Liga de Campeones

Se llega a febrero si se gana en octubre (5-1)

  • El Sevilla de Berizzo es humillado por un Spartak que fue infinitamente mejor en las dos áreas Los blancos pudieron decidir en una opción de Ben Yedder sin portero y después ya fueron borrados del campo

Un momento del partido ante el Spartak de Moscú Un momento del partido ante el Spartak de Moscú

Un momento del partido ante el Spartak de Moscú

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Nueva decepción, ésta de las gordas además, para un Sevilla que peca de debilidad en las dos áreas, algo que en el fútbol es un pecado mortal. Los sevillistas perdieron también el duelo de Liga de Campeones, esta vez ante el Spartak de Moscú, en un partido en el que, otra vez, aparentaron ser mejor en el juego que el rival que tenían enfrente. Claro que una cosa es la apariencia en el fútbol y otra la realidad, la que queda consignada en el acta que redactan los árbitros al finalizar los encuentros. Y esta vez el resultado fue 5-1 para el Spartak, así de cruento para los nervionenses, una manita en contra y no hay más que hablar.

Es la cruda realidad que se le presenta a Eduardo Berizzo en su defensa a ultranza de un método de trabajo que priva a los suyos de una cara reconocible. Para entendernos, de un equipo titular que pueda ser recitado de carrerilla por sus aficionados. Pero en este Sevilla, ¿quién es el titular y quién el suplente? Por ejemplo, ¿por qué se quedó el Mudo Vázquez, el mejor a años luz en Bilbao, en el banquillo cuando apenas ha tenido desgaste hasta ahora en la temporada? Son las cosas de los entrenadores y ya decía Berizzo que aceptaba esa responsabilidad. Pues allá él con sus anchas espaldas, dicho con el máximo respeto para el argentino... En la primera parte, sin embargo, el equilibrio iba a ser máximo. El Sevilla supo sobreponerse, incluso, a un gol en contra precisamente como había advertido Berizzo que hacía daño el Spartak.

Córner a favor del Sevilla por la izquierda, lo lanza Sarabia y el despeje coge descolocado a todo el entramado defensivo, incluido un Nolito haciendo de lateral derecho sin tapar bien el pasillo. Se producen un par de rebotes en el camino y la pelota le cae a Eschenko para que ponga un centro perfecto para Promes.Era, sin duda, demasiado castigo para un Sevilla que había salido con confianza, con Krohn-Dehli acompañando a Banega en la labor más creativa y con Pizarro por detrás del triángulo de centrocampistas. Además, por primera vez, Sarabia salía en su verdadero puesto, en el extremo derecho a pierna cambiada para ayudar mucho por dentro, algo que también suele hacer Nolito por la otra banda. Era un equipo con bastante buena pinta pese a a esa ausencia del Mudo Vázquez a la hora de darle el último pase a Ben Yedder, que volvía a ser el elegido como delantero puro en una cita bastante ingrata para el punta, pues su presión a los centrales rara vez tenía más beneficio que una carrera aparentemente inútil.Pero el cuadro de Berizzo, a pesar del mazazo del tanto encajado, no se descompuso, sino todo lo contrario.

Fue creciendo en su juego y en su dominio de la situación, con un Banega que acudía algo más atrás que otras veces a recibir y que era capaz de conectar con Nolito, Krohn-Dehli y Sarabia en las posiciones más cercanas a Ben Yedder. Ahí, pese a la calidad de Fernando, tenía el Spartak un problema más que evidente a la hora de protegerse.

El primer aviso de los forasteros llegaría a través de un Nolito que se vino arriba después del 1-0. Una gran acción junto a la línea de cal de portería, caño incluido, concluyó con un centro-chut que llegó a superar incluso al guardameta Selikhov, pero el central izquierdo Dzhikiya fue capaz de acudir al rescate y así evitó un empate que no tardaría en llegar. Media hora justa y otro saque de esquina esta vez se convertía en una vía positiva y no negativa como en el 1-0. El balón le cayó a Kjaer y el danés le pegó con la zurda dentro.

El Sevilla había sido capaz de reponerse y en ese cuarto de hora final del primer periodo debió irse al intermedio con ventaja e incluso con un futbolista más para disputar el tramo final del litigio. Nolito tuvo una rosquita en una contra, primero, y Krohn-Dehli, después, obligó al cancerbero ruso a un verdadero paradón. Ya en el epílogo llegaría una entrada de Fernando a Sarabia que increíblemente fue arbitrada por Rocchi con una tarjeta amarilla cuando había sido una roja clarísima al estimar el brasileño que el zurdo sevillista debía haber mandado el balón fuera dado que estaban en el suelo Luiz Adriano y Pizarro.

Pero son las cosas de los arbitrajes europeos, que casi siempre procuran proteger al local salvo que esté la Juventus por medio. La segunda mitad se tenía que disputar con paridad de elementos en las filas de las dos escuadras. Y el Sevilla la arrancó con brío en el tramo que debió sentenciar a su favor. Tuvo hasta dos buenas ocasiones en ese arranque hasta que llegó la más clara de todas, la que debió desnivelar la balanza para los nervionenses. Krohn-Dehli se planta en solitario ante Selikhov tras un gran pase de Nolito y el danés sufre un posible penalti cuando intenta superar por arriba al meta del Spartak, pero lo peor no es eso, la pelota sigue en poder de Ben Yedder y éste se queda con la portería sin portero y sólo dos rivales protegiéndola. Su disparo fue sacado de la raya por Kombarov en una muestra más de la ineficacia sevillista en el área de ataque.

Como después esa endeblez se iba a trasladar, además, hacia el área propia, lo que debía haber sido una ventaja casi decisiva para salir de esta visita al Spartak con un triunfo que encauzara el grupo de Champions se convertiría en un verdadero calvario para el Sevilla, uno de los peores de los últimos tiempos además. Está muy bien pensar en el estado de forma que pueda tener el equipo en febrero, pero para llegar hasta febrero hay que ganar primero en octubre. Y, de momento, el Sevilla no sólo acumula derrotas, sino que, además, fue humillado por el Spartak en Moscú.

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