Tribunales

Médicos acreditan un trastorno psicótico de acusado por matar a su hijo de 8 años

  • La Fiscalía acusa a I.M. por un delito de asesinato, por el que pide provisionalmente prisión permanente revisable

I.M., el acusado por el asesinato de su hijo de 8 años en Balerma, abandona la Audiencia Provincial tras la sesión de este viernes. I.M., el acusado por el asesinato de su hijo de 8 años en Balerma, abandona la Audiencia Provincial tras la sesión de este viernes.

I.M., el acusado por el asesinato de su hijo de 8 años en Balerma, abandona la Audiencia Provincial tras la sesión de este viernes. / Carlos Barba/Efe (Almería)

Dos médicos han acreditado hoy que I.M., el acusado del asesinato de su hijo de 8 años en 2018 en Balerma, en El Ejido, padece un trastorno psicótico, apuntando uno de ellos que sigue en tratamiento por este motivo en el centro penitenciario El Acebuche de la capital almeriense.

Ante el jurado popular que enjuicia en la Sección Tercera de la Audiencia de Almería, el subdirector médico de dicha prisión ha señalado que el procesado entendía "que las voces eran reales" ya que las "estaba escuchando dentro de su cabeza", añadiendo que aquellos que escuchan este tipo de "pseudo alucinaciones acústicas" no suelen "negarse a cumplir" las órdenes de las mismas.

Ha señalado que ya en su primera entrevista con el acusado éste le manifestó que llevaba unos meses escuchando estas voces que le decían que "tenía que matar a su hijo", así como que sentía que sus compañeros estaban "hablando mal de él, que se metían con él".

Ha apuntado que estas patologías no siempre implican agresividad, porque depende del "tipo de órdenes, pero en este caso estaba escuchando que lo tenía que matar".

Asimismo, ha manifestado que con el tratamiento recibido, que incluye fármacos antipsicóticos, antidepresivos y ansiolíticos, ya no "refiere esas alucinaciones". "Ahora mismo está compensado", ha dicho, apostillando que ya no presenta ese tipo de episodios, que si tuvo durante "periodos cortos" tras su ingreso en la cárcel.

Sobre por qué no expresó el acusado de forma previa haber escuchado estas voces, ha precisado que "no es habitual" que quien las escucha lo manifieste desde el principio pero pueden aparecer en una "exploración psicopatológica profunda". También ha declarado que sí es cierto que presentaba celos hacia su pareja, pero que con la víctima "no tenía ningún problema previo".

También ha declarado un médico psiquiatra que lo atendió en 2016 tras ser remitido por los servicios de atención primaria para confirmar un trastorno paranoide, si bien el suyo fue de "trastorno psicótico e ideas delirantes", que le hacían tener una "experiencia falsa" de la realidad.

En concreto, ha explicado que cuando lo trató el acusado pensaba que sus compañeros de trabajo lo querían "perjudicar" y que su esposa también. "Pensaba que su mujer salía en el programa de televisión Sálvame. Seguía con la creencia firme de que su mujer salía en Sálvame y sus compañeros y ella querían perjudicarle, aunque eso no era así", ha apuntado.

Ha dicho que con el tratamiento recibido hubo una mejora parcial, si bien el acusado dejó de acudir a su consulta, por lo que se le dio el "alta por abandono, lo que no significa que esté curado". Sí ha negado que sufriese algún tipo de malformación congénita que pudiese provocar algún tipo de alteración psíquica.

Al ser interpelado sobre si el tratamiento debía ser temporal o no, ha mantenido que los profesionales de este área suelen ser "muy cautos a la hora de retirar la medicación", así como que este tipo de enfermedades pueden aparecer a los "40 años, con una edad media, no desde el principio".

En su caso, ha asegurado que el acusado no se refirió en ningún momento a presuntas voces que le hablasen, sino sólo que sus compañeros y pareja hablaban "mal de él", incidiendo en que creía que su mujer salía en la televisión, aunque ha apuntado que en un posible supuesto de brote como el expuesto por la defensa, puede conllevar un "grado de peligrosidad" para él o su familia.

La Fiscalía acusa a I.M. por un delito de asesinato, por el que pide provisionalmente prisión permanente revisable.

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