Lucha contra la pobreza y exclusión social

Cruz Roja al final del túnel

  • Más de 1.200 familias reciben en el último año alimentos, ropa, productos de higiene e incluso fármacos. Libros, logopeda, juguetes y clases de refuerzo para los más pequeños. El único requisito es iniciar el itinerario para encontrar un puesto de trabajo y propiciar la reinserción laboral

Cruz Roja al final del túnel Cruz Roja al final del túnel

Cruz Roja al final del túnel

Luz al final del túnel. Cuando los amigos y familiares ya no pueden seguir ayudando y no hay manera de salvar el laberinto burocrático de las administraciones públicas a la hora de buscar amparo con el que cubrir las necesidades básicas de un hogar en el que ya no entra ningún ingreso, los almerienses saben que pueden contar con Cruz Roja. El departamento de Familias en Riesgo Social se ha convertido en un oasis en el vasto desierto de la pobreza, un primer respiro del que se beneficiaron 1.200 familias sin recursos en 2018 y más de 600 en lo que va de año. Un equipo de veinte voluntarios y dos técnicos, encabezado por Verónica Carrillo, se desvive a diario por cubrir las necesidades básicas de aquellas personas afectadas por la crisis y la exclusión social, a veces sin techo, a los que hacen entrega de bienes como alimentos, ropa, artículos de higiene y medicación.

El 90% de los usuarios están desempleados, sin un sólo sueldo en la vivienda, y casi todas las familias, la mayoría sin prestaciones, tienen menores a su cargo. De ahí que este servicio de la organización humanitaria se esfuerce también por solucionar otras carencias relacionadas con los más pequeños como material escolar, clases particulares, óptica y especialidades como logopedia y ortodoncia, además de transporte a los centros educativos, juguetes y lo que sea necesario para poder normalizar la vida de estos niños damnificados por una situación socioeconómica perjudicial para su desarrollo y crecimiento.

Uno de sus principales logros está en la mediación que realizan con empresas de los suministros básicos de luz y agua para evitar los cortes por impago. Durante el pasado año concedieron un total de 286 ayudas en la provincia con las que atendieron las dificultades de 159 hogares almerienses para sufragar estos servicios. Además, consiguieron mediar con éxito con las empresas concesionarias para el fraccionamiento de las facturas pendientes. En ocasiones pagan dos o tres y dejan otras tantas a las familias con necesidades porque se trata de un respiro puntual y no una ayuda permanente. Se trata de familias que tienen que elegir entre comprar la comida o abonar los recibos de la luz y Cruz Roja es un sostén que les ayuda a paliar la situación de pobreza energética.

126 cortes de luz y agua paralizados. La mediación de los voluntarios permitió paliar la pobreza energética de más de un centenar de hogares

Las mediaciones para evitar cortes de los suministros básicos fueron 126 y otros 17 para fraccionar los pagos. Los importes que alcanza la solidaridad de la oenegé son de 150-200 euros al mes por familia. Un estudio reciente de Cruz Roja sobre pobreza energética de las personas en situación de extrema vulnerabilidad cifra en un 37% de hogares los que pasan frío en los meses de invierno y el 56% tiene consecuencias sobre la salud como los reumatismos, enfermedades respiratorias y artosis.

El programa de ayuda a los que atraviesan un bache económico, que se puede superar, se remonta a 2012, si bien en los últimos años han cambiado la metodología y las pautas de lo que se pretende lograr para normalizar sus vidas. Ya no consiste en repartir alimentos sin más. Si bien reciben cheques para comida en supermercados y otros importes para no perder servicios básicos, tienen que demostrar una actitud de superación y cumplir el itinerario personalizado.

Verónica Carrillo Ríos en la sede provincial de Cruz Roja Verónica Carrillo Ríos en la sede provincial de Cruz Roja

Verónica Carrillo Ríos en la sede provincial de Cruz Roja / I. G.

“Nuestra función no es dar pescado a todo el que llegue, queremos facilitarle la caña de pescar para que aprendan y nunca más les falte comida. No queremos que sean dependientes crónicos”. Lo explica Carrillo Ríos y pone el acento en la relevancia de trabajar intensamente durante las primeras semanas. En menos de un mes tienen usuarios con trayectoria profesional y buen currículo que le han dado la vuelta a la tortilla y han encontrado un trabajo con el que despertar de la pesadilla de no poder darle de comer a sus hijos ni carne, ni frutas ni pescado.

Desde el departamento realizan un seguimiento personalizado de cada caso y cuentan con el Plan de Empleo de Cruz Roja como una de las principales herramientas para la reinserción laboral. Les ofrecen recursos formativos gracias a la colaboración de otras entidades sociales como Acción Laboral y la Fundación Secretariado Gitano, así como el soporte de empresas que ofrecen puestos de trabajo y son socias de la oenegé. Más del 60% de los usuarios de las ayudas de familias en riesgo social hacen un itinerario personalizado con un alto porcentaje de empleabilidad e inserción, de hecho son más de la mitad los que consiguen empleo.

Pero la acción de Cruz Roja no se queda ahí y también les imparten talleres fundamentales para salir de la crisis y gestionar mejor sus recursos como los de eficiencia energética. Los voluntarios parten de una sesión informativa inicial en la que abordan las ayudas a las que pueden acceder y a partir de ahí se marcan una hoja de ruta con asesoramiento para solicitar las prestaciones públicas y derechos a su disposición. De hecho, llegan incluso a acompañarles, al igual que cuando necesitan mediación con las compañías eléctricas y del agua. “Hay familias normalizadas y empleables, a las que le cuesta venir porque nos ven como último recurso y cuando llegan tenemos que convencerles de que saldrán adelante y es un pequeño bache”, añade Verónica Carrillo.

Taller de defensa personal impartido a usuarios de los servicios de Cruz Roja Taller de defensa personal impartido a usuarios de los servicios de Cruz Roja

Taller de defensa personal impartido a usuarios de los servicios de Cruz Roja

Otros usuarios, los que se hacen crónicos porque no encuentran un trabajo ni lo buscan, conocen a la perfección todos los recursos del sistema público a los que pueden acceder, pero no pueden formar parte de un programa en el que no encajan porque no se implican ni cumplen los objetivos. Y la vertiente psicológica resulta fundamental a la hora de encauzar la salida de los problemas económicos y desde marzo ofrecen terapias en grupo de ventilación emocional para las familias. Más de medio millar de personas se benefician cada mes de un punto de encuentro en el que fomentan la resiliencia y les ayudan a tolerar la frustración, así como a desarrollar las habilidades sociales y la autoestima.

Talleres que se unen a otros que se venían realizando como los de defensa personal con los que generar un mayor vínculo de los usuarios con la organización y lograr así que pongan más interés en cumplir los retos marcados. “Lo más duro son las órdenes de desahucio, las viviendas sociales rotan poco y los alquileres están desorbitados para los sueldos de muchas familias”, argumenta la responsable del departamento en el que han atendido ya a más de 600 familias de todos los barrios y municipios porque la pobreza se extiende por la provincia y no sólo se concentra en los núcleos más deprimidos y marginales.

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