XXI Cursos de Verano de la Universidad de Almería

El curso de verano Nuevas perspectivas en investigación e intervención en salud se completa con un profundo análisis

  • Llega a término uno de los XXI Cursos de Verano de la Universidad de Almería, contenedor además de tres de las cuatro ‘Charlas en abierto’ a toda la sociedad, dedicando la última jornada al ejercicio físico orientado a salud de mujeres mayores, el eje microbiota-intestino-cerebro, el trastorno por consumo de sustancias y la inclusión social en el trastorno mental grave

Diana Cardona, profesora de la UAL Diana Cardona, profesora de la UAL

Diana Cardona, profesora de la UAL

El curso ‘Nuevas perspectivas en investigación e intervención en salud’ se ha despedido dejando una sensación optimista sobre dos aspectos generales, la pujanza y el compromiso con avanzar en las investigaciones y mejorar la calidad de vida de las personas.

Diana Cardona, profesora titular de Anatomía y Embriología Humana de la UAL y antepenúltima ponente del apretado programa, se ha referido a que “un curso de estas características era necesario en nuestra universidad, ya que abarca conceptos que no son impartidos con el detalle necesario en nuestras titulaciones oficiales y que, sin embargo, son de especial interés en el campo de la Salud”.

En su caso concreto ha realizado una exposición, dando dinamismo desde el título: ‘Conociendo nuestro segundo cerebro: eje microbiota-intestino-cerebro’. El punto de partida ha sido que “durante los últimos años, la relación entra la microbiota y distintas enfermedades ha despertado un gran interés en la comunidad científica, creciendo notablemente los estudios publicados sobre la microbiota gastrointestinal en la última década”.

Dicho esto, su ponencia “ha puesto de manifiesto la relación que existe entre las bacterias de nuestro intestino y nuestro cerebro, con un inicio explicando la microbiota y los factores que la modifican, como el nacimiento, porque comienzan ahí las primeras diferencias, entre un parto vaginal o por cesárea, o la dieta, ya que esas diferencias continúan con el tipo de alimentación, lactancia maternal o artificial, así como hábitos de vida: alimentación, ejercicio físico, consumo de alcohol y tabaco,…”. Cardona ha explicado que “estudios recientes indican que el desequilibrio de la microbiota, es decir, la disbiosis, podría estar a la base de varios procesos y condiciones de salud”, y que “en este contexto, los probióticos, han surgido como una estrategia terapéutica eficaz para modularla, y, con ello, a través del eje intestino-cerebro, mejorar distintas condiciones de salud”.

Beneficios de los probióticos en cuestiones emocionales

Esta especialista ha dejado claros “los principales efectos beneficiosos de los probióticos sobre cuestiones emocionales, como son la ansiedad y el estrés, y cognitivas, como la memoria y la impulsividad”, incluidos datos del propio equipo investigador de la ponente: “Su empleo como estrategia preventiva o coadyuvante ante determinados trastornos proporcionaría un gran ahorro al sistema sanitario, siendo el reto actual de este campo de la neurociencia trasladar la evidencia de estudios preclínicos a ensayos clínicos aleatorizados y bien controlados”. Ha concluido con una pequeña pincelada de la posible relación entre la microbiota y la COVID-19 y ha valorado respecto al formato online que “la materia es de suficiente relevancia como para no posponerse, a pesar de las actuales circunstancias”.

El cierre del curso ha correspondido al catedrático de Psicología de la Universidad de Almería, Adolfo Cangas, analizando los detalles las ‘Nuevas perspectivas en la inclusión social de personas con trastorno mental grave’, lo que ha definido como “uno de los principales retos hoy en día en el tratamiento de estas personas”. En este sentido, el ponente ha comentado las últimas investigaciones llevadas a cabo en este campo y ha expuesto experiencias novedosas, como el programa ‘Inclúyete’, que es “un programa socioformativo en salud mental puesto en marcha en la UAL con la colaboración de la Fundación Pública Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental (FAISEM), en el que los estudiantes de la Universidad de Almería comparten con personas con trastorno mental grave y público en general formación en temas relacionados con el arte, la actividad física o la cultura”.

Con el objetivo de “familiarizar a los alumnos con enfoques actuales dentro de salud mental, que se centran en el empoderamiento de los usuarios, en la importancia del trabajo multidisciplinar y en las posibilidades de abordaje y de recuperación las personas con trastorno”, Adolfo Cangas ha visto en este  curso un gran contexto de análisis en un momento muy adecuado: “Debido al COVID-19, la salud mental ha sido también un tema de actualidad, tanto por los efectos psicológicos del confinamiento, como por la manera de llevarlo los propios usuarios de salud mental, y en este sentido, cabe destacar que el colectivo de estas personas ha llevado en general un confinamiento responsable, siendo conscientes en todo momento, como gran parte de la ciudanía, de la importancia de quedarse en casa para controlar la pandemia y de buscar nuevas formas de relacionarse”. “En inclusión social en salud mental, cabe destacar que la UAL ha recibido recientemente un reconocimiento por parte de la FEAFES Andalucía Salud Mental por su trabajo en la inclusión e investigación en programas para favorecerla”, ha resaltado.

Por su parte, Francisca López, profesora titular especialista en Psicología Clínica de la UAL en su intervención del martes, ‘Retos y desarrollos en salud mental. De las experiencias a las propuestas’ se ha centrado en formular preguntas “para ver hasta dónde se puede llegar, cómo se puede hilar” al respecto de varios testimonios de personas con trastornos mentales o de quienes las tratan.

Una reflexión profunda

Ha invitado a la reflexión profunda, uniendo las cuestiones que cabe hacerse como profesional a historias reales de personas diagnosticadas y las impresiones de las mismas: “¿Consideramos estas personas capaces de participar en las decisiones de su vida, o no las consideramos cabales?; ¿se les informa de la situación o de las alternativas terapéuticas que hay?, porque hay en el código ético de los psicólogos, que además es un requerimiento en la salud mental, existe la obligación de informar de todas las opciones de tratamiento que existen; ¿aceptan voluntariamente los tratamientos? En ocasiones estamos subyugando sus derechos a decidir sobre su situación, mucho más allá de la crisis puntual; ¿qué tratamientos se ofrecen, tenemos realmente intervenciones que puedan ser adecuadas y las ofrecemos de una forma consistente?, también hay dudas”.

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