AGR Almeria

"El uso de sensores para medir el suelo ahorra muchísima agua y nutrientes"

  • Jan van der Blom es el responsable del Departamento de Técnicas de Producción de Coexphal. Sostiene que hay que equilibrar entre fauna auxiliar y plaga en el invernadero

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Jan van der Blom es el responsable del Departamento de Técnicas de Producción de Coexphal. En una entrevista de la propia Asociación y que publica en su blog, este científico asegura que la idea que había hasta la fecha de mantener el cultivo limpio o estéril hay que dejarla atrás y pensar en los beneficios de la biodiversidad buscando un equilibrio entre plantas, plaga y fauna auxiliar.

-¿Cuándo comenzó en Almería la agricultura ecológica bajo invernadero?

Control Biológico"Hay cosas que no se controlan bien, pero puedo decir que es falta de conciencia"

-Los primeros agricultores en ecológico comenzaron a principio de siglo. Entonces eran muy pocos porque había un problema importante en control de plagas y realmente hacer agricultura ecológica era complicado al no poder manejar bien las plagas. Evidentemente todo fue mucho más fácil cuando se implementó el control biológico porque por fin se podían controlar las plagas. Gracias al control biológico no resultaba tan difícil adaptar el resto del sistema de trabajo a ecológico y poder mejorar el suelo. Como el 80% de los agricultores estaba trabajando en suelo o enarenado, el cambio fue relativamente sencillo trabajando más con materia orgánica y menos con fertilizantes de síntesis. Con todo esto el gran "boom" se ha visto después de 2007. En un principio creció lentamente y en los últimos años estamos viendo que casi se duplica cada campaña. Esto evidentemente va a seguir hasta que toque techo o se sature el mercado.

-¿Cuáles serían los retos más inmediatos para la producción ecológica almeriense?

-En general los consumidores de toda Europa consideran a la agricultura ecológica como lo más sostenible posible y no siempre es así. Es fundamental que crezca el número de agricultores que usen sensores y tecnología para medir lo que está pasando en el suelo. Los que ya lo están haciendo se están dando cuenta de que pueden ahorrar muchísima agua y por tanto, muchísimos nutrientes no solo para conseguir una cosecha igual, sino una producción de mejor calidad. Aquí está el reto de implementar más el uso de sensores y técnicas para optimizar el riego y la fertirrigación. Por otro lado, el control biológico tiene que ser la principal arma para todo el mundo. Nos hemos dado cuenta de que, en cualquier cultivo, necesitamos un equilibrio entre la fauna auxiliar y la plaga. Últimamente hemos aprendido muchísimo de diferentes centros de investigación y podemos afirmar que si hay fauna auxiliar la planta se vuelve menos atractiva para la plaga. Si tienes ácaros depredadores en calabacín la mosca blanca prefiere ir a otra planta, si tienes nesidiocoris en tomate la mosca blanca evita ir a esta planta. Esto nos indica que la idea que teníamos hasta la fecha de mantener un cultivo limpio o estéril hay que olvidarla y pensar mucho más en los beneficios de tener biodiversidad porque tiene un efecto positivo sobre las plantas y sobre la comunicación entre plantas, plaga y fauna auxiliar. Los mecanismos de defensa de la planta se pueden activar sea con presencia de enemigo natural o con un poquito de plaga, para que después la planta se defienda sola. Esto es algo que poco a poco estamos aprendiendo y tenemos que traducir a la práctica. En el suelo también hay que cambiar el concepto. Se ha observado que los agricultores que están incorporando materia orgánica y que están consiguiendo un equilibrio en la microflora y microfauna del suelo, no están teniendo problemas de nemátodos y enfermedades de hongos de suelo.

-El sector se ha caracterizado siempre por saber adaptarse rápido a los cambios, ¿cree que con la agricultura ecológica ocurrirá lo mismo que sucedió con el salto hacia el control biológico?

-No porque es diferente. El control biológico quiere decir simplemente que estás haciendo control de algunas plagas por fauna auxiliar. La agricultura ecológica implica cumplir con muchos más requisitos, tienes un sistema de certificación y evidentemente también se mueve por la demanda del mercado.

-¿Qué opinas de que haya gente que piense que esté reñido lo ecológico con el invernadero?

-Se ha demostrado claramente que bajo plástico podemos producir muchos más kilos con menos agua, podemos producir en épocas del año cuando al aire libre es imposible y además nos permite producir mucha cantidad en una superficie muy reducida. Esto es un lujo. Aquí en Almería, desde cualquier zona hortícola puedes estar en menos de 15 minutos (en coche) en la montaña o en la playa y a partir de ahí todo es paisaje natural. Si yo lo comparo con otros sistemas agrícolas, aquí tenemos un lujo y un paisaje muy diverso, aunque es cierto que el plástico impresiona. Entonces, los invernaderos ofrecen muchas ventajas en términos de sostenibilidad, pero han tenido un efecto en el entorno que hay que seguir mejorando.

-¿Qué está pasando con el control biológico?

-Tenemos algunas cosas que no se controlan bien pero también puedo decir que es falta de conciencia. Fríamente en todas las empresas tienen que empezar a mantener unas estadísticas porque los resultados en control biológico en general son muy buenos tanto en cosechas por metro cuadrado como en incidencia de virus. Yo he planteado a las empresas que pongan a sus equipos técnicos a hacer estadísticas y vean, en control biológico y en control químico cuántos kilos por metro cuadrado obtienen y qué incidencia de virus tienen. A partir de esto se pueden empezar a tomar decisiones. Un punto débil del control biológico es el tema comercial. No tiene una industria fuerte detrás y tiene muy poco margen, porque no se puede patentar un insecto. Lo que no ocurre con un producto químico: si lo tienes patentado lo puedes vender en exclusiva en todo el mundo y a un precio alto. Las empresas de auxiliares invierten mucho en encontrar un auxiliar que funcione y lo que ocurre es que luego todo el mundo puede criarlo también. Por lo tanto, tenemos que ser conscientes de que no podemos esperar que las casas de suministros hagan todo el trabajo. Aquí tenemos que colaborar todos. Desde Coexphal estamos buscando proyectos, colaborando con centros de investigación y con las casas de control biológico para solucionar el cuello de botella. Pero hoy por hoy me atrevo a decir que con las armas que tenemos en control biológico en cucurbitáceas y en tomate, es lo mejor que se puede hacer pensando en la producción por metro cuadrado, en la rentabilidad y desde luego en temas de sostenibilidad.

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