Almería

Arranca el III Centenario de la Pequeñica en el Santuario del Saliente

  • La apertura de puertas da inicio al Año Jubilar y miles de personas visitan estos días el templo El acto estuvo presidido por el obispo de Almería, Adolfo Montes Las horas de la romería, sin incidencias

Tal y como estaba previsto, la mañana de este jueves 8 de septiembre, luego de la constante llegada de peregrinos durante toda la noche, se convertía en clave para iniciar oficialmente el Año Jubilar con el que la iglesia católica celebra los trescientos años desde que la Pequeñica habita en el Santuario del Saliente.

A las doce en punto se abrieron las puertas del templo para arrancar la ceremonia religiosa que presidió el obispo de Almería, don Adolfo González Montes, acompañado de párrocos locales y pueblos limítrofes al Saliente, encargados de oficiar misa durante todo el jueves y hasta las 21:30 horas.

También autoridades locales y fuerzas vivas, fueron parte de uno de los mayores eventos religiosos del país. Integrantes de la corporación municipal, Diputados provinciales, el alcalde de Olula o representantes del ayuntamiento de Oria, estuvieron presentes en la misa a la que como de costumbre, acudieron cientos de devotos de la Virgen del Saliente.

Sin duda, un día que será recordado por creyentes y no creyentes, dada la impronta de la Pequeñica en toda la zona y provincias limítrofes como Granada o Murcia. Es un acto religioso, pero también es una seña de identidad para los vecinos de Albox y muchos de la comarca del Almanzora.

La apertura de la Puerta Santa ha sido uno de los momentos más importantes, ya que da inicio al Año Jubilar, por delante, 365 en los que la devoción y la fe en La Pequeñica atraerá a miles de personas hasta el Monte Roel. Numerosas actividades religiosas y también culturales, que desde la Comisión creada para tal efecto, llevan preparando en los últimos meses.

Fiesta local en Albox, por eso muchos fueron los vecinos que la madrugada del miércoles al jueves participaron en la Romería y recorrieron los 20 kilómetros que separan el Santuario del casco urbano. Muchos otros también realizaron su camino de fe desde otros pueblos, como Zurgena, Cantoria, Olula, Serón o Arboleas.

La horas de la romería transcurrieron sin incidencias. El dispositivo de seguridad, formado por guardia civil, protección civil, bomberos y sanitarios, estuvo toda la noche atendiendo a los peregrinos, más de un modo informativo, que teniendo que actuar ante ningún tipo de inconveniente. Una noche calurosa y en la que como marca la tradición, hicieron parada en algunas de las pedanías que forman parte del camino, como el Llano de los Olleres o Las Pocicas.

Entre las novedades de este año destacan los fuegos artificiales que iluminaron el cielo a las doce de la noche, justo después de que se celebrase la santa Misa y se llevase a cabo la bendición de los peregrinos para partir en su recorrido.

Muchos han hecho el camino porque tenían promesa, algunos lo han hecho descalzos, otros con la alegría de estar acompañados por familiares y amigos, y todos, porque adoran a la Virgen del Saliente y este año Jubilar, más que nunca, se sienten llamados a realizar su romería hasta el Santuario del Saliente.

En 1681 don Juan de Alcaina y de Martos, descendiente de los primeros repobladores llegados a Albox tras la Reconquista, fundó una capellanía en el Saliente. En 1712, el obispo fray Manuel de Santo Tomás autorizó la construcción de una ermita en ese paraje. Será cuatro años después, en 1716, cuando se logre concluir felizmente la primitiva ermita que acogió la sagrada imagen de la Pequeñica.

Desde ese momento, la devoción a la Santísima Virgen del Saliente crece y rebasa los límites albojenses. Muy pronto quedó pequeña la primitiva ermita y se trató de alzar un verdadero santuario a la Madre de Dios. Los feligreses de Albox, Oria y Vélez Rubio se empeñaron en ofrecer un gran edificio a la Señora, pero la pertinaz sequía hizo retirarse a las dos últimas poblaciones. Los albojenses con su cura, don Domingo Oller, solicitaron ayuda al Obispado de Almería. El dos de marzo de 1762, el obispo don Claudio Sanz y Torres envió el dinero suficiente para acometer la gran obra. Según contó el propio Prelado, la generosa ofrenda provenía de un misterioso marinero en acción de gracias por salvarse de una difícil travesía.

Las tropas napoleónicas requisaron todas sus alhajas en 1810, convirtiéndose el Santuario en ayuda de la parroquia de Santa María de la Villa. Las medidas desamortizadoras de Mendizábal mermaron su patrimonio considerablemente, más no la devoción cada vez mayor a la Virgen del Saliente. En 1865 se publicó la primera obrita dedicada a la Virgen del Saliente, fruto de la investigación de don Emilio Moreno Cebada.

El obispo don José María Orberá y Carrión convocó, mediante Carta Pastoral, la primera peregrinación diocesana al Santuario el veintinueve de septiembre de 1878. El Prelado invitaba a peregrinar para: «postrarnos para pedir a la Madre de los Desamparados, que ampare a la Iglesia, a España, a todos vosotros y socorra vuestras necesidades espirituales y corporales. » Treinta mil peregrinos acudieron a la llamada de su pastor.

La llegada del siglo XX conllevó una serie de mejoras en el Santuario, sabiamente guiado por su capellán don Emilio Herrero. En 1924 el obispo fray Bernardo Martínez Noval realizó el primer intento de coronación canónica de la sagrada imagen y conmemoró el cincuentenario de la peregrinación del obispo Orberá.

Nada más estallar la Persecución Religiosa, los mismos revolucionarios no se atrevieron a profanar la sagrada imagen y la ocultaron en el Colegio de la Milagrosa. El ocho de diciembre de 1936 la sagrada imagen fue trasladada al hogar de Marina Fernández, en el actual número 3 de la calle Escuadra. Allí permaneció hasta el veinte de agosto de 1939, fecha en que regresó al Santuario del Saliente con indescriptible júbilo. Menor suerte corrió el resto del patrimonio religioso albojense, que desapareció en su casi totalidad. Los párrocos de Santa María y de la Concepción, así como el capellán del Llano de los Olleres sellaron con su sangre la fe que predicaron.

Enorme esfuerzo requirió la restauración del profanado Santuario. Gracias al impulso del obispo don Alfonso Ródenas García, setecientos jóvenes de Acción Católica peregrinaron el dos de mayo de 1948 en su camino hacia Santiago de Compostela. El mismo Prelado, en 1954, presidió otra gran peregrinación diocesana el treinta de mayo por el Año Santo Mariano e intentó la coronación canónica de la sagrada imagen. Con motivo de esa efeméride, la sagrada imagen partió hacia la ciudad de Almería y procesionó en la Magna Mariana del ocho de diciembre.

En 1978, con motivo del centenario de la peregrinación del obispo Orberá, se celebraron una serie de actos que culminaron con la Santa Misa que presidieron los obispos de Almería y Guadix. En 1981, al conmemorarse el III Centenario de la fundación de la capellanía del Saliente, el obispo don Manuel Casares Hervás bendijo el actual artístico trono de la Virgen del Saliente.

En la década de los ochenta del pasado siglo, los rectores don Antonio Rueda Moreno y don Pedro María Fernández Ortega impulsaron una intensa restauración del Santuario. Digno colofón fue la coronación pontificia que concedió san Juan Pablo II el veinticuatro de noviembre de 1987. La solemne ceremonia se celebró en la Villa el siete de agosto de 1988, presidida por el nuncio papal don Mario Tagliaferri. Acudieron los arzobispos de Granada y el titular de Emérita Augusta, así como los obispos de Almería y de Guadix. Fue el mayor día de júbilo público que recogen las crónicas albojenses.

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