Almería

Alertas que cambiaron el rumbo e hicieron al agro más fuerte

  • Las crisis del pimiento y el pepino potenciaron el control biológico y la seguridad alimentaria

Almería se vio afectada por la 'crisis del pepino' tras falsas acusaciones. Almería se vio afectada por la 'crisis del pepino' tras falsas acusaciones.

Almería se vio afectada por la 'crisis del pepino' tras falsas acusaciones. / efe / carlos barba

Con las adversidades, el campo almeriense se ha hecho fuerte y ha sabido salir reforzado ampliando nuevos horizontes. Entrado el siglo XXI hay dos hechos fundamentales que han hecho virar el rumbo de la producción y, con él, el de la comercialización; estos son: la aparición de residuos procedentes de fitosanitarios ilegales (isofenfos metilo) en varias partidas de pimiento en 2006, acontecimiento que derivó en la 'crisis del pimiento' y la alerta de la bacteria Escherichia coli (E. coli) en pepino en 2011, llamada entonces 'crisis del pepino', ambas difundidas desde Alemania.

La primera originó la llamada 'revolución verde' de la agricultura almeriense. La 'crisis del pimiento', que puso en jaque a uno de los pilares de la economía de este territorio, supuso el punto de inflexión hacia el cambio de filosofía del agricultor, que comenzó a apostar por la lucha biológica de plagas como alternativa a la química empezando por ese cultivo, extendiendo la metodología a otros productos como tomate, berenjena, pepino, calabacín, judía, melón y sandía. En esta línea, la Junta de Andalucía promovía en 2007 la iniciativa 'Compromiso Verde' para promocionar la producción integrada y en sólo una campaña agrícola desde que saltara la alerta el salto cualitativo y cuantitativo dado en la producción fue significativo: de las 128 hectáreas dedicadas a lucha biológica que se cultivaron en el periodo 2006-2007, se pasaron a las 11.400 en la siguiente, lo que significaba una multiplicación por 89 en la extensión de este tipo de producción.

Respecto a la 'crisis del pepino', en la que en mayo de 2011 se acusó a productores almerienses sin fundamento, provocó que en sólo unas horas, los mercados europeos cerraran sus puertas a las frutas y verduras de Almería, los precios se desplomaran, puesto que las grandes cadenas de distribución presionaron como nunca en una política de precios a la baja, y de forma precipitada se diera por concluida la campaña de primavera. El batacazo provocado por las acusaciones germanas dañaba la imagen de los productos almerienses, cuyos productores llevaban años inmersos en una transformación del campo a base de control biológico, insistencia en la trazabilidad, en la innovación y la mejora de la calidad de las frutas y hortalizas almerienses. Ante la 'bofetada' internacional, que quedó retractada al descubrirse que el origen de la bacteria estaba en una partida de semillas procedentes de Egipto, si bien no tuvo la misma repercusión que la acusación inicial a España, la provincia volvía a responder poniendo la otra mejilla. Todas las empresas insistían entonces en el camino que habían emprendido y tanto les había costado: en la seguridad alimentaria, pero con más fuerza si cabe.

A raíz de esto se adoptaron medidas importantes para la promoción de las frutas y hortalizas españolas, que permitieron paliar el desprestigio y la desconfianza temporal en nuestros productos, y confirmar a España como "primer exportador mundial de frutas y hortalizas".

Ambas crisis mencionadas han supuesto un tropiezo pero un relanzamiento a la vez.

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