La enseñanza de una semifinal

  • Controlar la ansiedad y aprender de la visita del Atlético en Copa el pasado curso, tras un resultado mejor incluso en la ida (2-1), es el reto para el equipo de Emery el jueves.

En los videomarcadores del Ramón Sánchez-Pizjuán se proyectaba al finalizar la goleada del Sevilla ante el Espanyol un pequeño audiovisual elaborado por el departamento comercial del club con el fin de motivar a la afición de cara al encuentro que el equipo de Emery tiene el jueves ante el Oporto. La base argumental del spot era la necesidad de remontar el 1-0 en contra que el Sevilla trajo del estadio Do Dragao con la posibilidad real de entrar en unas semifinales de una competición europea. 

Imágenes de los goles en eliminatorias superadas en Nervión con idéntico resultado como ante el Panathinaikos (2005), frente al Lille (2006) y ante Osasuna en las semifinales de la Copa de la UEFA de 2007 ganada en Glasgow se mezclaban con planos de la afición, tanto coreando en la grada como acompañando al equipo junto al autobús hacia el estadio.

Evidentemente, el Sevilla busca crear un ambiente especial en la visita del Oporto, una noche mágica que lleve al equipo en volandas y que amedrente al contrario como lo ha hecho en otras citas, no necesariamente remontando un resultado adverso, sino también un empate, como ocurrió, por ejemplo, en la noche famosa del 27 de abril de 2006, jueves de Feria, con aquel gol de Puerta en la prórroga ante el Schalke 04.

Pero, mientras, en el seno del vestuario Unai Emery seguro que alecciona a los suyos con otras referencias. Y no muy lejos en el tiempo tiene el sevillismo aún fresca en la memoria la oportunidad perdida en la Copa del Rey de la pasada temporada cuando tuvo la final al alcance de la mano y la perdió en el Sánchez-Pizjuán en un choque ante el Atlético después de un resultado en la ida parecido al de Oporto, una desventaja de un gol aunque con el valor doble de los goles fuera de casa a favor.

La ansiedad

El 2-1 con que el Sevilla regresó del Vicente Calderón en aquella semifinal era incluso mejor resultado que el 1-0 que debe remontar el jueves. El equipo de Emery salió vivo del primer confrontamiento con un equipo ya entonces temible y que tenía un ataque demoledor con Falcao y Diego Costa. Fue el debut de Beto, que acababa de aterrizar, un partido en el que el portugués dejó muy buenas sensaciones a pesar de encajar dos goles de penalti, pero el Sevilla también marcó desde los once metros por medio de Negredo y ese tanto era un gran aval de cara a las aspiraciones en el partido de vuelta. 

No obstante, durante la semana, Emery avisó varias veces sobre la importancia de controlar la ansiedad en ambientes y partidos como éste. El técnico vasco sabía que éste iba a ser un punto importante en un duelo en el que también decidió el club en el último momento vender a Spahic. Y eso fue precisamente lo que no hizo el Sevilla, que salió muy acelerado y se encontró con un genial Diego Costa, al que no pudo contener Botía (el sustituto del bosnio). El brasileño marcó a los cinco minutos y fabricó el 0-2 para Falcao antes de la media hora. Ello llevó al Sevilla a no encontrar jamás la pausa y a, tras reducir distancias Jesús Navas, salir tras el descanso a la desesperada a por un imposible. Rakitic marcó tras una jugada colectiva, pero hasta muy al final, ya sobre la hora, no llegaría el resultado final (2-2). Fue insuficiente. 

La autoculpa de Emery

Antes, en esa salida a la desesperada, habían llegado las expulsiones de Kondogbia y Medel tras las provocaciones de Diego Costa y Emery en su rueda de prensa posterior al choque reconoció que su equipo no supo ni controlar la ansiedad ni "gestionar la impotencia". No obstante, el técnico asumió su responsabilidad en la eliminación final. "No voy a echar la culpa ni a Medel ni a Kondogbia. Tengo que hacer autocrítica en el planteamiento mío, ver qué puedo hacer para que los jugadores no tengan esas conductas. Esa responsabilidad la asumo yo", dijo aquel 27 de febrero de 2013.

Ahora, el Sevilla ha aprendido la lección. Lo ha sufrido en sus carnes y, aunque también es cierto que ya no están en la plantilla jugadores de carácter tan racial como Medel y Kondogbia, Emery hará todo lo posible para que sus jugadores no sientan esa presión que pueda venirles desde el ambiente que se generará en la grada.

El espejo, el Euroderbi

El modelo en el que debe mirarse el Sevilla en su partido ante el Oporto es la remontada de la anterior eliminatoria frente al Betis. Pese al 0-2 de la ida, Emery recordó una y otra vez a sus jugadores y públicamente que el partido duraba 90 minutos como mínimo y 120 si había prórroga, como así fue.

Controlar la ansiedad por el resultado y tener paciencia resultan clave en las competiciones con eliminatorias a doble partido. Jugar con la cabeza más que con el corazón y ser más inteligente que el contrario significan tener mucho ganado. Lógicamente, el adversario, aun siendo un buen equipo, no es el Atlético que eliminó al Sevilla y también tiene bajas muy importantes, como la de su mejor jugador, el medio centro Fernando.

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