán hacia famosos copagos ante la imposibilidad de mantenerlos. Si a eso, además, se añadiera la entrada en vigor de reforma local planteada por el PP -que desde el PSOE ya hemos recurrido- veríamos a más de un alcalde teniendo que echar la persiana del Consistorio. Ante ese panorama, el PSOE lidera la reivindicación de que Rajoy amplíe el plazo para liquidar los préstamos a 20 años y rebaje significativamente los tipos de interés. Y fíjense si será justa nuestra petición que hemos conseguido que hasta el PP de Almería la apoye en Diputación y, de este modo, instar al Gobierno a rectificar. Pues eso, que Amat y su partido tienen que demostrar ahora que, de verdad, el interés del PP no es solo cobrar el interés.

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