La tapia del manicomio

Los obispos atacan de nuevo

Siempre se han colocado a favor de tirios y troyanos, de modo que han estado, están y estarán con el que gane

De vez en cuando, la jerarquía católica española asoma la patita por debajo de la sotana. Especialmente cuando hay tajada que sacar. Ahora, con motivo del follaero catalán, los obispos y un buen puñado de clérigos de allí se han puesto al lado de las autoridades autonómicas en lo del "procés". ¿Le sorprende a alguien? Menos mal, puesto que siempre se han colocado a favor de tirios y troyanos, de modo que han estado, están y estarán con el que gane. No deja de ser curioso que sus argumentos hablen de democracia, participación y estado de derecho, no ya porque habría que dilucidar quien se los está cargando, sino porque en otras épocas han defendido todo lo contrario. Cuando Franco abogaron por el exterminio de demócratas y democracia bendiciendo "la Cruzada". Y recientemente, su apoyo a la violencia extrema fue clara en el caso de la ETA. El tiempo ha demostrado que un sostén básico para el terrorismo vasco estuvo en muchas sacristías y palacios episcopales. Sobre el sostén ideológico no hace falta extenderse.

En el caso que nos ocupa, acaban de concretar su "apoyo a las instituciones catalanas y el rechazo a las últimas actuaciones del Estado español contra la democracia y el estado de derecho". No consta que publicaran un documento similar cuando el Parlament atropelló la Costitución española, el Estatut catalán y todas las leyes y principios democráticos habidos y por haber. ¡Manda huevos que ahora quieran darnos lecciones de democracia! Y encima los más ultraderechistas son los más "avanzados del procés". Nada sorprendente. El obispo de Solsona, a quien la izquierda ha criticado frecuentemente por sus sermones retrógrados sobre sexualidad y "malas costumbres", es uno de los más febriles independentistas. Otro que tal baila, el abad de Montserrat -que siempre se apunta a estos saraos- afirma que el Vaticano reconocerá la independencia de Cataluña, cosa que ni por asomo ha dicho el Papa, quien más bien suele decir lo contrario. Lo que más nos toca los tocables es que dicen que "tienen la obligación de interpretar el bien común del país, escuchando la voz de la mayoría y respetando a los que están en minoría". La cursiva es nuestra, y no lo ponemos en mayúsculas y con admiraciones por respeto a la ortografía.

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