Almería

Solución de acero al vandalismo de la ermita de Torregarcía

  • Las cámaras de vigilancia disuaden pero el Ayuntamiento añade otro elemento para defender al templo de estropicios y profanaciones. La puerta y las ventanas dejarán de ser de madera

La ermita de Torregarcía La ermita de Torregarcía

La ermita de Torregarcía / Rafa González

Las indeseables visitas a la ermita de Torregarcía, que en los últimos años ha sido objeto de actos vandálicos y pseudas profanaciones, han conllevado a la adopción de nuevas medidas que refuercen la seguridad del templo por parte del Ayuntamiento de Almería. El efecto disuasorio de las cámaras de vigilancia que tuvieron que ser instaladas en el entorno se verá refortalecido por el acero. Las típicas hojas de la puerta de madera –las actuales no son desde luego las originales y las penúltimas fueron pasto de las llamas–, serán sustituidas, al igual que las ventanas, por otras fabricadas con acero galvanizado.

El contrato para llevar a cabo esta actuación se encuentra en fase de licitación, dentro de conjunto de trabajos de mejora de dependencias municipales. La intención del Ayuntamiento es clara, la de poner coto al vandalismo que se ha venido cebando con la simbólica ermita de Torregarcía con asaltos que han dejado una reprobable huella, por lo que el Ayuntamiento, aunque suponga modificar en parte la imagen de la ermita, ha optado por esta solución de acero con, además, el tratamiento adecuado para evitar el óxido dada la cercanía al mar.

La empresa a contratar se ocupará del desmontado de la carpintería de madera, compuesta por dos ventanas y una puerta de dimensiones importantes, así como de los marcos y premarco, e instalará, según especifica la memoria de las actuaciones, nuevas puertas y ventanas de acero galvanizado, herrajes de colgar y cierres con tratamientos previos y acabados con pintura al esmalte.

Esta actuación fue anunciada en el verano de 2019, cuando la ermita fue, de nuevo, asaltada. Y a conciencia, porque los 'visitantes' de aquel momento se tomaron su tiempo. Inutilizaron las cámaras de seguridad ubicadas junto al torreón, lo que impidió la consulta de las imágenes por parte de la Policía, que se disponía a analizar su contenido.

Sabotearon el sistema levantando la arqueta que protege los cables de este sistema de vigilancia, eliminando así una prueba que podría haber sido vital para identificarlos. Las hojas de la puerta, en esta ocasión, estaban intactas –con anterioridad han aparecido parcialmente calcinadas– , pero en el interior fue hallada una extraña composición de maderas, flores resecas, velas y un pájaro muerto.

Otro paso dado por el Ayuntamiento ha sido reforzar la protección desde otro ámbito de la ermita mediante su inclusión en el Catálogo de Bienes Protegidos de la ciudad, un trámite que concluyó el pasado viernes.

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