Estado de alarma

Confinados dentro de la ‘Guardamar Calíope’

  • Durante dos meses la tripulación de la embarcación de Salvamento Marítimo no podrá pisar tierra

La tripulación de la ‘Guardamar Calíope’ saluda a los lectores de Diario de Almería. La tripulación de la ‘Guardamar Calíope’ saluda a los lectores de Diario de Almería.

La tripulación de la ‘Guardamar Calíope’ saluda a los lectores de Diario de Almería. / D.A. (Almería)

Los hombres de la mar saben bien lo que es permanecer lejos del hogar durante semanas, meses incluso, recluidos en sus embarcaciones. Algo que es totalmente aplicable a los tripulantes de las naves de Salvamento Marítimo, un servicio esencial que se mantiene activo durante estos duros tiempos de cuarentena por el COVID-19. En el puerto de Almería, a la espera de cualquier emergencia que pueda surgir, tres oficiales de puente -un capitán y un primer y un segundo oficial-, un jefe de máquinas, tres marineros y un cocinero permanecen confinados a a bordo de la ‘Guardamar Calíope’, extremando ahora las, ya de por sí, estrictas precauciones que su labor les exige.

“La verdad es que se está viviendo de una forma muy similar. La principal diferencia es que no salimos del barco. Tenemos un régimen de guardias, independientemente de las emergencias, con unos horarios que hacen que alguien tenga que estar siempre de guardia las 24 horas del día. Y el tripulante que no lo está, tiene habitualmente la opción de salir con ciertas limitaciones, como permanecer siempre a 20 minutos del barco. Ahora ya no. No podemos salir a airearnos, a dar un paseo por la playa o por la ciudad, de forma muy similar a lo que le pasa a la gente que está en tierra”, explica, en declaraciones a Diario de Almería, Nicolás Uribarren, capitán de la ‘Guardamar Calíope’.

La tripulación realiza un ejercicio con la embarcación auxiliar. La tripulación realiza un ejercicio con la embarcación auxiliar.

La tripulación realiza un ejercicio con la embarcación auxiliar.

Uribarren insiste en que la “prioridad número uno”es que el barco pueda dar el servicio que es su “razón de ser”, que esté siempre operativo. Para ello, se han puesto en marcha protocolos para tratar de evitar que el virus entre en la ‘Guardamar Calíope’. Por ejemplo, los víveres del buque son servidos por el proveedor habitual, que en ningún caso puede subir a la nave o mantener contacto con sus tripulantes.

“Los dejan en tierra y los metemos nosotros”, dice el capitán, aclarando que el único que podría salir a por algún género perecedero es el cocinero. “Y si antes lo hacía cada dos días, ahora como mucho una vez a la semana y siempre con mascarilla, guantes y otros equipos de protección”, aclara. Ese es el principal cambio, nadie entra ni sale de la ‘Guardamar Calíope’, ni siquiera personal de los talleres -excepto si se produjese algún caso urgente que fuese inevitable solventar-, o compañeros de otras embarcaciones. Algo que se aplica incluso cuando se realizan los constantes ejercicios con los que los miembros de Salvamento Marítimo ponen a punto sus capacidades para atender cualquier urgencia en el mar.

Asimismo, se han “establecido nuevas rutinas de limpieza en el barco”. “Si antes ya se limpiaba todos los días, ahora también se desinfectan dos veces las zonas comunes y elementos que puedan estar en contacto con diferentes personas como pomos, pasamanos, puertas, móviles comunes, teclados de ordenador o equipos de radio”, añade el capitán Uribarren.

Y así llevan desde el viernes 13 de marzo. La tripulación de este barco encadena normalmente un mes fuera de casa. Ahora serán dos meses los que permanecerán embarcados. “Somos una población que se mueve menos por tierra. Cuando se decretó el estado de alarma, no había ningún caso de virus en los barcos, así que, con acierto, se decidió que siguiéramos. Aunque tengamos más restricciones, las condiciones son casi las mismas, estamos con el ánimo alto”, apostilla.

Trabajos de mantenimiento en la embarcación de Salvamento Marítimo. Trabajos de mantenimiento en la embarcación de Salvamento Marítimo.

Trabajos de mantenimiento en la embarcación de Salvamento Marítimo.

En cuanto a su labor en sí, manifiesta que ya de por sí están “habituados a este tipo de protocolos”. “Trabajamos mucho con temas de inmigración, de evacuación de enfermos de buques... Por lo que la desinfección en algo que tenemos bastante asimilado. En nuestro trabajo habitual usamos equipos de higiénicos, estamos habituadlos a los protocolos de desinfección y protección biológica”. “Por ejemplo, si surge una emergencia relacionada con alguno de estos casos, desde hace años tenemos implantadas medidas de protección biológica para prevenir contagios por enfermedades. El protocolo no varía mucho porque el de Salvamento Marítimo es bastante rígido en cuanto a protección. Si tenemos contacto con el tripulante de un mercante, los tripulantes se ponen un traje individual, gafas, mascarillas y guantes, algo que haríamos aunque no estuviese el COVID-19”, asevera.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios