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Almería

Cerco policial a la venta ambulante ilegal y gorrillas en el Paseo Marítimo

  • El Ayuntamiento ataja la situación con patrullas permanentes en la zona de mayor afluencia de personas durante los meses de verano Los vecinos y comerciantes agradecen el control

Poner coto a la venta ambulante ilegal que en los últimos años había colapsado el Paseo Marítimo de la capital es el objetivo del Ayuntamiento de Almería. De hecho, desde principio de verano varias patrullas de Policía Local vigilan de cerca a los vendedores para advertirles de la sanción que puede conllevar la venta sin licencia o incluso desmantelar los puestos y levantar acta por dicha irregularidad. La responsabilidad municipal es mucha, y máxime cuando se trata de venta de alimentos que pueden estar en mal estado. De ahí las advertencias del concejal de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Almería, Carlos Sánchez, quien insiste en el peligro que puede conllevar ingerir pescado o cualquier otro producto que no tiene ninguna garantía sanitaria ni ha pasado un control de calidad y seguridad.

Desde el inicio del verano el Ayuntamiento mantiene en el Paseo Marítimo varias patrullas de Policía Local de forma permanente con el objetivo de evitar la venta ambulante ilegal y también garantizar la seguridad en uno de los espacios más visitados tanto por turistas como por almerienses en estos meses. Informan a los vendedores de la Ordenanza, obligan a levantarse a los manteros e incluso incautan material videográfico de acuerdo a la Ley contra la propiedad intelectual.

Los vecinos de la zona y ciudadanos que a diario se desplazan hasta esta parte de la ciudad para pasear, especialmente a partir de las ocho de la tarde, están "encantados" con la medida adoptada por el Consistorio. Como aseguraron a Diario de Almería "la situación había alcanzado ya una dimensión casi insoportable, porque ni se podía andar, ni había sitio para sentarse a descansar en el muro que divide el Paseo Marítimo con la arena de la playa, y lo que es peor, la suciedad y el mal olor era ya un problema mayor, porque había puestos de fruta y verdura e incluso de pescado que dejaban todos los desperdicios en el suelo hasta el día siguiente que pasaba el servicio de limpieza", como explicó María Zaguirre, una asidua al paseo nocturno junto al mar desde que empieza el buen tiempo hasta que llegan los primeros días de frío en el otoño.

También están encantado con la presencia policial los titulares de los distintos negocios que de forma totalmente reglada abren las puertas de sus establecimientos en la zona. Zapaterías, quioscos de helados y chucherías, restaurantes, bares, cafeterías y otros comercios aseguran haberse sentido "perjudicados" de algún modo viendo cómo se le permitía la venta "gratuita" a unos pocos, mientras ellos tenían que hacer frente a los impuestos como cualquier autónomo que se precie, que es lo correcto según la Ley.

El concejal de Salud y Consumo, Carlos Sánchez, aseguró a este periódico que este año el Ayuntamiento no ha concedido ninguna licencia de venta ambulante para el Paseo Marítimo y el año anterior tampoco. Es más, explicó que la temporada pasada el Área solicitó a la Delegación Territorial de Medio Ambiente la cesión de cien metros lineales para sacar a concurso varias licencias. La sorpresa fue cuando se tuvo de declarar desierto el concurso al no concurrir ningún ambulante.

La concejal del Área de Movilidad y Seguridad, María Muñiz, indicó que "la actividad de venta ambulante ilegal se había desbordado y el Ayuntamiento no ha tenido más remedio que adoptar medidas para atajar la situación". Explicó que "la Policía Local está en el Paseo Marítimo desde primera hora de la tarde como medida disuasoria y para evitar que los puestos se monten ya que una vez montados y con la cantidad que había, ya sería una cuestión de orden público".

Aún así, y a pesar de la presencia policial, los manteros siguen desafiando a la Ley y se colocan de forma estratégica, preparados para salir corriendo si los agentes se aproximan. Algunos incluso esperan agazapados entre los coches para extender su manta una vez que pierden de vista a los temidos "ponemultas".

También la Policía Local identifica a los gorrillas que piden dinero en los aparcamientos y cuyo número se triplica en la época estival aprovechando la afluencia de turistas. Desde el Ayuntamiento advierten que a pesar de que muchos llevan chalecos que pueden parecer de alguna empresa, la realidad es que son personas que actúan por su propia cuenta y de una forma totalmente ilegal.

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