rafael montes. alcalde de fiñana

"Aquí no hay conciertos, el ruido musical es el de la pólvora"

  • El regidor, fiñanero de adopción, destaca la entrada y salida de San Sebastián como sus dos momentos más bonitos del programa festivo

Rafael Montes, alcalde del municipio de Fiñana Rafael Montes, alcalde del municipio de Fiñana

Rafael Montes, alcalde del municipio de Fiñana / RAFAEL GONZALEZ

Han sido horas de nervios, presión y sofoco las que se han vivido para que todo salga a pedir de boca en el día grande que vivirán hoy los 2.070 vecinos de Fiñana y sus visitantes. Rafael Montes, su alcalde desde hace siete años, no es ajeno a este estrés y a las obligaciones propias de su agenda. Así, este malagueño de Ronda lo mismo prueba y comprueba el volumen de la megafonía que recibe a los 40 fiñaneros residentes en Tarrasa, que regresan a su pueblo por estas fiestas, o descubre a DIARIO DE ALMERIA las sensaciones que le producen los festejos de su pueblo, del que es hijo adoptivo desde hace tres décadas, donde se casó con una lugareña y son padres de dos hijas.

-Solemnes, participativas, alegres, ruidosas.... ¿cómo son las fiestas de San Sebastián?

-Solemnes lo son por sus actos religiosos, pero nuestras fiestas son muy ruidosas. El patrón anda a salto de cohete. También son frías por la climatología invernal. Pero atenuar los efectos de las bajas temperatura, desde el Ayuntamiento hemos repartido una decena de braseros por el recorrido de la Procesión. Hace mucha falta el gua para nuestra agricultura, pero esperemos que el tiempo nos ayude y respete la procesión de la tarde de hoy, porque en los tres últimos años ha llovido

-¿ A qué huelen y saben las fiestas invernales de Fiñana?

-Huelen a tradición de las comidas populares de estas fechas, chorizos, tocinos y morcillas, y al plato típico del pueblo, la zaramandoña (ensalada de invierno base de calabaza pasada, pimientos secos, tomate pasado, aceitunas, cebolla, bacalao y una buena cantidad de aceite de oliva) y a olor a lumbres y pólvora.

-¿Fiestas de invierno o de verano?

-Son distintas. Las de verano son menos peligrosas que las de ahora. Las dos me encantan y tienen empaque. Yo soy malagueño de Ronda, donde todavía conservo mi casa, pero llegué a Fiñana hace 29 años por motivos profesionales, me casé con una fiñanera, y tenemos dos hijas. Me considero hijo adoptivo de Fiñana. Pero, desde entonces, no me he perdido nunca las fiestas. Aquí no hay grupos ni conjuntos musicales. El único ruido musical es que el que proporciona la pólvora.

-¿Qué le sobran o les faltan a las fiestas de San Sebastián?

-Sobrar, en mi opinión, no le sobran nada. Los que les faltaes más gente. Por eso, animo a que vengan a nuestras fiestas y disfruten de la hospitalidad de nuestros vecinos, pero sabiendo que a aquellos que acudan les tienen que gustar la pólvora, el ruido y el estruendo de los cohetes. Si no es así, que no vengan. Yo las vivo y disfruto. Asisto a todos los actos que puedo como es el caso del aperitivo con productos típicos que ofrecemos a los vecinos y visitantes, y donde no pueden faltar y no faltan, de hecho, los puñaos de rosas -palomitas-.Hacemos unos 100 kilogramos de maíz, a mano y en una olla, a la vieja usanza. Me implico con todo y con todos.

-¿Cuáles son los actos que más le gustan del programa festivo?

-No puedo estar en todos los sitios, pero dos son los actos que más me gustan, que son la salida y entrada de la imagen de San Sebastián a las calles del pueblo y al interior de la Iglesia, con el bullicio y ganas de estar contento que demuestran los vecinos que allí se congregan. También me encanta el castillo de fuegos artificiales, esos 8 ó 9 minutos en los que se lanzamos unos 20.000 cohetes al espacio. Son los dos momentos que más me llenan y los que coinciden con los momentos álgidos de muestras fiestas.

-Ayer recibió a 40 fiñaneros que residen en la localidad catalana de Terrasa que, todos los años, vienen y se van después de estas fiestas, tras un largo viaje de muchos kilómetros, en autobús.

- Son hijos de Fiñana que, por circunstancias de la vida, tuvieron que salir en su día de este pueblo en busca de mejores oportunidades de vida y afincaron su residencia en Terrasa, localidad catalana cercana a Barcelona.

-¿ Que tipo de relación tienen con estos almerienses de corazón y catalanes de adopción?

- Tenemos un intercambio. Fiñana y Terrasa estamos hermanados (El alcalde egarense, Jordi Ballart, fue el encargado de leer el pregón de las últimas Fiestas del Sol en la Sierra, de Fiñana, que se celebran en verano, y donde se reencontró con muchos egarenses que pasan el verano en su localidad natal. Estadísticamente, de Fiñana proceden 265 vecinos instalados hoy día en Terrassa. Bacares es la localidad natal de 186 egarenses y en Canjáyar vio nacer a 242 terrassenses).

-¿Se puede hablar de una evolución en las fiestas de Fiñana, son muy distintas las actuales a las que se vivieron hace años?

-Son igual de participativas. lo que ha cambiado ha sido la seguridad. Se oyen comentarios que nos estamos cargando la esencia de nuestras fiestas y sus tradiciones, pero creo que no es así. Desde la Subdelegación de Gobierno se nos han marcado una serie de obligaciones en materia de seguridad, con unos requisitos que hay que cumplir, a la hora del lanzamientos de cohetes. (Según la normativa actual, que entró en vigor el 9-5-2013, está terminantemente prohibido tirar cohetes a mano y el disparo de cohetes ha de estar a 25 metros de distancia del público. El Ayuntamiento delega la responsabilidad a aquellas personas que incumplan esta normativa).Creo que la fraternidad y el cariño a la hora de hacerlas de ahora y el de antes es el mismo. Pero lo que no es igual son las formas, porque ahora no se puede tirar cohetes donde uno quiera.

-La procesión de San Sebastián, prevista para la tarde de hoy, es una cita muy obligada.

-Por supuesto. La gente le lanza piropos al santo a su paso, y algunos se quedan incluso sin voz. Es muy emocionante y hay que ir como marca la tradición. (La Hermandad de San Sebastián hace un llamamiento a la colaboración de los vecinos para que una vez finalice la procesión, su trono no sea despojado de m ala manera de los adornos florales. Aquellos que quieran una flor, esta Hermandad se la proporcionará).

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