Almería

La Mancha que vio Cervantes (18)

  • Análisis. Juan de Villuga, en su libro Repertorio de todos los caminos de España, Medina del Campo, 1546, admite la necesidad de "reducir a un orden y concierto todas las ciudades, villas y ventas"

"De disparate en disparate, este ingenioso hidalgo se apoyó en eso de ser hijo de algo, y se agarró a su algo para no perder sus algos, que fueron verdaderas algas que el hijo de algo necesitaba para sentirse" (Don Qui ?Don Quejado de las Manchas, litografías, óleos y textos de R. Matta).

Apenas vio el ama que Sancho Panza se encerraba con su señor, cuando dio en la cuenta de sus tratos y imaginando que de aquella consulta había de salir la resolución de su tercera salida… Al anochecer se pusieron en camino del Toboso. Sancho amigo la noche se nos va entrando a más andar y con más oscuridad de la que habíamos menester para alcanzar a ver con el día al Toboso, a donde tengo determinado de ir antes que en otra aventura me ponga, y allí tomaré la bendición y buena licencia de la sin par Dulcinea. En estas y otras semejantes pláticas se les pasó aquella noche y el día siguiente. En fin otro día al anochecer, descubrieron la gran ciudad del Toboso (Don Quijote, II-7 y 8).

Juan de Villuga, en su libro Repertorio de todos los caminos de España, Medina del Campo, 1546, admite la necesidad de poner orden en la materia: "reducir a un orden y concierto todas las ciudades, villas y lugares, y hasta las ventas que en España hay". Las Relaciones Topográficas de los Pueblos de España de Felipe (Archivo/Biblioteca del Real Monasterio de El Escorial) tienen muy presente la citada cuestión, así, tanto en el cuestionario/interrogatorio de 1575 como en el de 1578, las preguntas 13, 14, 15 y 16 pretenden que se diga:

"El nombre del primer pueblo que hubiere yendo del lugar donde se hiciere la dicha relación hacia donde el sol sale, el mediodía, caminando para el poniente, y a la parte del norte o cierzo, y las leguas que hasta él hubiere.

Declarando, poco más o menos, si el dicho pueblo está derecho hacia donde el sol sale, el mediodía, el poniente y el norte o cierzo, o desviado algo al parecer, y a qué mano; y si las leguas son ordinarias, grandes o pequeñas, o por camino derecho o por algún rodeo".

Lo anterior cuantifica la posición de un núcleo de población y sus relaciones respecto de otros. Subyace la idea de no darle a los pueblos el carácter autónomo que no tienen, pues son partes territoriales subordinadas a una unidad espacial superior: el Estado-territorio, como bien saben los redactores de las preguntas cuando piden se consigne el reino, provincia, comarca, gobernación, corregimiento, alcaldía mayor, merindad o adelantamiento "en que está el dicho pueblo", y si fuere aldea, cuántas leguas hay hasta la ciudad o villa a cuya jurisdicción pertenece; sin olvidar las demarcaciones eclesiásticas y judiciales, así como también "si fuere de alguna de las Ordenes de Santiago, Calatrava, Alcántara o San Juan, se diga el priorato y partido de ellas, en que cayere el dicho pueblo", aspecto este muy importante en la Mancha.

Poco se habían alejado nuestro hidalgo y su escudero del lugar donde tenía su casa y residía don Diego de Miranda, "caballero labrador y rico" (Don Quijote, II-19), cuando se encontraron con cuatro hombres cabalgando, dos podían ser clérigos o estudiantes y los otros dos eran labradores, don Quijote viendo las mercancías transportadas por éstos, dedujo que venían de alguna villa grande, donde las habían comprado y las llevaban a su aldea. Nos hallamos con alguno de los efectos directos o indirectos sobre la organización del territorio y los intercambios ejercidos por los caminos existentes entre los pueblos.

La Corona podía estar interesada por la forma que debería adoptar una red de comunicaciones en el territorio, incluyendo todos aquellos aspectos, ligados a la movilidad espacial y las relaciones espacio-tiempo, y, sin manifestarlo explícitamente, en fines estratégicos y de control político.

Varias preguntas de las Relaciones Topográficas de los Pueblos de España de Felipe II se ocupan de los caminos, reflejo de la preocupación de la Corona por su planificación de acuerdo con las características del territorio, las necesidades y los tipos de transporte, a este respecto destacan las alusivas a rutas existentes desde el pueblo de referencia a los más próximos, de acuerdo con los cuatro puntos cardinales.

En la intercomunicación entre los diferentes núcleos de población, localizados en la grandiosa llanura manchega, el medio físico no constituía mayor obstáculo. La distancia existente entre El Campo de Criptana y los pueblos más próximos es la siguiente: este Pedro Muñoz dos leguas "camino llano", sur Argamasilla de Alba cinco leguas "camino muy llano", oeste Alcázar de San Juan una legua "derechamente", y por el norte Miguel Esteban dos leguas "vase desde esta villa por la sierra de Criptana".

En la Mancha propiamente dicha las dificultades en las comunicaciones venían dadas especialmente por el paso de los ríos. Tarazona de la Mancha, "en la provincia que dicen del Marquesado de Villena en la Mancha de Aragón", dista de la villa de Albacete cinco leguas en dirección sur, "a las dos leguas se pasa el rio de Júcar", de La Roda al oeste cuatro leguas y "a medio camino se pasa el rio de Júcar", a una legua "por camino derecho" se encontraban Madrigueras al este y Quintanar de la Orden al norte.

Fuera del territorio específicamente manchego, la periferia montañosa inevitablemente influye negativamente en las comunicaciones.

Buendía, "entre la Mancha y el Alcarria", al oeste tiene como pueblo más próximo Almonacid de Zorita, "dos leguas de camino áspero, que suben y bajan dos sierras".

Santa María del Campo, "debajo de la gobernación del Marquesado de Villena, arciprestazgo de la villa de Alarcón", hacia el oeste se encuentra a cuatro leguas de Villaescusa, "camino derecho, aunque es áspero de piedras, cuesta y montes" y en dirección norte la villa del Castillo de García Muñoz está a dos leguas, "camino derecho, aunque pedregoso y montuoso y cuestas"; y Barajas de Melo, en el reino de Toledo y partido de la ciudad de Huete, el pueblo más cercano que tiene, "camino derecho hacia donde el sol sale, es Vellisca, dos leguas pequeñas, y es tierra muy fragosa y hay una sierra muy grande y al cabo de ella, a la otra parte está el dicho pueblo y va camino derecho y la media legua saliendo de este pueblo es tierra llana, y desde allí la legua y media hasta el dicho pueblo Vellisca es fragosa y queda a la mano izquierda Saceda de Trasierra a una legua de Barajas y otra de allí a Vellisca".

En el espacio extramanchego no es solamente la geomorfología la que genera obstáculos a las comunicaciones, sino también los ríos. Córcoles, "de ordinario se cuenta el reino de Toledo en esta tierra y comarca y este pueblo está entre Tajo y Guadiela, una legua de el pie del Alcarria. Entremedias de este pueblo y el lugar de Santaver, aldea y jurisdicción de la ciudad de Huete, pasa un río caudal que se llama Guadiela, y que para ir al dicho lugar Santaver camino derecho se ha de pasar el dicho río por vado, y por este camino derecho hay una grande legua, y que cuando no se puede pasar el dicho río se va por la puente Alcocer, y yendo por la dicha puente Alcocer se rodea y hay legua y media grande, yendo por el dicho arrodeo".

1639, octubre 13. Madrid.

Acuerdos adoptados por el Reino referentes a impuestos sobre el vino.

Impreso de la época.

Que la medida real, que consta de ocho azumbres, se reduzca a once y media, quedando al dueño las ocho que hoy le pertenecen, y las tres y media restantes se aplique para la paga de todos los impuestos del vino, quedando incorporadas en ellas así las octavas partes, como todas las demás imposiciones en dinero sin exceptuar ninguna de todas las que, por acuerdos y concesiones generales del Reino, corren. Y las dichas tres azumbres y media que se han de sacar para su Majestad ha de ser sobre todo el entero y último precio en que se vendiere el vino por menor, y lo que sobrare, habiéndosele pagado a su Majestad lo que por los dichos impuestos se le debe en conformidad de las escrituras de los dichos servicios, sea para satisfacer lo que faltare en los medios que en estas Cortes se han elegido para la paga de los nueve millones en plata…

Servicio de los veinte y cuatro millones con lo acrecentado y situación de los soldados de Fuenterrabía.

El servicio de los veinte y cuatro millones con todo lo acrecentado para la subrogación del medio dozabo y satisfacción del censo del Reino, y para lo que salió incierto del presupuesto de la sal, y para la situación de los soldados de Fuenterrabía consiste en las sisas y medios siguientes:

En las tres azumbres y media que en cada cántaro, o arroba de vino, se acrecientan, haciendo la medida real que consta de ocho azumbres, de once y media, quedando al vendedor las ocho como hasta aquí. Las cuales dichas tres azumbres y media se han de pagar en dinero, a todo el mayor precio que se vendiere el vino por menor al último consumidor, exceptuando tan solamente las sisas de los millones que administra el Consejo, de las cuales no se ha de sisar, y así ellas sólas se han de sacar antes que las tres azumbres y media…

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