Antonio Bonilla está a favor de la recuperación del acuífero

  • Se reúne con los representantes de la Junta Central de Usuarios del Poniente, con los que comparte una honda preocupación

El alcalde de Vícar, Antonio Bonilla, mantuvo en el día de ayer una nueva reunión con los responsables de la Junta Central de Usuarios del Poniente Almeriense, con cuyos miembros analizó la preocupante situación que atraviesa en la actualidad el acuífero, debido principalmente al exceso de salinidad de los pozos. Una situación calificada como "crítica" por los representantes de los regantes, debido fundamentalmente a las intrusiones marinas que se producen en las zonas de Aguadulce y Balerma, además de otros factores que también influyen decisivamente.

Durante la reunión, el presidente de la Junta Central, Manuel García Quero, que estuvo acompañado por el vicepresidente, Juan Antonio Gutiérrez; el secretario, José Antonio Poveda, y el presidente de FERAL, José Antonio Maldonado, expuso al alcalde su preocupación por el estado presente del acuífero, así como una serie de medidas urgentes para paliar su actual sobreexplotación. En este sentido, el alcalde manifestó una vez más su voluntad de apoyar las medidas correctoras que sean necesarias "por responsabilidad y coherencia", según indicó.

Los regantes mantienen que el volumen de extracciones es excesivo, y más teniendo en cuenta que la Desaladora de Almería funciona solamente al 20% de su capacidad. Antonio Bonilla mostró de nuevo todo su apoyo y disposición en el intento de dar una solución real a todas aquellas cuestiones relacionadas con la recuperación del acuífero, y se comprometió a ayudar y trabajar en todo aquello que sea necesario ante la necesidad de recuperar los acuíferos, ya que considera que "es vital para nuestras hortalizas, el gran motor económico de la provincia de Almería, y por ende de nuestra existencia".

La división de la masa de agua subterránea en el Poniente almeriense es bien conocida por todos los agricultores de la zona: El acuífero inferior, que cuenta con agua de buena calidad que se extrae mediante sondeos, a entre 350 y 700 metros de profundidad, y el acuífero superior, con un agua de mala calidad. Entre ambos acuíferos, el inferior y el superior, se extiende una lámina rocosa impermeable que evita su mezcla. En el acuífero entran cada año unos 90 hectómetros cúbicos de agua, mientras que el consumo se sitúa en torno a los 145 hectómetros cúbicos anuales, por lo que se deben reducir unos 55 hectómetros cúbicos de agua para evitar la sobreexplotación del mismo y las nefastas consecuencias que ello conlleva.

La preocupación por las extracciones de agua que se llevan a cabo en el pozo de Bernal, del que se surte a la ciudad de Almería (a la que aporta un volumen en torno a los 12 hectómetros cúbicos, cerca del 10 % del consumo total del acuífero), va en aumento.

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