Diego Ventura comparte salida a hombos con David Galán en Villaluenga

  • Lleno en los tendidos del bicentenario coso en el festejo de la Feria del Queso Artesanal

En Villaluenga del Rosario Esperanza Aguirre las hubiera pasado canutas porque aquí los municipales no tiene moto.

Pero andan sobrados de ganas de agradar y de que aparques. La actitud es lo que cuenta, pues igual con el toreo en esta pequeña población, más pequeña que cualquier comunidad de bloques, un poner. Pero aquí se hacen las cosas a lo grande, por eso mientras en otros sitios no saben que hacer con su plaza de toros y hasta les da vergüenza el toreo, aquí se pone en valor, se llena la plaza como ayer y no hay sitio para aparcar de tanto forastero loco por las excelencias del queso de cabras payoyas, por un rato de cañas en esta acogedora y pequeña población, por llenarse los ojos de Sierra y, de remate, una corrida de toros.

Hay plazas de primera, de segunda, de tercera y especiales y está bicentenaria de Villaluenga es de las últimas, que son las primeras. Porque uno llega con ganas y se va contento y en estas plazas es todo tan especial que no admite los raseros habituales. Donde el personal ha ido a pasárselo bien no cabe un pelmazo haciendo una crónica cuestionando embroques, terrenos y acometidas: esto es Villaluenga, aquí sí que se viene a disfrutar. El toreo no depende de Villaluenga, pero bueno sería que sirviera de ejemplo en otros sitios para poner en valor el toreo, y el queso, y la Sierra y unas cañas con los amigos: lo de toda la vida. De todos modos, que no falten los resultados:

Dos toros para rejones de Castilblanco, nobles y colaboradores, y cuatro en lidia ordinaria de Soto de la Fuente, discretos de presencia y manejables en conjunto. El rejoneador Diego Ventura, dos orejas, y dos orejas y rabo. David Fandila "El Fandi", vuelta al ruedo y oreja. David Galán, dos orejas y oreja. Lleno.

No olviden volver en feria.

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