El Niño Jesús volverá a procesionar hoy 81 años después

  • La talla ha sido restaurada tras salvarse en la Guerra Civil y regresa a la ermita de San José

El municipio de Abrucena llevaba mucho tiempo esperando con devoción e ilusión el día de hoy. Los vecinos podrán al fin conocer la tala del Niño Jesús tras haber sido restaurada por el restaurador-conservador almeriense Joaquín Gilabert López.

Los actos comenzarán a las 17:00 horas en la ermita de San José de la localidad, lugar al que vuelve el Niño tras 81 años de ausencia y recorrerá en procesión los metros que lo separan de la iglesia de la Anunciación donde, a las 17:30, tendrá lugar una misa oficiada por Antonio María García Martínez, párroco de Abrucena. El acto concluirá con una exposición que detallará los pormenores de la restauración a cargo de Joaquín Gilabert.

La pieza formaba parte del grupo escultórico "San José y el Niño" y recibía culto en la ermita de San José del municipio. Se desconoce la fecha exacta de la adquisición de la obra aunque por el estilo se podría clasificar como una talla de escuela granadina del siglo XIX.

Como en muchas otras localidades, el estallido de la Guerra Civil provocó que muchas iglesias fueran asaltadas y sus imágenes apiladas en la plaza para que fueran devoradas por las llamas. Según fuentes municipales, Úrsula Ortíz Martínez, vecina del pueblo,pudo rescatar al Niño oculto en una espuerta y alojarlo en el pajar de su casa para, posteriormente, enterrarlo en el paraje de Los Moralillos y salvaguardarlo de la quema. Peor suerte corrieron otras tantas imágenes y cuadros entre los que se encontraban San José, la Dolorosa o el Nazareno que desaparecieron.

Concluida la guerra, la imagen fue recuperada y situada en el manifestador que preside el presbiterio de la iglesia parroquial de Abrucena.

Los actuales trabajos de restauración fueron encargados por el párroco don Antonio María García Martínez y han contado con el beneplácito del Obispado de Almería. Después de tres meses en el taller de Joaquín Gilabert, la talla está preparada para ser venerada en su habitual emplazamiento.

La obra fue sometida a una serie de estudios previos que manifestaron el precario estado en el que se encontraba tanto a nivel de soporte como de policromía debido, en gran medida, a la suciedad, barnices alterados, desgastes y pérdidas de material y capa pictórica.

Tras una minuciosa restauración, la obra ha recuperado su estabilidad y correcta lectura estética, siempre de acuerdo con los valores propios de una escultura devocional de este tipo.

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