Operación paso del estrecho

Días 'rojos' en el Puerto con los barcos llenos de pasajeros, ida y vuelta

  • El tráfico de personas y vehículos se ve reducido este periodo respecto al año pasado un 4,86%

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Sin incidencias destacables, más allá de pequeños retrasos en la salida de algunos barcos que no han superado la media hora, es la tónica de la primera fase crítica de la Operación Paso del Estrecho que estos días se desarrolla en el Puerto de Almería y que transcurre con el éxito ver consolidado este destino como el segundo de España dentro del dispositivo. Los barcos llegan y salen completos desde el pasado fin de semana. Y todo a pesar de haber visto reducido, hasta el momento, el volumen de pasajeros respecto al mismo periodo del año anterior en un 4,86%. Un cambio que se explica, previsiblemente y según los expertos y trabajadores del operativo, "en la coincidencia del Ramadán con los primeros días de la Operación, así como la Fiesta del Cordero -que se celebra el próximo 22 de agosto-, y que es posible que haya llevado a muchos pasajeros a retrasar sus vacaciones, con el fin de pasar dicha fiesta en Marruecos y Argelia". De hecho, el descenso de pasajeros ha sido generalizado en los principales puertos de la OPE.

Aún así, las instalaciones portuarias eran ayer un hervidero de personas. Familias enteras con los vehículos cargados hasta la vaca, a los que parecía importarle poco el calor sofocante que desde primera hora de la mañana amenazaba a la multitud. Era la suma de los que volvían de pasar sus vacaciones en sus países de origen y ponían destino a Francia, la mayoría, con los que empezaban el descanso estival poniendo rumbo al norte de África para reencontrarse con sus familias e incluso disfrutar de la tradicional Fiesta del Cordero para la que prefieren estar en tierra natal. Según datos del Puerto (a 31 de julio), desde el inicio del dispositivo han pasado por Almería 22.714 personas y 49.501 vehículos.

La afluencia de ciudadanos magrebíes se dejaba notar en una ciudad que desde ayer está visiblemente más vacía, sobre todo en las calles del centro donde ya a las once de la mañana los comercios e incluso la vía pública eran lo más parecido a un desierto. La imagen era la de un primero de agosto en el que también coincidían las vacaciones de miles de almerienses con el inicio de la temida ola de calor, de la que ya alertó la Subdelegación del Gobierno y las autoridades sanitarias, y que dejó temperaturas de hasta 45 grados en la capital (según marcaba a las 11:00 horas el termómetro instalado junto al centro EGO).

La guardería que dirige Cruz Roja Española era el lugar más apropiado para que los más pequeños esperaran las horas necesarias desde su llegada al Puerto hasta la salida del buque que los llevaría hasta su destino. También la cafetería de la Estación Marítima fue clave para aliviar el calor de los viajeros con kilos de equipaje a cuestas. Y cómo no, las zonas de sombra y aparcamientos, vitales en un día marcado en rojo en el calendario, que había que sortear de la mejor forma posible.

La playa de San Miguel, la más cercana al Puerto, también fue una opción agradable para refrescarse e incluso disfrutar en familia en las horas previas al embarque. Desde las diez de la mañana la orilla del mar en esta parte de la ciudad aglutinaba una amalgama de culturas (magrebíes, rusos y alemanes, sobre todo), que se tostaban al sol mezclándose con los almerienses, madrileños y catalanes que ya habían anclado en la arena sombrillas y tumbonas en el primer día de las vacaciones más esperadas del año.

El equipo de Protección Civil, por su parte, acusaba el incremento en las atenciones prestadas en esta última semana de gran afluencia aunque como destacan los voluntarios, "sin graves incidencias destacables".

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