Protesta vecinal en El Toyo

Cartas de aviso y embargos movilizan a los vecinos de El Toyo, hartos de las cuotas

  • Rompen con una concentración meses de silencio al objeto de disolver la Entidad de Conservación

Vecinos de El Toyo, en la manifestación pasada por agua Vecinos de El Toyo, en la manifestación pasada por agua

Vecinos de El Toyo, en la manifestación pasada por agua

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La última asamblea en la que se decidió mantener viva la Entidad de Conservación de El Toyo parecía haber resuelto en noviembre el conflicto entre los grandes propietarios de parcelas (administraciones públicas y empresas hoteleras y constructoras), y los residentes como pequeños propietarios. Pero la llegada de cartas de apremio y embargos ha prendido de nuevo la llama, provocando una manifestación vecinal mediante la que se exige la disolución de la Entidad de Conservación. O lo que es lo mismo, acabar con el pago de las cuotas por servicios que los manifestantes entienden que deberían ser asumidos directamente por el Ayuntamiento. “Como cualquier otro barrio”, opinan, citando como ejemplo el Paseo de Almería.

En la citada reunión de noviembre se llevaron los números de la Entidad de Conservación. Hay un adeudo conjunto de tres millones de euros y las cuentas están siendo embargadas. De aquellos propietarios conocidos porque, según los vecinos de la Asociación Unión de El Toyo, que ha requerido una auditoría, “la Entidad no sabe cómo cobrar, porque no localiza a los dueños”. Hay casos “tan graciosos –añaden– como pedir apremio de embargo de cantidades pagadas, o cobrar años anteriores a la compra de la vivienda, o cobrar lo que en su día pagaron las comunidades o cuotas prescritas”.

La Asociación compara estos tres millones con los 600.000 euros de superávit con los que la Entidad de Conservación cerró sus cuentas en 2018, un dato que, cuanto menos, les resulta a los vecinos contradictorio.

Al margen de apremios y embargos, el colectivo vecinal vuelve a insistir ante el Ayuntamiento sobre la conveniencia de disolver la Entidad al considerar que El Toyo, como urbanización abierta a la ciudadanía, debería recibir la consideración de barrio y, por ende, los servicios municipales como la limpieza, vigilancia policial o el mantenimiento de los jardines. Estiman que la desaparición de las cuotas vendría, como añadido, a impulsar El Toyo con la apertura de tiendas o la construcción sobre las parcelas que aún siguen sin desarrollar. 

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