Coronavirus en Almería Torrecárdenas usará ropa con radiación infrarroja para combatir la COVID-19

  • El hospital almeriense va a iniciar un ensayo clínico con algunos pacientes infectados de coronavirus

  • Las camisetas las fabrica una empresa del exfutbolista Fernando Hierro

El Hospital de Torrecárdenas ha presentado el ensayo este viernes. El Hospital de Torrecárdenas ha presentado el ensayo este viernes.

El Hospital de Torrecárdenas ha presentado el ensayo este viernes. / Diario de Almería

El Hospital Universitario Torrecárdenas va a iniciar un nuevo ensayo clínico para evaluar la eficacia y seguridad de prendas de vestir emisoras de radiación infrarroja en pacientes hospitalizados con infección por COVID-19. Fruto del trabajo colaborativo en equipo surge este ensayo clínico, promovido por el Hospital Universitario Torrecárdenas, que comparará la eficacia y seguridad de camisetas emisoras de radiación infrarroja en pacientes hospitalizados infectados por COVID-19, que además recibirán medicación para dicha infección, según el protocolo del centro, frente a pacientes que sólo recibirán tratamiento farmacológico. 

El investigador principal de este ensayo es el subdirector médico, el doctor Antonio Huete, y en él también colabora el doctor José Antonio Morales, miembro del equipo de Farmacia del hospital almeriense. En la presentación ha estado presente el exfutbolista y exseleccionador nacional, Fernando Hierro, responsable de la empresa que diseña estas camisetas.

Este ensayo clínico multidisciplinar “es un ejemplo de trabajo colaborativo en equipo entre distintos Servicios Médicos del Hospital Universitario Torrecárdenas” (Medicina Interna, Farmacología, Farmacia, Neumología y Alergia), la Universidad de Granada, la Unidad de Investigación Biomédica (UIB) del hospital y la Fundación Pública Andaluza para la Investigación Biosanitaria de Andalucía Oriental Alejandro Otero (FIBAO).

“Nuestro objetivo es la curación temprana de los pacientes, lo cual permitirá disminuir el riesgo de contagio paciente-paciente y paciente-personal sanitario, así como el riesgo de complicaciones, y que esta terapia innovadora podamos aplicarla próximamente a nivel ambulatorio”, han señalado los doctores Huete y Morales.

El Programa de Investigación Clínica COVID-19 en el centro sanitario almeriense “está alineado con las iniciativas puestas en marcha a nivel nacional y europeo, y responde a la importancia que tiene en estos momentos la investigación clínica para determinar de manera fiable los posibles nuevos usos de medicamentos, ya autorizados para otras enfermedades, para el tratamiento de la infección por SARS-Cov-2”, han explicado.

Este ensayo clínico, junto a otros que se están iniciando en el Hospital Universitario Torrecárdenas, se incluye dentro del Programa de Investigación Clínica COVID-19 puesto en marcha por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía “con el objetivo de conocer mejor la enfermedad, y mejorar el pronóstico y tratamiento de los pacientes afectados, y que desde la Dirección Gerencia (con el doctor Manuel Vida) y la Unidad de Investigación Biomédica (con la doctora Carmen Fernández Sánchez) de nuestro centro están impulsando para hacer frente a la pandemia actual”.

La radiación infrarroja lejana

Según ha explicado el doctor Huete, “la radiación emitida por el tejido se espera que favorezca una recuperación más rápida de los pacientes infectados por COVID-19 debido a su potencial virucida, antiinflamatorio y estimulador de la recuperación celular”. El uso de esta radiación ha demostrado, en distintos estudios, su capacidad de estimular las células y los tejidos, y “podría ser una opción de tratamiento prometedora para ciertas patologías médicas.

Los avances tecnológicos han proporcionado nuevas técnicas para emitir radiación RIL pura, en una franja de onda reducida, que la hacen totalmente segura para el cuerpo humano. Actualmente, tejidos y fibras impregnadas con nanopartículas de cerámicas que emiten RIL ya se utilizan para lograr beneficios sobre la salud”.

A pesar de sus distintos usos y aplicaciones médicas, los mecanismos exactos de los efectos hipertérmicos y la actividad biológica de la RIL todavía no son bien conocidos. Existen dos tipos de terapia RIL, el primer tipo (saunas con emisión de RIL y fuentes de RIL alimentadas por electricidad) utilizan radiación o densidades de potencia que son suficientes para calentar el tejido, mientras que otros, como discos de cerámica, polvos y telas (no usan energía externa pero dependen de la energía corporal) emiten radiaciones tan bajas que no calientan el tejido.

Al utilizar la RIL sobre el cuerpo humano, éste experimenta su energía como un calor radiante suave que puede penetrar hasta cuatro centímetros bajo la piel. Se ha observado que la exposición a la RIL estimula la microcirculación y el flujo sanguíneo periférico, independientemente de los efectos térmicos, reduce la inflamación y favorece la cicatrización de heridas [To KK-W y cols. 2020; Doremalen N van. y cols. 2020]. La fuente principal de energía necesaria para alimentar la emisión RIL de las prendas provienen del cuerpo humano, ya que están a una temperatura más alta que el aire circundante. Entonces la energía del cuerpo humano se transfiere a estas cerámicas. Las partículas, que actúan como absorbentes, alcanzan una temperatura óptima para poder emitir RIL al cuerpo. 

Se ha observado que la cerámica emisora de RIL retrasa la aparición de la fatiga inducida por contracciones musculares (Zheng Y-Y y cols. 2020). En su estudio reciente, Huang W et al, observaron que los microorganismos RNA de cadena simple, como el coronavirus, fueron sensibles a la RIL (Huang, W.; Li, E. 2020).  También se ha comprobado que la RIL disminuye el estrés oxidativo, inflamación y degeneración celular (Chen, L y cols. 2020). 

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