Alyson Eckman. 'Hable con ellas'

"Un día le dije a mi familia: 'Ha sido un placer estar con vosotros'. Y me fui"

  • Esta reportera estadounidense debuta en T-5 en un 'late-show' coral. Comparte plató con Sandra Barneda, Beatriz Montáñez, Natalia Millán y Yolanda Ramos.

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No defrauda esta joven norteamericana que sigue dando clases de inglés además de colaborar en la radio, en los 40 Principales, en el programa vespertino de Dani Mateo, y que hoy se estrena en la pantalla con Hable con ellas, un late show coral en Telecinco ubicado tras El Príncipe y que comparte con cuatro damas bien conocidas por los espectadores: Beatriz Montañez, que regresa tras pasar por El gran debate de Telecinco; Yolanda Ramos, Sandra Barneda, que no abandona De buena ley, y la actriz Natalia Millán. Alyson Eckman desborda desparpajo con su marcado acento. Seguro que llamará la atención esta noche.

-¿De dónde ha salido usted?

-Pues de un pequeño pueblo cerca de Seattle. Yo me he criado en un ambiente rural, en una granja, entre animales, todo muy bucólico. Un día le dije a mi familia: "Ha sido un placer estar con vosotros" y me fui. Me fui con 17 años a Seattle. Y de ahí, poco tiempo después, a México.

-¿Qué buscaba en México?

-No sé, la libertad. El buen tiempo. Aquello era maravilloso, tumbarte en la playa, estar a gusto. Pero no había trabajo, así que por muchas palmeras y arena que hubiera, no podía estar mucho tiempo allí. Quería aprender bien el español, me vine a España y me salió un empleo de profesora de inglés. Y aún sigo dando clases.

-¿Y cómo siendo profesora al final va a recalar en un programa de televisión? Qué suerte ¿no?

-Tengo suerte, sí, pero trabajo mucho. Eduardo Yanes fue el que me descubrió cuando me presenté al casting de Un príncipe para Corina. Eligieron a Corina pero también se quedaron conmigo, para lo que pudiera surgir.

-Con lo mal que andamos de trabajo y usted no ha parado desde que llegó a Madrid...

-De eso va mi colaboración en No te cortes, en la radio. Soy una americana perdida en Madrid. Y así me siento en verdad.

-¿No va a dejar de dar clases?

-En principio no. Si la aventura en la televisión sigue adelante, ya me lo plantearé.

-¿Cuál será su papel entre tantas presentadoras, ya expertas, en Hable con ellas?

-Pues yo soy la reportera. La que está en la calle para lo que haga falta. Soy la más joven del grupo, la más crazy. Yo voy a ir a la calle para hacer retos del programa, a hacer entrevistas. Lo que se pida desde el plató.

-Van después de la serie más vista en estos momentos, El Príncipe.

-A medianoche, una hora muy telesiva. En cada programa queremos sorprender con los invitados, que jueguen con nosotros. Además de reportera también voy a comentar vídeos que tengan relación con el programa.

-¿Cómo se llevan entre ustedes, cinco mujeres son muchos presentadores en un plató?

-Antes de coincidir en el programa tuvimos una cena para conocernos mejor y después hemos preparado un programa piloto antes del que se emita hoy. Cada una aportamos un estilo, una forma de ser. Nos complementamos entre todas y eso seguro que va a gustar al espectador y a los invitados que tengamos en el programa.

-¿Con quién se lleva mejor?

-Con todas mis compañeras, por supuesto, pero he tenido muy buen rollo con Natalia Millán, que tiene una hija de mi edad, así que es como si me conociera mejor. También Beatriz Montañez es un encanto.

-Usted tiene 23 años y muchas ganas de hacer cosas. Cuando no está trabajando ¿qué es lo que hace por ese Madrid donde se siente a veces tan perdida?

-Me gusta explorar. Descubrir gente. Y hacer mucho deporte. A mí el gimnasio me aburre mucho, así que lo mejor que hago es hacer bici, correr. Yo siempre he hecho mucho deporte, así que me da igual los horarios de trabajo. En cuanto tengo unas horas libres, a explorar y a recorrer.

-Es usted puro entusiasmo.

-Por eso estoy aquí. Y eso es lo que quiero transmitir cada martes.

-¿Entre las cinco formarían una presentadora perfecta?

-Cada una aporta algo diferente. Podría formarse una presentadora perfecta entre nosotros, pero es mejor la imperfección, la realidad, de cada una de nosotras.

-Como la vida misma.

-Imperfectas, pero auténticas.

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