Almería

El Ingenio recuerda tras 70 años a las víctimas republicanas de la Guerra Civil

  • La puerta de la antigua prisión almeriense fue testigo ayer de un acto para rendir homenaje a los caídos desde 1936 · Crítica a la Iglesia y a la derecha por rechazar la nueva Ley de la Memoria Histórica

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Sus caras reflejan el incesante paso de los años. Conforme se reunían al rededor del monumento que recuerda la antigua prisión almeriense del Ingenio, los abrazos entre ellos transmitían serenidad, cariño. Su ojos se emocionaban al reencontrarse con aquellos que durante tantos años sufrieron las mismas sensaciones que ellos en sus cuerpo y, lo que es más duro, en sus corazones.

No suelen ser un número excesivo pero, año tras año, miembros de la asociación Memoria y Libertad y de otras de ideología republicana se reúnen en torno a la trasladada puerta de la prisión para rendir homenaje a tantos como tuvieron que atravesar sus umbrales, siendo presos, para pasar largas temporadas entre rejas o para rendir cuentas con la justicia que se servía aquellos años.

Eran su padres, abuelos, amigos los que en 1931 celebraban con gozo la instauración de la II República en España y los que, en 1936 se enfrascaron en una batalla con el golpe de estado del general Francisco Franco y que, durante tres años sumió al país en una dura guerra civil.

En 1939, terminada la guerra, finalizaron todas las ilusiones, el proyecto para que "los hombre y mujeres vivieran en paz, liberados de las opresiones que habían sufrido de por parte de los caciques, durante el reinado de Alfonso XIII.

Abril se presenta para los republicanos, en diferentes años, como glorioso y fatal al mismo tiempo.

En 1939, Franco ordenó acabar con la vida, en Almería, de 124 personas que, con el apoyo de la Iglesia, cumplió con su objetivo y, además, durante el tiempo que duró la dictadura, provocó que otros 375 almerienses corrieran con la misma suerte.

El homenaje republicano, sin embargo no es sólo en memoria de los que cayeron durante ese tiempo en Almería, sino que también es momento para honrar a los 350.000 españoles que cayeron ante las armas franquistas y, también sea dicho, los que murieron en el bando opuesto, hasta alcanzar la espeluznante cifra de 1.400.000 fallecidos, durante la guerra civil.

La guerra no trajo bien para nadie. Cañonazos, bombas y tiros dejaron tras de sí un espíritu de desaliento que el algunos casos se ha convertido en odio para tantos como quedaron desamparados y sin familia.

Los niños de la guerra son, sin duda, las mayores víctimas del conflicto bélico. Muchos perdieron a sus padres y se vieron obligados a abandonar España para nunca más volver.

Rusia, Francia, Alemana y algunos países de América Latina fueron los destinos donde los más de 350.000 exiliados españoles tuvieron que volver a construir sus vidas, dejando a un lado su patria e intento hacer lo imposible, olvidar todo el sufrimiento que había padecido y a aquellos a los que no volvería a ver nunca más.

Miles de españoles se vieron obligados a pasar largas temporadas en campos de concentración a lo largo de Europa y a combatir al lado de ejércitos extranjeros durante la II Guerra Mundial, pasando miserias, hambre y frío.

Setenta años después de que acabara la guerra civil, sobrinos, hijos y nietos de víctimas de la guerra o la represión franquista vuelven a vestirse con tonos rojos, amarillos y violetas para no dejar que caiga en la memoria el espíritu por el que sus antepasados fueron perseguidos y, en algunos casos, ajusticiados.

La puerta del Ingenio reunió ayer una conmemoración cronológica y otra de la memoria. "La II República fue un antes y después en el reconocimiento de las libertades y derechos de los españoles", ensalzaban ayer los presentes, "por lo que todos debemos reconocer, seamos de la ideología que seamos, su gran impulso democrático".

Durante el acto, se volvió a hacer un manifiesto en pro de la Ley de la Memoria Histórica y se criticó a aquellos que acusan, tanto a ésta como a los que la defienden, de revanchismo y de intentar avivar el rencor en la sociedad.

Desde la puerta del Ingenio, la voz unánime republicana clamó un año más por el recuerdo de los que cayeron y en reivindicación de la recuperación de su memoria.

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