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Fuerzas y Cuerpos de Seguridad

“El Ejido se ha convertido en observatorio de la inmigración en toda Europa”

  • Próximo a su jubilación, el jefe de los policías ejidenses hace balance de su gestión al frente del cuerpo

  • La operación Poniente y los altercados del año 2000, puntos de inflexión

El comisario Ángel Fernández conversa con una de las agentes a sus órdenes. El comisario Ángel Fernández conversa con una de las agentes a sus órdenes.

El comisario Ángel Fernández conversa con una de las agentes a sus órdenes. / M.M. (El Ejido)

–¿Cómo llega a El Ejido y qué le ha llevado a estar al frente de la Comisaría durante 20 años?–Vine en el año 1999 debido a que el anterior jefe, mi antecesor en el cargo, tuvo que dejarlo al ascender e irse a hacer el curso de promoción en Madrid. La plaza quedó vacante, se ofertó en la Provincial, y yo que era inspector jefe la solicité pensando, sinceramente en promocionarme, ganar méritos para buscar el ascenso. Y aunque vine para ascender, me enamoré de El Ejido. He aprendido muchísimo aquí, tengo grandes amigos y decidí que toda mi vida profesional se desarrollase aquí.

–¿Cuál es el balance que queda tras estas dos décadas de trabajo ininterrumpido?–A nivel personal, muy positivo. He ganado mucha experiencia y he crecido. Profesionalmente, volvemos al tema de la experiencia. Tenemos una situación complicada, de cierta manera conflictiva, auqnue lo ha sido más de lo que es en la actualidad, y siempre hemos salido a flote. No sólo no me quejo, sino que lo veo con cierto agrado.

–¿Cómo ha cambiado la Comisaría respecto a cómo se la encontró cuando llegó?–Para hacerse una idea hay que tener en cuenta que a mi llegada había sólo 40 funcionarios y en la actualidad somos 140. Se ha crecido en todos los órdenes, con medios y recursos que son muy suficientes.

–¿Hay algún logro o meta alcanzada del que se sienta especialmente orgulloso?–Aquí se ha implantado el nuevo concepto policial desde el año 2000, el programa Policía 2000, que comenzó mi antecesor, Federico Cabello de Alba, y que se ha desarrollado a lo largo de estos años.

–¿Queda alguna espinita clavada, algo que le hubiese gustado que se resolviese de otra forma?–Cualquier hecho que no se haya podido resolver es una espinita clavada. Me gustaría haber podido sacarlo todo adelante. Hay ciertos casos que se encuentran en stanby pero no se cierra ninguo. Siempre se sigue trabajando aunque algún caso no se haya podido cerrar como quisiéramos.

Ángel Fernández en el acceso a la Comisaría que ha dirigido durante 20 años. Ángel Fernández en el acceso a la Comisaría que ha dirigido durante 20 años.

Ángel Fernández en el acceso a la Comisaría que ha dirigido durante 20 años. / M.M. (El Ejido)

–Comentaba que El Ejido es una ‘plaza’ complicada para lidiar. ¿A qué se refiere exactamente?–Es complicada porque se mezclan varios factores. Por ejemplo, se produjo una llegada masiva de un grupo importante de inmigración del norte de África, del Magreb, que sorprendió a un pueblo muy clásico, con una forma de vida precisamente así, muy de pueblo. Llegó gente con una forma de vestir, costumbres, una cultura... Muy diferentes, y eso generó una sensación de inseguridad subjetiva.

–Precisamente, todos recuerdan los conocidos altercados de El Ejido y su repercusión mediática...–Fue una situación muy complicada que puso a El Ejido en el ojo de la aguja. Desde entonces, este municipio ha sido el observatorio de la inmigración en toda Europa, no sólo en España. Todo el mundo está pendiente cuando sucede algo en El Ejido si hay algún inmigrante implicado.

–Pero realmente... ¿La situación era tan grave? ¿Había tantos problemas?–Como he dicho, la inseguridad era en gran parte subjetiva. La gente no entendió que la población crece, la sociedad avanza y ese avance nos lleva a delitos que no estamos acostumbrados a Vivir. Hay que pensar que la gente estaba acostumbrada a vivir con las puertas y las ventanas abiertas, que incluso dejaba los coches abiertos. Pasamos de 10.000 habitantes en 1969 a los más de 90.000 de la actualidad. La gente no estaba acostumbrada a vivir de esa manera.

La Dirección General de la Policía se volcó con El Ejido para cortar ese brote de violencia excesiva

–Supongo que se hizo un esfuerzo importante para frenar los altercados y proteger a su vez a la población y todas las personas que pasaron por allí en aquellos días.–Sí. Hubo momentos en los que llegaron a estar presentes en El Ejido casi mil agentes de toda España, de unidades distintas. Puedo decir que la Dirección General de la Policía se volcó con El Ejido para cortar ese brote de violencia excesiva.

–Desde entonces... ¿Ha mejorado la situación?–Sí, naturalmente, muchísimo. En El Ejido no sólo se ha avanzado en lo que a la criminalidad se refiere, sino también socialmente. Las nuevas generaciones de ejidenses llegan con otra forma de pensar, de afrontar la vida, y eso desde mi punto de vista, es muy favorable.

–Otro momento de la historia reciente que le ha tocado vivir al frente de esta Comisaría fue el desarrollo de la operación ‘Poniente’, con numerosas detenciones. ¿Cómo recuerda lo ocurrido?–Recuerdo ese momento como uno de tensión, triste. Nunca había surgido un problema de corrupción de esos niveles en El Ejido. Al estar implicado parte de los cargos más importantes del equipo de Gobierno y un gran número de personas, eso supuso una gran defraudación para mucha gente. Además, las relaciones entre esta Comisaría y el Ayuntamiento eran, son, y serán exquisitas. Detener a personas con las que has tenido un trato muy próximo no le gusta a nadie, es complicado.

Detener a personas con las que has tenido un trato muy próximo no le gusta a nadie, es complicado

–Entre esos detenidos se encontraba precisamente el alcalde Juan Enciso.–Sí, fue el principal presunto responsable y el que tuvo el mayor foco mediático, aunque tocó a mucha más gente. Eso hizo que no fuese agradable para nadie.

–Supongo que la logística para poder poner en marcha el operativo y desarrollar todas las detenciones, de forma prácticamente simultánea, tuvo que ser complicada...–La verdad es que en la operación en sí no tuvo mucho que ver la Comisaría de El Ejido porque venía diseñada por unidades especializadas, principalmente de Madrid. Eso sí, realmente fue un despliegue de fuerzas policiales muy coordinado, elaborado y preparado. Y además se trató de que se realizase de la forma más humana posible, en el menor tiempo y de la forma más eficaz.

En breve, el comisario abandonará su despacho debido a su jubilación. En breve, el comisario abandonará su despacho debido a su jubilación.

En breve, el comisario abandonará su despacho debido a su jubilación. / M.M. (El Ejido)

–¿Qué otros momentos le han marcado a lo largo de su carrera al frente de esta Comisaría?–Sinceramente, creo que estos dos han sido los más importantes. Ha habido hechos puntuales relativamente graves y mediáticos pero no cómo éstos. Recuerdo como grave, aunque tal vez el hecho no lo fuese tanto en comparación a los anteriores, la extracción del cadáver del padre de Juan Enciso de su tumba y la incineración de éste en la misma plaza del cementerio. Nunca había vivido una profanación así, la profanación de una tumba de esa manera. Puedo decir que esto marcó mi vida de alguna manera.

–Decía que se ha avanzado en materia de criminalidad. ¿En qué situación se encuentra El Ejido?¿Cuáles son los delitos más frecuentes?–Muy bien, la situación es buena con una tasa de criminalidad baja y una eficacia policial alta a nivel nacional. En cuanto a los delitos más frecuentes, son los que se repiten en prácticamente todo el país, los pequeños hurtos, el trapicheo de estupefacientes, el robo en interior de vehículos... Y últimamente los malos tratos están creciendo mucho.

–Antes mencionó que algunos casos no se han podido cerrar como quisiera. ¿Es uno de ellos el de la mujer que en 2014 fue encontrada muerta en una panadería en la calle de La Rosa? –Afortunadamente, no hay muchos asesinatos u homicidios en El Ejido. En este caso se ha podido esclarecer lo ocurrido y la investigación permitió identificar al autor de los hechos, que había escapado a Rumanía. Se mandaron las oportunas órdenes de búsqueda, captura y detención internacionales. Aunque aún no ha sido detenido, se ha esclarecido el hecho en sí.

–Tras 20 años diga, por ejemplo, qué le gustaría que hubiese en esta Comisaría en cinco años. ¿Qué le pediría al futuro?–La seguridad completa nunca existe, eso es algo que hay que tener en cuenta. Por supuesto, si fuese por mí, que hubiese más personal y más medios, aunque no me puedo quejar y podemos llorar sólo por un ojo. Lo que sí sería interesante y haría falta es una nueva sede policial, porque ésta está desfasada.

–Ahora que se acerca la jubilación, ¿qué tiene pensado hacer cuando llegue ese momento? ¿Vendrá mucho por aquí?–Me veo vacío. Llevo 45 años levantándome y pensando todos los días en lo mismo. El único hobby que tenía un poquito era el de las motos y últimamente he tenido hasta que vender la moto porque considero que se me ha pasado el arroz para esa etapa. No tengo hobbies, tengo que buscarme algo, no sé si la cañita de pescar, porque lo de ver obras no ve va demasiado. En cuando a si vendré por aquí, no. No ceo que sea bueno, ni para ellos ni para mí. Seguiré siendo policía hasta que me muera, pero en casa.

–Por último, ¿qué consejo le da a su futuro sucesor en el cargo? –Paciencia, que tenga paciencia. Hay que tener mucha para estar en este sillón, tanto dentro como fuera. El cariño de la gente, mucha ilusión y las ganas de estar.

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