• La producción de esta demandada fruta de hueso, que tiene su bastión en la comarca de Nacimiento, presenta este curso una buena campaña tanto en volumen como en calidad

  • La presencia del gusano cabezudo ha sido más testimonial que años atrás

Cultivos alternativos

La cereza de Almería se hace fuerte ante las plagas y el clima adverso

Pepe Zoyo y sy familia encaran ahora la cosecha de la cereza más tardía. Pepe Zoyo y sy familia encaran ahora la cosecha de la cereza más tardía.

Pepe Zoyo y sy familia encaran ahora la cosecha de la cereza más tardía.

La provincia de Almería es la tierra del milagro agrícola. Probablemente no hay en el mundo mayor despensa por kilometro cuadrado que se pueda comparar a la almeriense. Y lejos de lo que mucha gente pueda pensar, la provincia no es solo hortalizas bajo abrigo y un imperial desierto que da paso a un litoral de ensueño en el Mediterráneo. Esta tierra cuenta con una orografía de lo más peculiar, en el que la sierra tiene un protagonismo vital y donde también existe una agricultura sin parangón.

Dentro de esta zona de interior, en concreto en la Comarca de Nacimiento, se localiza un enclave rico en recursos donde se produce una de las mejores cerezas de España, fruta de hueso altamente demandada que tiene aquí, en este lugar, su particular Valle del Jerte.

Estos días se está llevando a cabo la cosecha de este fruto, como viene siendo habitual, antes de tiempo. En concreto como quince días. Un fenómeno que responde a un cambio climático que es en este tipo de cultivos al aire libre, donde manda de verdad la naturaleza, donde más se aprecia. “Un cambio que es ya irrefrenable y al que intentamos adaptarnos”, explica Pepe Zoyo, productor y vecino de Abrucena que cuenta con una finca de más de en el conocido paraje de Pago de Escuchagranos, dentro del término municipal, donde contaba con unos 800 cerezos de los que sacaba unos 10.000 kilos; ahora y tras un proceso de transformación, los árboles son más bien pequeños y podría superar los 2.000 kilos, dentro de que esta sí que ha sido una buena campaña, dejando atrás aquellas; aún en el recuerdo, del año 17, 18 y especialmente del 19; que fueron un auténtico desastre entre mosca, gusano cabezudo, los temidos estorninos y, claro, el clima.

Esta planta necesita en torno a 600-800 horas de frío, por debajo de los seis grados, al año

La climatología de la zona, fría en invierno y templada en verano, convierten estos terrenos en ideales para la producción de esta fruta, pero poco a poco están esos aspectos que han provocado un cambio especialmente en la última década, como son cambios bruscos de temperatura, el descenso de horas de frío o plagas como la mencionada del gusano cabezudo, que llegara hace 10-12 años y lo hizo para quedarse. Eso sí, este año la incidencia ha sido bastante menor, dependiendo del lugar exacto de la finca.

En el caso de Zoyo, no ha tenido problemas reseñables en lo que a plagas se refiere. Y es que se sabe, como pasa por ejemplo en el caso de la mosca mediterránea, que cuando se llega por la noche por debajo de los 5-6 grados y se alcanzan del orden de 600-800 horas por debajo de esta temperatura en el año, hay mucho ganado para que este insecto, que se constituye como una de las plagas más temidas, no haga estragos y se la mantenga a raya.

La recogida es un proceso que debe realizarse con cuidado y precisión. La recogida es un proceso que debe realizarse con cuidado y precisión.

La recogida es un proceso que debe realizarse con cuidado y precisión. / (Abrucena)

Esta y el gusano cabezudo ya se han convertido en los principales problemas que amenazan a la producción de cereza almeriense de la Comarca de Nacimiento, y la aparición de nuevas variedades, más resistentes en los últimos años, está favoreciendo esta adaptación y la supervivencia ante todos estos factores.

Zoyo se encuentra en este momento a punto de comenzar a recoger la cereza más tardía de su finca, la cual, “presenta una cosecha muy buena, la verdad”. En cuanto a las tempranas, en el caso de la burlat, la producción ha sido excesiva, lo que ha provocado que el calibre del fruto no haya sido el esperado y haya quedado más pequeña de lo deseado. Un hándicap a la hora de la comercialización que no menoscaba su gran sabor.

Posteriormente, y finalizada el pasado fin de semana, Zoyo completó la cosecha de su variedad intermedia, Nueva Estrella, con un más que aceptable rendimiento y, eso sí, una calidad espectacular. Un punto de inflexión en el buen estado de los cerezos de Zoyo es la presencia de un aliado que ha repetido este 2021 por segundo año consecutivo, como es un apicultor de la zona que ha vuelto a colocar sus las colmenas próximas a las plantaciones, lo que ha favorecido que no se sufra de escasez de abejas para la polinización, tal y como pasó años antes y todo por culpa de este clima, al que ya se están acostumbrando en la zona, pero que casi por días te puede sorprender de una u otra forma.

Pepe Zoyo, productor de la zona, avisa de la necesidad de contribuir a paliar un cambio climático que hace estragos

En cuanto a la recolección, ahora en curso, en el caso de la cereza es una fase que requiere de una técnica muy poco invasiva, donde prima la recogida con un gran cuidado. Hay que hacerla de manera rápida y con mimo. Las cerezas no maduran fuera del árbol, por ello es esencial recogerlas cuando están en su momento más optimo.

La producción de cereza en Almería, aunque se presenta de manera dispersa en muchas zonas de su interior, se concentra básicamente en la comarca de Los Filabres-Tabernas, especialmente en Nacimiento, donde aprovecha el frío de su ubicación a la falda norte de Sierra Nevada.

En estos días comienza la recolección de las variedades más tardías, tras la cosecha de burlat y Nueva Estrella

Abla, Fiñana y Abrucena concentran la mayor parte de la producción, en la ribera del Río Nacimiento, donde se pueden producir más de 80.000 kilos en sus aproximadas 30 hectáreas diseminadas. Variedades con solera en este enclave son la temprana burlat, caso predominante en el conocido Valle del Jerte, Nueva Estrella van perdiendo algo de fuelle debido al cambio climático, pero este fenómeno se nota especialmente en las más tardías; donde en los últimos años los productores han optado por nuevas y más resistentes variedades para salvaguardar a futuro tan importante cultivo de fruta de hueso en la comarca.

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