Obras

El Ayuntamiento reactiva la última fase de rehabilitación de la Casa Consistorial

  • La redacción del proyecto estaba suspendida. Urbanismo opta por acelerar la adjudicación como impulso económico ante la crisis

Imagen de archivo de una visita al interior de la Casa Consistorial con las obras de rehabilitación en marcha. Imagen de archivo de una visita al interior de la Casa Consistorial con las obras de rehabilitación en marcha.

Imagen de archivo de una visita al interior de la Casa Consistorial con las obras de rehabilitación en marcha.

La nueva fachada restaurada, y con alumbrado ornamental, pudieron estrenarla Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente estas pasadas Navidades. Desde entonces, no ha habido movimientos de obras en la Casa Consistorial con el proyecto de reforma interior, el último ya, atascado. El Ayuntamiento de Almería acelera ahora. La Gerencia de Urbanismo se dispone a reactivar la contratación de los servicios para la redacción del proyecto y dirección de las obras de adaptación y reforma interior del inmueble, acogiéndose a las actuaciones de emergencia permitidas frente al coronavirus y como inyección ante las consecuencias económicas de la pandemia.

Terminada la rehabilitación interior, a la Casa Consistorial le queda pendiente su adaptación interior para poder acomodar la vuelta de la actividad administrativa e insuflar vida al casco histórico capitalino. Fue en diciembre de 2018 cuando el Ayuntamiento sacó a licitación este contrato para la ejecución de la subfase dos, con un presupuesto para la redacción del proyecto de 240.644,80 euros que definirá las obras, las cuales supondrá un cuantioso desembolso a las arcas públicas, valorado en su conjunto en cuatro millones de euros.

Únicamente se presentó a esta licitación una oferta, la del estudio Ordaz Arquitectos –el mismo que se ha ocupado de las fases anteriores de la rehabilitación de la Casa Consistorial y autor del proyecto de urbanización de la Plaza Vieja,– si bien el pasado año no pudo formalizarse la adjudicación. Debido a un error material, el Ayuntamiento decidió anular el procedimiento. La concejal de Urbanismo e Infraestructuras, Ana Martínez Labella, tiene decidido retomarlo y proceder a una nueva licitación mediante la aprobación de la misma en una próxima Junta de Gobierno Local.

Ana Martínez Labella, concejal de Urbanismo e Infraestructuras Ana Martínez Labella, concejal de Urbanismo e Infraestructuras

Ana Martínez Labella, concejal de Urbanismo e Infraestructuras

El Ayuntamiento pretende hacerlo entendiendo que puede acogerse a las actuaciones de emergencia con la idea de aportar recursos al sector de la construcción frente a la crisis económica desencadenada por COVID-19 y considerando que el objeto del contrato puede realizarse, ya que la primera parte del mismo consiste en redactar el proyecto definitivo. Este encargo, si se mantienen las mismas previsiones que en la primera licitación, requiere un periodo de cinco meses.

Las obras vendrían después, para las cuales hay un presupuesto de casi un millón de euros, compartido con la Plaza Vieja, a cuya urbanización se le ha detraído un pellizco cercano a los 114.000 euros, cantidad que el Plenario ha volcado en la terminación de las obras del edificio de Protección Civil, en el barrio de Los Molinos.

Ya, en ese primer proceso de adjudicación, Martínez Labella ofrecía las pautas del proyecto. “El reto –explicaba la edil del PP– es el de diseñar su interior para poner en valor el edificio, permitiendo con ello la vuelta a la Plaza Vieja de la parte institucional del Consistorio, entre otras áreas. Contribuiremos con ello al objetivo de impulsar la recuperación de esta zona, estratégica dentro del Casco Histórico, y un patrimonio fundamental para la ciudad”.

Como se recoge en el programa de necesidades la distribución de los espacios debe conjugar la funcionalidad de su uso atendiendo a las necesidades municipales, con la idea de edificio representativo a nivel de espacios, materiales, imágenes... Parte fundamental del proyecto será el diseño de los espacios comunes y de circulación, ya que no solo será lugar de paso para los diferentes espacios, sino que debe responder también a una función más versátil que permita la posibilidad de su uso como espacio útil al servicio del ciudadano.

Otra de las cuestiones que ha de contemplar el proyecto es la conexión con el edificio contiguo y la utilización de la cubierta (azotea) como lugar representativo para la realización de eventos, con la posibilidad de un acceso directo desde la calle y la comunicación con la cubierta de la otra fase ya construida. Las zonas que deberá contemplar el programa de necesidades son la ya citada institucional y representativa; Alcaldía; las áreas de Participación, Promoción de la Ciudad; y grupos políticos.

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