Entrevista a la presidenta del PSOE y coordinadora del programa electoral

Cristina Narbona: “Tenemos una línea roja con Vox y las pretensiones de los independentistas”

  • La exministra de Medio Ambiente dice que su partido tiende la mano a acuerdos con otras formaciones, pero “no hay nada que negociar con la ultraderecha”. “El PSOE nunca va a aceptar un referéndum de autodeterminación en Cataluña”

Cristina Narbona participó este fin de semana en un acto público en el centro cultural de Pulpí Cristina Narbona participó este fin de semana en un acto público en el centro cultural de Pulpí

Cristina Narbona participó este fin de semana en un acto público en el centro cultural de Pulpí

CRISTINA NARBONA RUIZ (Madrid, 1951) preside el PSOE desde el Congreso Federal en el que resucitó Pedro Sánchez en verano de 2017. Es economista y profesora y desde 1993 militante coincidiendo con su nombramiento como secretaria de Estado de Medio Ambiente. Tres años más tarde se convirtió en diputada nacional por Almería, una provincia que había conocido en la década de los ochenta en su anterior etapa de viceconsejera de Economía de la Junta. Después fue ministra de Zapatero y dos de sus decisiones, tumbar el trasvase del Ebro y parar las obras del hotel del Algarrobico, le generaron más de un enemigo, incluso dentro de su partido, en una provincia a la que venía con frecuencia durante las vacaciones para disfrutar del parque natural de Cabo de Gata.

–Sin paños calientes, ¿por qué hay que votar al PSOE el 28-A?

–La razón más importante ahora mismo es el ejemplo de voluntad política que ha demostrado durante diez meses el Gobierno de Pedro Sánchez, que ha tomado medidas que afectan a millones de españoles y responden a un propósito político muy claro y es que en este país se reduzcan las desigualdades sociales, que aumentaron durante los años de la crisis. Hoy menos personas concentran más renta y más riqueza que hace diez años y eso nos afecta a todos los españoles. Nosotros estamos al lado de las personas más desfavorecidas y con menos recursos. Lo que ofrecemos a la ciudadanía es algo que hemos comenzado a desarrollar en estos diez meses y si volvemos a gobernar seguiremos avanzando en esa línea para que este país sea más justo. Y lo hemos demostrado, por ejemplo, con nuestros mayores con la actualización de las pensiones de acuerdo con el IPC y no con el 0,25 que había decidido el PP.

– ¿Cómo pretenden avanzar en el blindaje de las pensiones?

–En nuestro programa electoral hay un compromiso para blindar en una reforma constitucional el sistema público de pensiones y desde el punto de vista financiero para acabar con la inseguridad de los pensionistas. Hay varias cuestiones que deben llevarse a cabo y una es que no habrá pensiones dignas si no hay salarios dignos. Los salarios han perdido poder adquisitivo en los últimos años y es fundamental la decisión del Gobierno de subir a 900 euros el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y a los funcionarios un 2,5% el sueldo. En esa senda vamos a seguir, el propósito es que el SMI cada vez se acerque más al salario medio que nos exige la UE. Y mayores sueldos permiten aumentar las cotizaciones sociales y eso mejora la situación financiera del sistema público de pensiones. Así lo recogía el proyecto de presupuestos que no se llegó a aprobar.

–¿Por qué no pudieron aprobar los presupuestos generales?

– Es importante que la gente sepa que fue porque el Gobierno de Pedro Sánchez tenía claramente una línea roja frente a los partidos independentistas y era que nunca el PSOE va a aceptar un referéndum de autodeterminación ni va a permitir que se avance hacia una declaración unilateral de independencia como ocurrió con el Gobierno de Rajoy. Eso nos ha hecho no tener Presupuestos Generales del Estado y, sin embargo, ahí estaban buena parte de nuestras propuestas que ahora llevamos en el programa electoral. Por ejemplo, en materia fiscal para poder mantener el sistema público de pensiones y también para aumentar, como estaba previsto, los recursos para la sanidad y educación pública y para la dependencia.

– Además de pensiones y salario mínimo, qué otras medidas tienen desde el punto de vista fiscal?

– Para que haya más justicia social en este país hace falta más justicia fiscal porque en España durante los últimos años se ha acrecentado la inequidad desde el punto de vista de quiénes aportan más a las arcas públicas y son básicamente las clases medias y los trabajadores a través del impuesto sobre el valor añadido. Nuestro propósito es una reforma para conseguir una mayor contribución de las grandes corporaciones y de las grandes fortunas. También creando una tasa, conocida como ‘tasa google’, de las ventas y beneficios de las grandes empresas tecnológicas y un impuesto sobre transacciones financieras. Y por supuesto una lucha más rotunda contra el fraude fiscal prohibiendo incluso por ley las amnistías fiscales. Un país también que desarrolle todo su potencial y una de las primeras cosas que hizo el Gobierno fue derogar el llamado impuesto al sol que es una de las cosas más inauditas que han existido en nuestra legislación. Y ahora no sólo se ha derogado sino que se ha aprobado un decreto que permite la efectividad de esa utilización por parte de los ciudadanos de un recurso que en Almería es especialmente excedentario.

- Antes de la operación en las urnas algunos partidos ya han puesto vendas y apuntan a un cordón sanitario al PSOE. Los acuerdos con la derecha se antojan difíciles.

– Primero habrá que ver cómo se pronuncian los ciudadanos ante las urnas y a partir de ahí lo más previsible de acuerdo con las encuestas actuales es que sea el PSOE el que tenga más votos y escaños y pueda valorar cómo gobernar con acuerdos puntuales con cualquiera de los partidos que respetan la democracia. No tenemos nada que acordar con un partido de ultraderecha como Vox, que es el que está permitiendo un gobierno de derechas en Andalucía, pero con el resto de los partidos sí lo intentaremos. De hecho, ha habido decretos que se han aprobado con apoyo de PP y Cs. Nosotros estamos en condiciones de ganar las elecciones y de gobernar este país respetando la línea roja con nuestros principios básicos y eso pasa por una línea roja en relación con las pretensiones de los partidos independentistas. Lo que queremos es seguir manteniéndonos dentro de la legalidad y la Constitución, con un diálogo con las instituciones de Cataluña, pero pensando en que tiene un problema interno entre catalanes, y hay que favorecer una mayor convivencia dentro de Cataluña y convencer a todos los catalanes de que donde están mejor es formando parte de España.

– Lo del Gobierno Frankestein y la concesión a los independentistas es el principal factor de desgaste del PSOE, ¿cómo lo contrarrestan desde la estrategia electoral?

– Pues simplemente desmontando bulos. Fíjate cuando se habla de si Bildu ha votado a favor de nuestras propuestas, el PP esconde el número muy alto de ocasiones en las que en el País Vasco esta formación ha votado a favor de sus propuestas y sin embargo ellos no se definen como un partido con las manos manchadas de sangre como acusan a los demás. Se están diciendo unas barbaridades de tal calibre que acaban perturbando una campaña que debería ser de propuestas e ideas. Los ciudadanos tienen derecho a confrontar entre distintas ofertas y saber, por ejemplo, qué es lo que llevan en programa PP, Cs, Unidas Podemos para generar empleo de más calidad y cómo plantean que debería ser la transición ecológica de nuestra economía. Que el electorado conozca que el Gobierno de Rajoy permitió que se destruyeran 80.000 puestos de trabajo del sector de las renovables y más de 60.000 familias se fueron a la ruina por los cambios regulatorios. Ahora parece que el PP ya no está en esa posición contraria a las renovables, pero me gustaría que los ciudadanos puedan comparar en lugar de que nos estuvieran acusando de cosas manifiestamente falsas. Si a Sánchez, como dicen PP y Cs, le hubiera interesado solo quedarse en la Moncloa no habríamos convocado elecciones anticipadas al no tener el apoyo suficiente en los presupuestos. Se hubiera mantenido ahí con concesiones que no se han hecho ni se harán a los independentistas. Y como esa hay muchas mentiras que no van a influir en la imagen de un partido que tiene 140 años y siempre ha velado porque nuestra Constitución se cumpla.

– Después de ser ministra llegó a colarse en la revista Times como uno los líderes ambientales que estaban cambiando el mundo, una impronta que entiendo que hoy contagia al partido que preside...

- He coordinado el programa electoral para las elecciones generales que incluyen alguna de las señas de identidad que ya incorporamos en las resoluciones del 39 Congreso Federal en el que entré a formar parte de la ejecutiva y se eligió a Pedro Sánchez como secretario general. En esas resoluciones se decía que la sostenibilidad ecológica forma parte de nuestras señas de identidad porque contribuye a un mundo más justo que los ciudadanos tengan acceso al agua potable, a un aire no contaminado y una energía limpia y segura. Dentro de lo que es nuestra lucha por la igualdad y la solidaridad, la sostenibilidad se convierte en un eje prioritario como lo ha demostrado este Gobierno creando un Ministerio para la Transición Ecológica que incluye energía junto con cambio climático, agua y biodiversidad. España tiene que recuperar tiempo perdido porque tenemos un enorme potencial en el ámbito de la energía renovable. Encontramos la paradoja de que con el doble de horas de sol que Alemania tenemos diez veces menos energía solar instalada. Vamos a trabajara para que se democratice el sector de la energía que estaba en manos de grandes oligopolios y ahora una parte sustantiva de la electricidad que se produce lo hagamos en nuestros propios hogares. Es un cambio muy importante de mentalidad y la ecología está presente en todo nuestro programa electoral.

– En las provincias del sureste español se mantiene el debate entre desalación y trasvases. Y el PSOE tiene claro que el futuro no pasa por la transferencia de caudales.

– En nuestro programa lo que decimos es que vamos a trabajar para que que cada cuenca sea lo menos dependiente posible de recursos que lleguen de otras cuencas porque el cambio climático avanza y cada vez habrá menos caudales en todas las cuencas, no sólo en las del sureste. Luego hay que fortalecer la capacidad de cada cuenca hidrográfica de gestionar mejor sus propios recursos como las aguas subterráneas y también de mayor utilización de aguas depuradas con técnicas de reutilización. En España que bastante por hacer en depuración y nos hemos encontrado una herencia de multas millonarias y de deficiencias en la planificación hidrológica que se está revisando de conformidad con la Unión Europea. La idea es aprovechar todas las infraestructuras que existen, por supuesto también las de trasvases, sabiendo que irán contribuyendo cada vez menos a la oferta de agua en el sureste español no por decisión política sino por la evolución del clima. Y por eso es muy importante ampliar la capacidad actual. En Almería se hará con la desaladora del Campo de Dalías en 10 hectómetros cúbicos y también se reducirá el gasto energético en la planta de Carboneras para tener una mayor eficiencia. Es una perspectiva que se ha contemplado en la Mesa del Agua de Almería y es que cada vez utilicemos más energías renovables para producir y tratar agua, no sólo en las desaladoras, también en las de depuración y en la modernización de nuestros regadíos. Nuestra idea es una interconexión de las desaladoras del Mediterráneo y de los sistemas de almacenamiento de manera que se pueda producir agua desalada todo el año y utilizarla cuando sea necesario. El Ministerio está a punto de sacar la licitación de esta gran obra que conectará las plantas de Almería, Murcia y Alicante.

–¿Cómo valora la nueva etapa del gobierno andaluz con PP y Cs?

– Andalucía está siendo ya el experimento claro de lo que la derecha querría hacer en toda España. Bajar los impuestos a las personas con mayor capacidad para subir, por ejemplo, el precio de las escuelas infantiles que no lo van a hacer ahora, pero sí a la vuelta del verano. La derecha tiene un programa claro de reducción de los servicios públicos y, por lo tanto, de aumento de las desigualdades en nuestro país.

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