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Beto y diez marmolillos atrás

  • Un repliegue muy blando alejó a los mediapuntas de la portería contraria.

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No se puede salir acoquinado a estas batallas ante auténticos ilustres del continente. Y el Sevilla lo hizo. Para salir tan replegado como ayer lo hizo el Sevilla, hay que morder para evitar la circulación de balón del rival, para ganar los balones divididos y para salir a la contra en ventaja. Y hay que tener jugadores ofensivos con chispa y rapidez ante tantos metros por delante: Rakitic se fue retrasando y tanto Reyes como Marko Marin no son nada cuando reciben la pelota tan lejos del área rival. Y en desventaja casi siempre.

Defensa

La actitud del colectivo fue muy laxa, defendiendo más o menos bien por mero posicionamiento. Parece que el Sevilla le ha cogido gusto a esta forma de defender, que tanto rédito le dio ante el Real Madrid la pasada semana. Pero el Oporto le metió mucha más intensidad -cinco saques de esquina en los primeros doce minutos, más dos faltas indirectas peligrosas-.

Además, la calidad física de los de rojo fue inferior bajo el frenético ritmo que impusieron los portugueses. Al mando de Fernando, un excelente pivote defensivo que ordenó una presión muy arriba, el Sevilla se quedó sin respuesta. Fue un frontón más o menos eficaz por Beto, sobre todo, y porque al Oporto le faltó creatividad en los últimos metros para hacer daño de verdad. Sufrió una barbaridad Alberto Moreno por su costado. El lateral Danilo y el volante Varela, percutieron y se desdoblaron una y otra vez, agradeciendo la indolencia de Marko Marin en la ayuda a su compañero de banda.

Ataque

No tuvo la pelota el Sevilla más que en la media hora final. Y con ese dominio ficticio que te da un rival con el control de la situación y que espera cazarte a la contra. Ni así manó fútbol de la fuente sevillista, sin una gota ayer: Rakitic retrasó su posición cuando a los 63 minutos Emery metió a Figueiras por Iborra, pero el suizo-croata se dedicó a lanzar en largo sin mucha precisión ni criterio. Reyes y Marko Marin ya hacía tiempo que habían naufragado, engullidos por la intensidad del rival.

Virtudes

La defensa, siendo temeraria, concedió pocas ocasiones. Y Beto mantuvo vivas las opciones.

Talón de Aquiles

Salió arrugado ante la agresividad y mejor físico del rival y su ataque quedó desconectado.

Uno por uno

Beto Era un partido para reivindicarse ante su ex equipo y lo hizo con estiradas de mérito, sobre todo el tiro de Defour, que roza con la yema de los dedos.

Coke Demasiado trabajo atrás, con Alex Sandro por fuera y Quaresma por ambos perfiles.

Pareja Mangala se lo tragó en el gol. Aun así, sujetó bien a Jackson. 

Fernando Navarro Incómodo. Y en la salida del balón, dubitativo e impreciso.

Alberto Moreno Defendió en inferioridad muchas veces. Trató de soltarse arriba tras el descanso.

Iborra El único que tuvo algo de criterio para tocar por abajo.

Carriço El ritmo del Oporto era demasiado para su rigidez y su falta dechispa por su inactividad.

Reyes Le cogió asco al partido viendo el decorado.

Rakitic Quiso demostrar tantas cosas que no demostró nada. Precipitado y con el toque perdido. 

Marko Marin El trote cochinero sólo está justificado si al recibir el balón, aunque sea tan lejos del área contraria, cambias de ritmo y cruzas líneas. Ni por asomo lo hizo. Físico cortito.

Bacca Muy desasistido.

Figueiras Dio más presencia al ataque por la derecha.

Gameiro Reincide en fallar goles por precipitarse y elegir la violencia y no la sutileza.

Vitolo Más trote cochinero.

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