Almería

En la UCI tras esperar tres semanas una prueba de glucemia en Níjar

  •  “A mi padre le dijeron que su tono de piel era bueno y no era necesario, pero en El Toyo nos comunicaron estaba al borde de la muerte”, explica el hijo

Hospital de Alta de Resolución de El toyo, donde fue ingresado Joaquín por su altos niveles de glucemia. Hospital de Alta de Resolución de El toyo, donde fue ingresado Joaquín por su altos niveles de glucemia.

Hospital de Alta de Resolución de El toyo, donde fue ingresado Joaquín por su altos niveles de glucemia.

Es posible que las necesidades acuciantes de la pandemia estén provocando una serie de daños colaterales que no están siendo subsanados. Este caso lo pone de manifiesto. Joaquín García fue operado en Córdoba, el pasado de mes de agosto, de un trasplante de pulmones. A las semanas, tras regresar a Níjar, su familia solicitó un control rutinario de glucemia que le habían sugerido en el Reina Sofía porque debido a la medicación que estaba tomando, era muy posible que los valores le hubieran subido.

“El día 9 de octubre llamé a mi médica de cabecera y tras varias decenas de intentos fallidos consigo que me lo cojan”, explica Salvador García, el hijo de Joaquín. “La médica, tras varias preguntas y habiendo valorado el historial de mi padre, ve conveniente que hacerle el control. Me dice que ya recibiré llamada de mi enfermero para ir al domicilio a hacerle dicho análisis, pasan los días y la llamada de enfermería no llega. Vuelvo a llamar a mi médico de cabecera para además de recordarle el análisis, comunicarle que hacerle una PCR urgente que era necesaria para una prueba que tiene pendiente”. Fue entonces cuando recibió la llamada de un enfermero indicándole que la PCR se la hará el viernes día 23 de octubre.

Salvador García, hijo del afectado, ahora en la UCI Salvador García, hijo del afectado, ahora en la UCI

Salvador García, hijo del afectado, ahora en la UCI

Tal día, el enfermero, en el domicilio de Joaquín, le realiza la PCR y su hijo le insiste en que le realicen una destroxtis para ver el nivel de glucemia. “Pero el enfermero, bajo su criterio, valora que por el color de la piel no es necesario hacérselo. Nosotros, como no sabíamos las los síntomas de la diabetes, no insistimos. Además, el lunes 26 tenía cita con su especialista. Pero, por la noche, mi padre apenas puede andar, se le caen las cosas de las manos y no puede hablar”.

Esa misma noche, Salvador decide llevar a su padre al Hospital de El Toyo. “Tras un análisis nos dicen que lo van a ingresar en la UCI del Hospital Torrecárdenas con unos niveles de 1250mg/dl”. Un nivel de glucosa sanguínea normal se sitúa 100 miligramos por decilitro. “Fue entonces cuando los médicos nos advirtieron de que posiblemente mi padre no saldría con vida por semejantes niveles”.

Pese a todo, la situación de Joaquín García ha mejorado. “Hoy sigue en la UCI intentando recuperarse. Ahora el peligro ha pasado, o eso esperamos, pero queda lo peor, comprobar las secuelas que le han quedado. Nos han dicho los médicos que le habrán quedado por semejante cantidad de azúcar en sangre”, apostilla su hijo.

Como es lógico, la familia de Joaquín se siente decepcionada, angustiada y mira con rabia la actual fórmula del sistema sanitario: “A todos nos atienden los teléfonos, los hospitales tienen que estar saturados porque los centros de salud hacen caso omiso a cualquier llamada... pero un médico está valorando en su despacho si estoy grave o no. Era solo hacerle un análisis de sangre. Todo está enfocado al coronavirus, pero existen otras enfermedades”, detalla Salvador.

“A mi padre no le corresponde estar donde está por un simple control de azúcar. Vosotros (los sanitarios) elegisteis esta profesión sabiendo que podéis enfermar no solo de Covid sino de cualquier otra enfermedad al igual que un policía eligió la profesión sabiendo que pueden recibir un tiro y dejarlos en el sitio, la diferencia entre un policía y vosotros es que un policía tiene la valentía de salir a la calle enfrentándose a Covid, ladrones o lo que se presente, vosotros os quedáis en vuestro despacho valorando por teléfono si estoy grave o dejo de estarlo”, argumenta indignado Salvador, quien manifestó a Diario de Almería que el proceso no acaba aquí y actuara en consecuencia: “Voy a llegar hasta el fin, después de que mi padre salga de la UCI y veamos las secuelas, voy a ir a la justicia”.

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