Almería
  • Especialistas advierten de esta creciente conducta en niños y adolescentes

  • La pandemia duplica los trastornos alimentarios

  • La psicóloga clínica, Alma Martínez de Salazar alerta de la escasa promoción de la salud mental infanto-juvenil

Menores adictos a las nuevas tecnologías: una amenaza para la salud mental

Escrito por

Mar París

Todo tiene un límite y sobrepasar la línea roja puede poner en peligro la integridad física y mental de cualquier ser humano, especialmente la de los más vulnerables. Televisión, teléfonos móviles, tabletas, vídeo consolas… Un sinfín de soportes eléctricos conectados a internet donde navegar es un placer para todos los sentidos, y el hacerlo sin rumbo un naufragio seguro.

Y así lo auguran los expertos que advierten que la adicción a las nuevas tecnologías en niños y adolescentes es a día de hoy una amenaza para la salud mental. Un trastorno adictivo que ya comienza a generar consultas a los especialistas que en los próximos años serán más frecuentes.

Recurrir al uso de los dispositivos porque los niños estén entretenidos es erróneo y sus consecuencias pueden ser irreversibles. Alma Martínez de Salazar, especialista en Psicología Clínica, de la Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Salud Mental del Hospital Universitario Torrecárdenas, ha manifestado en este sentido “preocupación por la promoción de la salud mental”.

A juicio de la especialista “trastornos mentales habrá siempre, pero debemos de intervenir en los factores de riesgo para minimizar en la medida de lo posible, y el uso adecuado de las nuevas tecnologías es uno de los esenciales en la actualidad”.

Para Martínez de Salazar, “tanto los profesionales como la sociedad en general debemos de trabajar juntos por el desarrollo sano de los niños. De lo contrario no solo no vamos a conseguir que los problemas sean cada vez más frecuentes, sino que no vamos a dar abasto a su atención”.

Para la psicóloga clínica “la salud mental de la infancia y la adolescencia ha sido muy poco atendida en la sanidad pública, con menos protagonismo del que debiera. Es lo último a la hora de destinar recursos, cuando los niños y adolescentes necesitan igual o incluso más, máxime si tenemos en cuenta que la base de la buena salud mental de un adulto está en la infancia”.

Un 50 por ciento de los trastornos mentales se inician antes de los 14 años

Datos que corrobora la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fija en un 50 por ciento el inicio de los trastornos mentales antes de los 14 años y en un 75% antes de los 18.

Efectos secundarios del Covid-19

La pandemia por el Covid-19 ha favorecido la adhesión de los menores a las nuevas tecnologías, pero más aun ha generado un notable incremento de los trastornos de conducta alimentaria.

Las consultas se han duplicado y la edad de diagnóstico que usualmente fluctuaba entre los 15 y 16 años, actualmente se presenta a partir de los 11 años y con una mayor gravedad de los síntomas. “Estar más tiempo en casa haciendo menos ejercicio y compensando la ingesta de calorías; comer más juntos y en casa que fuera y que los padres perciban la restricción alimentaria o conductas como vómitos”, son algunas de las causas de un aumento que se refleja asimismo en las hospitalizaciones.

Según los datos de la UGC de Salud Mental, en el año 2020, el número de ingresos en la Unidad de Hospitalización Infanto-Juvenil del Materno-Infantil Torrecárdenas, desde el mes de junio (fecha en la que se puso en marcha el nuevo hospital) fue de un total de 45 , de los que 13 fueron por trastorno alimentario. En el año 2021, hasta septiembre, el número de ingresos de menores de edad en la Unidad asciende a 91 de los que con diagnóstico de trastorno alimentario son un total de 24 hospitalizaciones, en su mayoría niñas.

Este tipo de trastornos no tienen una sola causa. Los genes, el ambiente y el estrés desempeñan un papel. Hay algunos factores que pueden aumentar las probabilidades de que una persona tenga un trastorno de la conducta alimentaria, como los siguientes: imagen corporal distorsionada o negativa;centrarse demasiado en el aspecto físico o en el peso;ponerse a dieta a edades tempranas;practicar deportes que se centran en el peso (gimnasia, ballet, patinaje sobre hielo y lucha libre);tener un familiar con un trastorno de la conducta alimentaria o problemas de salud mental, como ansiedad y depresión.

Consultas ambulatorias

En cuanto a los motivos de derivación más frecuente a las consultas ambulatorias de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil,destacan los problemas del comportamiento seguidos del déficit de atención e hiperactividad, cuadros ansiosos variados, “sobre todo después del confinamiento y la vuelta al colegio”, tal y como ha señalado Alma Martínez de Salazar, y las conductas de autolesiones.

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