Almería

Medios de todo tipo para dar con el autor del caso en constante cuenta atrás

  • Un alto grado de resolución de casos, en su mayoría por muertes que no estaban planificadas

El capitán José María Zalvide, de la Policía Judicial de la Comandancia. El capitán José María Zalvide, de la Policía Judicial de la Comandancia.

El capitán José María Zalvide, de la Policía Judicial de la Comandancia. / Carlos barba/Efe

Como es lógico, hay veces en las que sólo los forenses pueden determinar si las lesiones que presenta un cadáver son ante morten, y en ese caso si fueron realizadas por otra persona. Con tres años a sus espaldas en la Policía Judicial, el capitán José María Zalvide destaca la gran experiencia de su equipo de homicidios, capaz de resolver hasta los casos más complejos. Complejidad que aumenta conforme menos relación tiene el autor de los hechos con la víctima. "Hoy en día con las técnicas que tenemos de investigación es muy difícil no dejar rastro. Normalmente no tenemos ningún asesino en serie. Son personas que no han matado nunca, que no adoptan medidas de precaución. No existe el crimen perfecto, no dejar ningún vestigio es casi imposible. Puede ser que no seamos capaces de relacionar ese vestigio con el autor, pero lo dejará. La mayoría no buscan la impunidad, pueden planificar la muerte o que se trate de un homicidio cometido en un momento de arrebato pero, insisto, un crimen perfecto es muy difícil", asegura. En la mayoría de casos, y al contrario de lo ocurrido en el caso del vertedero de Gádor, en el que la víctima murió en Roquetas de Mar y fue trasladada a un contenedor de basura de otro municipio en el que llegó a esta planta de residuios, "lo normal es que el cuerpo aparezca en el lugar en el que se ha cometido el delito". Aunque Zalvide no se pronuncia sobre la calificación jurídica de los casos como asesinato u homicidio, recuerda que los primeros requieren de una planificación previa y una superioridad manifiesta.

Aclara que en la provincia la mayoría de las muertes se producen sin que éste sea el resultado buscado. "Lo habitual es que nadie busque acabar con la vida del otro, lo que ocurre es que comienzan a ejercer la violencia, ya sea en un robo, en una pelea, no la controla y provoca la muerte. La mayoría ocurren en un momento de ofuscamiento, por peleas o desencadenantes previos, y el autor no tenía en su pensamiento el matar a otra persona, aunque sepa que lo hará si sigue ejerciendo la violencia", apunta. Para investigar cualquier caso hacen "todo lo que se pueda ocurrir". Desde usar cámaras, teléfonos, soluciones "imaginativas"... "Cada caso es distinto y a lo mejor es posible utilizar alguna técnica que nunca antes se había usado", contando para ello con los más modernos medios como las pruebas de ADN que permitieron identificar al presunto asesino de la prostituta muerta en marzo en las 200 Viviendas de Roquetas de Mar. A veces lo más complicado es que la gente quiera colaborar, sobre todo por asuntos meramente personales y que atañen a su intimidad, como pueden ser el consumo de drogas, infidelidades, situaciones irregulares en el país. "Al final lo conseguimos, les decimos que lo que hagan en su vida privada no va a trascender y acaban hablando cuando ven que el único interés que tenemos es ver qué ha pasado con la víctima".

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