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Coronavirus Almería

Tenderos, al pie del cañón y con menos clientes

  • En el Mercado Central, como en otros establecimientos de alimentación, se ha pasado de jornadas previas al estado de alarma concurridas de clientes, a un goteo que ha hecho caer las ventas en un 70%

Ángel González en su puesto La Selecta Ángel González en su puesto La Selecta

Ángel González en su puesto La Selecta / C. F. (Almería)

Estas semanas, sí para algo están sirviendo, es para sacar el lado más solidario de las personas y para poner en valor el trabajo de quienes todos los días están al pie del cañón, para que el resto de la ciudadanía pueda estar en casa sin pasar necesidades. Se reconoce el papel de los sanitarios, sin duda cabe que son los que están en primera línea de batalla anteponiendo la salud del prójimo a la suya propia, así como los cuerpos de seguridad; también se habla de la heroicidad de los agricultores, pescadores y, en definitiva, el sector primario, que continúa con su labor para poder abastecer al mercado de alimentos; pero, ¿qué sucede con los vendedores que cada mañana dispensan los productos directamente con el consumidor final? Ellos también merecen un guiño por parte de la sociedad y, sobre todo, aquellas pequeñas empresas o autónomos que, a pesar de ver minimizados sus ingresos, siguen todos los días de cara al público.

Las jornadas pasan, ha habido un antes y un después. El Mercado Central de Almería amanecía todos los días con un flujo más o menos estable de personas llegadas de distintos puntos de la ciudad, incluso de otros pueblos además de turistas, despuntando los sábados, día en que muchos no trabajan y tenían más disponibilidad para ir a comprar. Los días previos a la declaración del estado de alarma, parecían más la víspera de Nochebuena por la concurrencia de personas que un día cualquiera, claro que, en definitiva, no lo eran; existía cierto temor al desabastecimiento y al posible confinamiento, que jornadas después se convertiría en una realidad. Ahora todo ha cambiado, la afluencia de ciudadanos a la plaza es escasa, sobre todo se acercan los que viven cerca, pero ellos, estos también ‘héroes’ tras el mostrador, siguen ahí.

Al igual que el sector primario, los vendedores también se exponen al riesgo pero anteponen la alimentación

Ángel González es la tercera generación en La Selecta, la tienda de alimentación que abarca desde charcutería a carnicería pasando también por productos gourmet, puesta en marcha hace casi 70 años por Antonio González y que hoy se ubica en un puesto a la entrada a la plaza central por el acceso desde el Paseo de Almería. “Al principio de esta situación venía mucha gente a comprar, pero con el paso del tiempo esto ha ido disminuyendo”, expone Ángel, quien añade que ahora sólo llegan clientes de la zona cuando tradicionalmente el mercado es un punto de compra de ciudadanos de otros barrios también. Pero si el volumen de clientes ha cambiado también lo están haciendo las preferencias a la hora de comprar, quizás porque el ciudadano ha perdido el miedo al desabastecimiento y ahora también prefiere darse un capricho para que los días en casa sean más livianos. De este modo, el gerente de La Selecta señala que en los días iniciales se vendía, sobre todo, mucho pollo, “ahora como la gente también ha visto limitado su espacio de ocio o el acceso a un restaurante también compran un buen vino o una chuleta de máxima calidad”. En esta línea se pronuncia de manera similar Cristina Merino, propietaria de La Chanata, donde se puede comprar pan de distintos tipos y municipios de la provincia así como otros productos de alimentación locales, desde huevos, aceite, dulces artesanos o conservas. Merino explica que antes de la declaración de las medidas extraordinarias por parte del Gobierno, los clientes compraban, sobre todo, pan para congelar, “viernes y sábado parecía la guerra, la gente pensaba que ya no iba a tener comida. Ahora está todo muy tranquilo, de hecho las ventas han caído en torno a un 70%”.

Cristina Merino en su puesto La Chanata Cristina Merino en su puesto La Chanata

Cristina Merino en su puesto La Chanata / C.F. (Almería)

La Chanata continúa comercializando el pan de los diferentes pueblos: Padules, Felix..., “todos mis proveedores son de Almería y autónomos, hasta ahora ninguno ha fallado”; si bien el pan y el aceite de oliva son altamente demandados en este puesto del mercado, los clientes también también se decantan por otros caprichos como dulces artenanos y chocolate; de hecho, a pesar de que este año España se queda sin su Semana Santa, los roscos tradicionales de esta época ya se venden en establecimientos como La Chanata.

Muchos puestos llevan la compra a clientes, sobre todo mayores, para evitar que estos salgan y hacerle más fácil la compra

Las frutas y las hortalizas, más aún en la dieta mediterránea, no pueden faltar en la alimentación. Paco Andújar, propietario y tendero de otro puesto en el Mercado Central el cual lleva su nombre, trabaja desde hace treinta años en este sector, “soy tercera generación, así que desde que mi madre me llevaba en la barriga estoy ligado a la profesión”. Paco, al igual que Cristina, describe el desplome de las ventas en más de la mitad, “vamos defendiéndonos como podemos”. Preguntado si han subido o no los precios de las productos hortofrutícolas, señala que por lo general no, salvo algunos casos, "porque las grandes superficies están acaparando y queda poco para el resto”.

Aunque a algunos cueste reconocerlos, protegidos con máscaras y guantes, son los mismos descubriendo más si cabe su lado solidario. Así charcuteros y fruteros llevan incluso pedidos a domicilio. Como indica Ángel de La Selecta: “Yo personalmente llevo los encargos que puedo, sobre todo, a clientes mayores, para que no salgan y eviten riesgos”. Desde el puesto de Paco, frutas y hortalizas también parten para distintas casas cada día.

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