AGR Almeria

La gestión del canal comercial agrario en las manos y en 30 segundos

  • La plataforma digital MADI facilita el acceso y fidelización de clientes, que repercute en la rentabilidad

Equipo de Mercado Agrario Digital (MADI) Equipo de Mercado Agrario Digital (MADI)

Equipo de Mercado Agrario Digital (MADI) / Diario de Almería

Adecucar el modelo comercial tradicional a los tiempos que corren se hace indispensable para lograr fidelizar clientes y aumentar la rentabilidad. Para ello ha nacido MADI (Mercado Agrario Digital), una plataforma digital que tiene como fin modernizar las transacciones agrarias y cuyos promotores son conocedores de primera mano de la realidad del campo almeriense. La idea de MADI, tal y como detalla Diego Soler, socio inversor-asesor de esta startup, surgió en 2017 en el seno de gente innovadora, relacionada con el mundo agro y ligada Almería.

La plataforma se basa en una tecnología con enfoque de negocio. En un futuro podrá ser extrapolable a otros productos pero, para iniciar la ejecución del proyecto los impulsores de MADI se centraron en los productos hortofrutícolas almerienses: “Vimos que, a nivel nacional, entre el 60% y el 70% de todos los kilos transaccionados en agro venían de seis o siete productos donde Almería tiene una fuerte presencia. Por ello, decidimos arrancar con esta provincia como epicentro de la plataforma. Durante dos años aproximadamente estuvimos desarrollando la tecnología y, a principios del año pasado, empezamos a crear el equipo para comercializar la plataforma en sí misma”, explica Soler.

La plataforma tiene en cuenta a todos los agentes que puedan estar implicados en la compraventa de productos, así al productor, las comercializadoras, mayoristas..., en definitiva a todos los que vertebran la cadena desde el origen al destino. “La plataforma es muy amplia, puede usarse tanto en el móvil como en el ordenador, y está pensada para todas las partes que funcionan en el negocio agroalimentario, dándoles su espacio”.

En la plataforma hay lugar tanto para productores independientes como para comercializadoras

Respecto a las cooperativas o comercializadoras a través de MADI pueden disponer de un marketplace propio con el que atender a todos sus clientes. Soler detalla que éstas manejan un gran número de kilos de producto pero también de clientes en múltiples países, “ahí nuestra plataforma da conectividad y todos los elementos necesarios para mejorar la relación comercial teniendo en cuenta las distancias, la disponibilidad de comunicación con los clientes, etc.” De acuerdo a las palabras del socio de MADI, cuando una cooperativa tiene 15.000 clientes y 60 comerciales trabajando para ellos es muy complicado dar trato personalizado ya que no hay capacidad operativa. Esto se traduce en que la concentración de la venta se da en un uno o dos por ciento de clientes que reciben ese trato; el resto, que es el que produce rentabilidad, está abandonado. “Nuestra tecnología lo que permite es conectar todas las transacciones de producto, operaciones comerciales y de marketing de las empresas con esos clientes que, en realidad, ocupan el 98% de la gente que puede comprar. Con ello, las cooperativas pueden fidelizar a sus clientes creando su propio marketplace. Nosotros cedemos la plataforma al entorno de clientes de cada empresa, la tecnología se convierte en un sistema autónomo e independiente del resto de marketplaces con lo que esa cooperativa puede operar con sus 15.000 clientes a tiempo real”.

La atención a todos los compradores tiene su impacto en la rentabilidad y la mejora del precio del producto. En esta línea, Soler explica que la continua queja de precios del sector viene motivada porque el 70% o 80% del producto es comprado por unos pocos que condicionan el precio final, “ si hubiera un nivel de diversificación superior conseguiríamos trabajar con muchos clientes lo que facilitaría trabajar el precio y la rentabilidad mejorando el retorno al origen”. Además, gracias a la plataforma, el comercial no tiene que atender a uno a uno a sus clientes, sino que ya es la aplicación, de forma centralizada, la que envía la información. “La clave está en gestionar el canal comercial digital antes que terceros”, insiste Soler.

Las empresas, de acuerdo a lo expuesto, pueden disponer con MADI de su propio mercado, pero también pueden lanzar sus productos en un mercado abierto, en el que tiene cabida del mismo modo el propio productor. “Cada elemento de la cadena de negocio tiene su propio rol. Los productores pueden exponer producto que puede ser comprado por una cooperativa de cualquier lugar. Un productor independiente puede subir sus cultivos a la plataforma y esperar a que haya compradores interesados”. Tal y como describe Diego Soler los pasos son sencillos: el productor sube sus lotes a la plataforma, a través de una aplicación muy sencilla y en apenas 30 segundos, quedando reflejada toda la trazabilidad y disponibilidad de los mismos. Los mayoristas ven el lote, cantidad, precio y cómo quiere que se gestione la transacción, en este punto además, MADI cuenta un sistema de pago seguro. Una vez haya acuerdo entre las partes, todo queda registrado en la aplicación y tiene carácter legal, lo que genera garantías a vendedor y comprador.

Por último, Mercado Agrario Digital se encuentra en un proceso abierto a inversores que opten por apadrinar este proyecto que intenta abandonar el modelo de venta en que en pleno siglo XXI se siguen utilizando armas del anterior. Y es que las plataformas han llegado para quedarse, proporcionando un medio para hacer llevar a cabo las acciones comerciales.

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