• Muchos proyectos y pocas realidades. Así se sienten los regantes después de muchos años de dificultades ante la administración

  • La escasez se incrementa cada campaña para un sector que quiere seguir como potencia

AGR Almeria

Almería: agua y escasez, sin previsión de mejora

Escasez de lluvia, poca capacidad de embalse, falta de infraestructuras, elevado coste... son algunos de los problemas de los regantes almerienses. Escasez de lluvia, poca capacidad de embalse, falta de infraestructuras, elevado coste... son algunos de los problemas de los regantes almerienses.

Escasez de lluvia, poca capacidad de embalse, falta de infraestructuras, elevado coste... son algunos de los problemas de los regantes almerienses.

Rafael González

La provincia de Almería tiene un problema con el agua, que no es otro que su déficit. Esta afirmación tan tajante no esconde nada más que una realidad que afea la gestión de las administraciones durante muchos años para garantizar los recursos en una zona, probablemente la más seca de la ya de por sí árido suereste español.

Y esta afirmación, que sin duda es taxativa, lo es por datos reales; que se traducen en las dificultades que tienen los regantes almerienses, agricultores, que cada año tienen más problemas para asegurar su cultivo, y eso sin contar que en muchas zonas ni siquiera puede programar cómo van a desarrollar la campaña por no tener asegurado ese, el bien más esencial, el de la vida.

El próximo lunes se celebra el Día Mundial del Agua, una fecha que por los motivos expuestos en Almería se celebra, o más bien se conmemora, de una manera muy reivindicativa por motivos más que obvios. Como ya pasara el año pasado, coincidiendo con la llegada de la pandemia, los actos serán escasos y descafeinados, pero el contenido de las iniciativas que se lleven a cabo irán más cargadas de contenido, de reinvindicación, que nunca.

La situación en los últimos años no ha cambiado, ha empeorado. A una pluviometría cada vez más escasa en media, se le une un aumento de la producción. El aumento responde simplemente a que una zona como Almería, que es una potencia mundial agroalimentaria, no se puede permitir el lujo de cesar en su trabajo. La ecuación es muy sencilla, cada vez hay más bocas para comer y por tanto hay que producir más. El problema es que las dificultades, por ende, son cada vez mayores también.

Pero es que la situación es más complicada aún, porque las reservas naturales de agua de la provincia están bajo mínimos. De hecho, los datos arrojan que, además de su escasez, acuciante, el 60% de las masas de agua están en mal estado. Así lo apuntó a finales del pasado 2020 el Comité de Gestión de Aguas de Almería, que tras su constitución en el mes de mayo, se ha convertido en el primer órgano de participación de las cuencas hidrográficas intracomunitarias de Andalucía, reactivado por el Gobierno andaluz en su apuesta por la participación pública en la toma de decisiones hídricas.

En esta materia, que en definitiva se trata de un problema medioambiental, la Junta ha declarado en mal estado el acuífero del Campo de Dalías y el impulso del Plan de Recuperación del acuífero del Poniente; la declaración del mal estado de la masa del Río Aguas y el procedimiento para la constitución de la Comunidad de Usuarios de Masa de Agua Subterráneas, CUMA, así como la previsión de seguir trabajando en esa misma línea en el Campo de Níjar y en el Andarax.

En lo que respecta a la situación hidrológica de los sistemas de explotación y los recursos embalsados, la Junta de Andalucía a través de esta comisión ha analizado los datos del último año hidrológico 2019-2020 (de octubre del año pasado hasta septiembre de este año) en los dos sistemas de explotación concernientes a la provincia de Almería y la situación según las reservas acumuladas en los embalses.

En lo que respecta al sistema de Benínar, el año hidrológico concluía con un volumen útil embalsado de 2,58 hm3 a fecha de 30 de septiembre y el sistema de explotación de Cuevas del Almanzora, el volumen embalsado, a fecha de cierre del año hidrológico 2019-20, se situaba en 21,68 hm3. Fue precisamente en esos días del mes de septiembre, donde la campaña agrícola almeriense bajo plástico comenzaba a coger intensidad, cuando se registraron problemas graves. Los particulares más destacados fueron, por un lado Adra, y por otro el Bajo Andarax, eso sin contar la situación de sequía estructural que vive el Levante y Bajo Almanzora.

Adra

En el caso del municipio del Poniente, sus dos comunidades de regantes, que aglutinan a buena parte de los productores del término municipal, han visto como ha bajado tanto el nivel de sus pozos que se puede decir que se han secado. Y ya no solo eso, sino que debido a estos niveles, la conductividad del agua viene estando muy por encima de lo razonable, lo que ha provocó una bajada en el rendimiento e incluso daños en cultivos. Todo ello hasta el punto de que hubo agricultores que han perdido su cosecha recién plantada por esta situación nada más empezar la campaña agrícola. En este sentido, y dentro del Plan de Aguas de la Junta de Andalucía, se aprobaba en Navidad la ampliación de las tres depuradoras declaradas de Interés General del Estado en el Poniente almeriense para que puedan ser ejecutadas. Pese a tratarse de obras de competencia del Estado, la Junta de Andalucía se compromete a colaborar en la financiación necesaria para la ampliación de la EDAR de Roquetas de Mar, cifrada en 40 millones de euros; la de El Ejido, con una inversión de 27 millones de euros; y la de Adra, por un importe total de 8,5 millones de euros, aproximadamente. Ahora falta que se ejecuten y por el bien del sector y del empleo sea a la mayor brevedad.

Bajo Andarax

Sin agua. Así se vieron los regantes de la vega de Almería capital en el caso del Bajo Andarax entrando en el pasado otoño. Este fenómeno se debió al alto pico de demanda de esa época del año, y que no es capaz de ser sufragado por la depuradora almeriense, puesto que su producción diaria es de 25.000 metros cúbicos por los 35.000 que el campo necesita en ese momento, lo que generó un repentino ‘colapso’. Por ello, desde la Comunidad de Usuarios de las Aguas Depuradas de la EDAR de Almería llevan un par de años en una ‘encrucijada’ con Junta y Ayuntamiento de la capital por la que demandan un aporte urgente de la desaladora de la capital. En este sentido, de esta infraestructura, de momento infratulizada y que cuenta con siete bastidores para producción, solicitan uno de ellos en exclusiva.

Níjar

Otra de las principales zonas productoras de la provincia, el término municipal de Níjar, tienen a sus regantes dependiendo de la Desaladora de Carboneras para el suministro. El problema es también esos momentos de picos, especialmente en septiembre y octubre, donde el clima es aún caluroso y se da una demanda mayor de la que producen estas instalaciones. La particularidad es que la zona no cuenta con infraestructuras para albergar recursos, y por ello, la comunidad CUCN trabaja ya en aumentarlas.

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