Las voces y los ecos

Contra el hábito de Machado de distinguir las voces de los ecos, nos quedamos con los ecos dejando las voces

Dada la situación es fácil que piensen que voy contracorriente. Pero no puedo dejar de pensar en todo lo que ha ido pasando estos últimos días, no solo en Almería, sino en casi toda España y hasta en el extranjero. Todo esto me ha llevado a poner en cuestión si es verdad que la sustancia tiene preponderancia sobre los accidentes, o si las "circunstancias" son mucho más que el "yo". Parece que los hechos tienen importancia; no obstante, parece que los hecho sin eco que no son nada, y solo adquieren toda su dimensión gracias al eco. Y contra el hábito de Antonio Machado de distinguir las voces de los ecos, nos quedamos con los ecos dejando en un segundo plano las voces. Dos hechos horrendos podrán admitir una comparación, pero una gradación solo muy secundaria por las circunstancias; pero esas circunstancias difícilmente podrán justificar que se eleve al rango de drama nacional algún hecho mientras otros, que no han merecido la atención de los medios, pasan casi por completo desapercibidos. En nuestras sociedades se producen unas curiosas conexiones entre medios de comunicación, sociedad civil y poderes públicos que se retroalimentan, dando lugar a curiosos pugilatos con un "y yo más" que tienen como resultado ciertas histerias colectivas que casi nunca entiendo. Me pregunto una y otra vez qué razones hay para ciertas banderas a media asta, para uno o tres días de luto oficial, rotulación de calles o plazas, y así sucesivamente; solo veo motivos de lucha por audiencias o venta de periódicos, que al alcanzar una cierta resonancia en la sociedad civil hace que los políticos de turno no quieran considerarse ajenos por la posible pérdida o ganancia de votos, lo que a su vez hace que cobren fuerza en los medios, y así sucesivamente. De las repercusiones entre los políticos, y del rechazo que están generando en algunas de las víctimas hemos tenido ciertas pruebas recientemente. Los hechos, y me refiero sobre todo a grandes desgracias como muertes en accidente, secuestros con o sin asesinatos, son en todos los casos lo mismo, pérdida de vidas. Pero, casi todos se olvidan y solo el morbo eleva a la categoría de noticia de primera página y de reiteración agobiante algunos otros. Esto, cuando menos, debería de calificarse de agravio comparativo. Ante los medios no hay igualdad; ni ante los medios, ni ante la ley. Todo es cuestión de negocios y de intereses.

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