¿Una muerte digna para 'Phoenix'?

  • La NASA perdió el rastro del vehículo espacial desde el 2 de noviembre, pese a que ya han declarado finalizada la misión, aún mantienen las esperanzas de que la millonaria sonda dé señales de vida

Era la crónica de una muerte anunciada. La disminución de los rayos solares y el avance inminente del invierno sobre las planicies árticas marcianas indicaban que sólo era cuestión de tiempo antes de que la Phoenix se congelara hasta morir. Lo cierto es que ya tenía sus días contados, pues estaba previsto que la misión durará unos tres meses, y más tarde los científicos de la NASA optaron por extenderla hasta que el invierno marciano pusiera fin por si mismo a la fructífera labor de sonda Phoenix. Con el declive estacional de la iluminación del Sol en el ártico marciano, lugar donde aterrizó, empezó a escasear la cantidad de luz solar necesaria para que los paneles pudieran cargar las baterías de la sonda y ésta pudiera mantenerse operativa. Así inicio su fría agonía.

¿Podría Phoenix renacer de sus cenizas una vez que finalice el invierno marciano? Los ingenieros de la agencia espacial norteamericana lo consideran poco probable, pero no pierden las esperanzas. Reconocen que es muy difícil que eso ocurra porque las condiciones meteorológicas en Marte continúan empeorando y todavía quedan varios meses de intenso frío que impedirá cualquier movimiento de sus sistemas.

Los más de 39.000 seguidores de Phoenix (primera misión íntegramente retransmitida por internet) a través de su canal en Twitter, ya sospechaban el terrible desenlace, que se produjo tres semanas antes de lo previsto, como consecuencia de las tormentas de polvo que azotan el planeta. Desde el 2 de noviembre los ingenieros de la agencia espacial estadounidense perdieron su rastro.

"Estamos declarando el fin de las operaciones" expresó Barry Goldstein, gerente de proyecto de la misión. "Sin embargo, ya nos ha sorprendido en el pasado la robustez de este vehículo, así que seguiremos escuchando. Los orbitadores siguen volando sobre la superficie cada dos horas, así que constantemente encendemos la radio para tratar de captar si Phoenix sigue funcionando".

Las esperanzas que mantienen en la NASA están más que justificadas, ya que cuentan con dos casos muy similares: los vehículos Spirit y Opportunity, que venciendo las inclemencias del clima marciano, prosiguen su tarea casi cinco años después de llegar a su superficie y pese a que, también, se les dieron tres meses de vida operativa.

"Phoenix ya nos ha sorprendido y estoy seguro de que todavía vamos a sacar más cosas sorprendentes de este tesoro de datos durante los próximos años", dijo Peter Smith, de la Universidad de Arizona y encargado científico de la sonda espacial.

El vehículo, que realizó un recorrido de casi 680 millones de kilómetros durante los 10 meses que duró su viaje rumbo al planeta rojo, se posó sobre una llanura cercana al polo norte marciano el 25 de mayo tras ser lanzado desde el Centro Espacial Kennedy, Florida, el 4 de agosto de 2007.

El director del Centro Astronómico de Almadén de la Plata, Miguel Gilarte, resalta que "hay que tener en cuenta que en la zona en la que se posó la Phoenix es un lugar inhóspito y extremadamente frío, alcanzándose en los polos marcianos temperaturas de menos 150 grados centígrados durante el invierno. Jamás una nave se había acercado tanto a uno de los polos marcianos y el motivo no es otro que la escasa durabilidad de estas sondas, debido a que el Sol siempre se encuentra muy bajo, cerca del horizonte, y esto hace que las baterías de la nave no puedan recargarse con facilidad".

Uno de los objetivos científicos de Phoenix, una misión que ha supuesto un costo de unos 475 millones de dólares, era averiguar si el entorno ártico de Marte ha sido alguna vez propicio para la existencia de vida microbiana. Esta sonda ha realizado importantes descubrimientos: detectó la presencia de rastros de perclorato, de indicios de hielo subterráneo, la excesiva salinidad de cualquier depósito de agua y las supuestamente favorables condiciones del suelo marciano para albergar vida.

"Phoenix ha dado un importante impulso a nuestra esperanza de que podamos demostrar que Marte era habitable y que posiblemente tenía las condiciones para albergar vida", dijo Doug McCuistion, director del Programa de Exploración de Marte de la NASA. Además, sus hallazgos también sirven para aprender la historia del agua en el planeta rojo. Entre estos se incluyen: la excavación del terreno por debajo de la capa de hielo, que reveló al menos dos tipos distintos de depósitos de hielo; la observación de la nieve descendiendo de las nubes; la obtención de un registro atmosférico durante toda la duración de la misión, con datos de temperatura, presión, humedad y viento; la observación de la neblina, las nubes, la escarcha y los remolinos; y la coordinación con el Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA con el fin de realizar observaciones terrestres y orbitales simultáneas del clima de Marte. Las cámaras de Phoenix también transmitieron más de 25.000 fotografías del planeta, incluyendo vistas panorámicas de su horizonte hasta primeros planos del suelo mediante el primer microscopio atómico utilizado más allá de la Tierra.

McCuistion considera que las personas deberían ver el fin de la sonda Phoenix "más como el cumplimiento de un deber y no tanto como un funeral". La próxima misión de la NASA a Marte será Maven, que según lo previsto se lanzará en 2013, tendrá como objetivo explorar la atmósfera superior. Por lo visto, las potencias no escatiman ni esfuerzos, ni recursos, en su afán por conquistar el espacio.

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